Repitiendo un viejo cliché antivacunas, el presidente Donald Trump afirmó falsamente que el calendario de vacunación estadounidense ha “exigido por un largo tiempo” que los bebés reciban “muchas más” vacunas que las que se administran en “cualquier otro” país, y ordenó a las autoridades sanitarias “alinear” mejor las prácticas con las de otros países. El calendario recomendado en EE. UU. es bastante similar al de otros países de altos ingresos y no es un mandato federal.
Además, existen importantes diferencias entre países, como los sistemas de salud, que pueden explicar por qué los calendarios de vacunación difieren en todo el mundo. No hay evidencia de que el calendario de vacunación actual en EE. UU. sea perjudicial para los niños.

La directiva de Trump llegó en un memorando del 5 de diciembre, que le decía al director de los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC, por sus siglas en inglés) que “revisaran las prácticas recomendadas por países desarrollados similares” y consideraran actualizar el calendario de vacunación infantil para “alinearlo” con los países que administran menos vacunas.
De hecho, varios medios de comunicación han informado recientemente que el Departamento de Salud y Servicios Humanos (HHS, por sus siglas en inglés) está considerando cambiar el calendario de vacunación de EE. UU. para igualar o casi igualar el de Dinamarca, que recomienda la vacunación contra un número inusualmente bajo de enfermedades. Algunos medios informaron que una conferencia de prensa que estaba agendada para el 19 de diciembre, pero se canceló, era para anunciar esta noticia. (Un portavoz del HHS declaró a la prensa que lo que se decía sobre el motivo de la conferencia de prensa y los cambios previstos al calendario de vacunación eran “pura especulación”).
Actualización, 6 de enero de 2026: El 5 de enero, Jim O’Neill, director interino de los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades, firmó un memorando que redujo el número de enfermedades a las que el calendario de vacunación infantil se dirige a 11 para todos los niños, solo una más que el calendario de Dinamarca. Hace un año, el calendario de vacunación infantil estadounidense incluía recomendaciones universales para combatir 17 enfermedades. Las autoridades justificaron la decisión, que eludió el proceso habitual de modificación de las recomendaciones de vacunación, comparando el calendario de vacunación estadounidense con el de otros países.
Al explicar el razonamiento de su directiva en una publicación del 5 de diciembre en Truth Social, Trump exageró la cantidad de vacunas administradas a los bebés estadounidenses.
“El calendario de vacunación infantil estadounidense ha exigido por un largo tiempo 72 ‘pinchazos’ para bebés perfectamente sanos, mucho más que cualquier otro país del mundo y mucho más de lo necesario”, declaró Trump en la publicación. Anteriormente, el presidente había afirmado erróneamente que los bebés reciben “80 vacunas diferentes” a la vez.
Es difícil dar una cifra única para la cantidad de vacunas que reciben los niños en Estados Unidos, pero los bebés no reciben 72 vacunas. A principios de 2025, la recomendación rutinaria era que, al llegar a los 2 años, un niño hubiese recibido alrededor de 30 dosis de vacunas para protegerlo contra 15 enfermedades. Sin embargo, muchas de las dosis se administran en vacunas combinadas, por lo que el número de vacunas administradas suele ser menor. Para los 18 años, el número total de dosis podría alcanzar las 70, pero solo si se incluyen las vacunas anuales contra la influenza estacional y el COVID-19.
“Es difícil llegar a una cifra exacta, dada la flexibilidad en la forma en que se administran las dosis de las vacunas, pero desde cualquier punto de vista, cualquier cifra que llegue a 50 o 60, y mucho menos a 70, invariablemente incluye las vacunas anuales contra la influenza y las vacunas contra el COVID-19 desde el nacimiento hasta los 18 años”, nos dijo Jason Schwartz, profesor de la Escuela de Salud Pública de Yale con experiencia en políticas de vacunas.
Los CDC recomiendan, pero no exigen, las vacunas en el calendario, y este influye en lo que cubren los seguros y los programas federales de vacunación. Los mandatos de vacunación para la asistencia a escuelas o guarderías son establecidos por los estados, y existen exenciones.
La afirmación de Trump es similar a la realizada en una presentación de la Administración de Alimentos y Medicamentos (FDA, por sus siglas en inglés) el 5 de diciembre durante la reunión del Comité Asesor sobre Prácticas de Inmunización de los CDC o ACIP, por sus siglas en inglés. La doctora Tracy Beth Høeg, nueva jefa de la división de medicamentos de la FDA y miembro ex officio de la agencia en el ACIP, afirmó que, a principios de 2025, Estados Unidos era “realmente un caso excepcional a nivel internacional al administrar 72 dosis de vacunas”. Comparó este total con el de otros cuatro países, entre ellos Dinamarca. Pero la decisión de conteo de Høeg sirve para inflar las cifras de Estados Unidos y minimizar las de otros países.
Desde junio, cuando el secretario del HHS, Robert F. Kennedy Jr., despidió a todos los miembros del ACIP e instaló otros nuevos, el comité se ha apartado de sus procesos normales basados en evidencia y ha debilitado algunas recomendaciones para algunas vacunas.
A pesar de las exageraciones, estas afirmaciones presuponen que recomendar más vacunas para los niños es malo. Lo cierto es que las vacunas se añadieron al calendario de vacunación estadounidense a lo largo del tiempo mediante un proceso basado en la evidencia, con el objetivo de proteger a los niños contra más enfermedades. Y aunque el calendario ha crecido, la cantidad total de antígenos (las proteínas o azúcares presentes en las vacunas que estimulan la respuesta inmunitaria) sigue siendo menor hoy que hace un siglo.
“Más vacunas es en realidad algo bueno”, nos dijo el Dr. Sean O’Leary, especialista en enfermedades infecciosas pediátricas de la Universidad de Colorado Anschutz, y agregó que las vacunas del calendario se estudian para garantizar su seguridad y eficacia, y que “la cantidad de ellas no es un problema”. O’Leary preside el Comité de Enfermedades Infecciosas de la Academia Estadounidense de Pediatría (AAP, por sus siglas en inglés). La AAP es una organización sin fines de lucro que representa a pediatras. Este año, por primera vez en décadas, la AAP emitió recomendaciones de vacunación diferentes a las de los CDC.
Las comparaciones esconden las similitudes de los calendarios
Høeg y Trump no son los únicos que dan estimaciones elevadas del total de vacunas infantiles en EE. UU. Esta es una estrategia común utilizada desde hace tiempo por activistas antivacunas para insinuar que el calendario de vacunación estadounidense ha crecido a un ritmo alarmante.
Resulta difícil establecer un número único de vacunas recomendadas universalmente en cada país, ya que los niños pueden obtener protección contra las mismas enfermedades utilizando diferentes combinaciones de vacunas. Sin embargo, la realidad es que los calendarios de vacunación de los países son bastante similares, lo cual se hace más evidente al observar el número de enfermedades a las que se dirigen.
“El conjunto principal de enfermedades para las que se utilizan vacunas es muy similar en los países de altos ingresos”, nos explicó Andrew Pollard, pediatra y director del Grupo de Vacunas de Oxford en la Universidad de Oxford. “Sin embargo, existen algunas variaciones basadas en las diferencias en la carga de morbilidad y en el funcionamiento del sistema de salud”. Por ejemplo, señaló, algunos países ponen más atención en la relación costo-efectividad que otros.
A principios de 2025, EE. UU. contaba con recomendaciones universales para vacunas dirigidas a 17 enfermedades en la infancia y la adolescencia, que incluyen las que se dirigen a 15 enfermedades en la primera infancia, más las vacunas contra el meningococo y el virus del papiloma humano, recomendadas en edades más avanzadas. De nuevo, existe cierta ambigüedad a la hora de contabilizar cuántas enfermedades se abordan en un calendario de vacunación y a la hora de decidir qué países son “países desarrollados similares”. Sin embargo, al observar los datos de los 31 países que son miembros de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos y están clasificados por el Fondo Monetario Internacional como “economías avanzadas“, las 17 enfermedades a combatir son solo unas pocas más que la mediana de 14, según nuestro análisis. (No contamos en nuestros totales las inmunizaciones infantiles con productos de anticuerpos que protegen contra el virus respiratorio sincitial, o VRS, ya que no son vacunas. Los países varían en cuanto a si han adoptado la vacunación materna, la inmunización infantil o, como en el caso de EE. UU., la flexibilidad para elegir entre ambas).
En los últimos meses, Estados Unidos ha eliminado las recomendaciones universales de vacunación infantil contra la hepatitis B y el COVID-19. Esto reduce el número actual total a 15.
El memorando de Trump y la presentación de Høeg incluyeron comparaciones del número de enfermedades a combatir por Japón, Dinamarca, Alemania y, en el caso de Høeg, el Reino Unido, pero no colocaron a estos países en un contexto más amplio de naciones de altos ingresos.
“Estados Unidos cuenta con un sólido conjunto de recomendaciones sobre vacunas, y eso refleja la prioridad en utilizar las herramientas disponibles para prevenir enfermedades y muertes, particularmente en niños, pero se han exagerado las diferencias entre Estados Unidos y países similares”, afirmó Schwartz.
“El verdadero caso atípico en esta conversación parece ser Dinamarca”, añadió.
Dinamarca es uno de los tres países con economías avanzadas de la OCDE que no recomiendan universalmente la vacuna contra la hepatitis B. También es una minoría al no recomendar vacunas contra el rotavirus, la meningitis meningocócica ni la varicela. Estados Unidos, por otro lado, es uno de los pocos países de altos ingresos que recomienda la vacunación contra la hepatitis A o que, hasta hace poco, seguía recomendando la vacunación universal contra el COVID-19.
Las vacunas estacionales conducen a un recuento mayor de dosis
Hay algo de verdad en la idea de que el calendario de vacunación estadounidense recomienda un número relativamente alto de dosis. Sin embargo, quienes se oponen a las vacunas suelen justificar cantidades de dosis considerablemente altas en comparación con otros países utilizando métodos de conteo engañosos.
En realidad, una persona podría completar el calendario de vacunación infantil y adolescente de Estados Unidos hasta principios de 2025 y recibir menos de dos docenas de inyecciones y vacunas orales, sin incluir las vacunas contra la gripe y el COVID-19.
Høeg reconoció durante su presentación que para llegar a un recuento de 72 dosis, había contado “la vacuna anual contra la gripe”, pero omitió el contexto sobre las recomendaciones de la vacuna contra la gripe de otros países.
Estados Unidos sí se distingue de alguna forma por contar, por muchos años, con una recomendación universal para la vacunación contra la gripe estacional, que incluye a niños de 6 meses o más. Las recomendaciones universales de vacunación infantil contra la gripe se adoptaron progresivamente en Estados Unidos en la década del 2000, ampliándose para cubrir a los niños de hasta 18 años antes de la temporada de gripe 2008-2009.
Sin embargo, Estados Unidos no es el único país que recomienda la vacunación antigripal en niños. En Europa, por ejemplo, las recomendaciones de vacunación antigripal para niños se han vuelto más comunes en los últimos años, según un informe de noviembre de 2025 del Centro Europeo para la Prevención y el Control de Enfermedades. Durante la temporada de gripe del año pasado, seis de los 30 países europeos analizados tenían recomendaciones universales para todos los niños a partir de los 6 meses, y otros 13 países tenían recomendaciones universales para ciertos grupos de edad. (Los países restantes, incluidos Dinamarca y Alemania, recomiendan las vacunas a niños con ciertos factores de riesgo). En nuestro análisis de los países de la OCDE con economías avanzadas, 22 de 31 naciones recomendaron la vacunación universal contra la gripe durante al menos una parte de la infancia.
En sus comparaciones de dosis, Høeg no destacó las recomendaciones de vacunas de ningún país que las recomiende universalmente durante toda la infancia. Algunos ejemplos de estos países son Austria, Nueva Zelanda y Canadá.
En su recuento de dosis para el Reino Unido, que informó eran 17, Høeg pareció omitir las vacunas anuales contra la gripe, que se recomiendan todos los años desde los 2 años hasta aproximadamente los 15 años.
La conclusión de que el calendario de vacunación estadounidense incluyó 72 dosis también se basa en el recuento de las vacunas anuales contra el COVID-19 hasta los 18 años. Sin embargo, esto se basa en un escenario hipotético en el que se recomendaron vacunas anuales para niños durante toda la infancia. En realidad, las dosis anuales se recomendaron universalmente a partir de los 6 meses durante poco más de tres años.
Estados Unidos fue relativamente lento, en comparación con otros países, en abandonar su recomendación universal de vacunación infantil contra el COVID-19. Pero incluso antes de que Kennedy reconstituyera el comité asesor de vacunas de los CDC, el grupo ya había estado avanzando hacia un enfoque basado en el riesgo y la edad para la vacunación contra el COVID-19.
Este año, la AAP adoptó recomendaciones similares a las que el anterior comité asesor había estado considerando, instando a los niños menores de 2 años a vacunarse, pero desviándose de una recomendación universal para todos los niños. Bajo la dirección de Kennedy, los CDC decidieron recomendar la vacunación contra el COVID-19 para todos los estadounidenses de 6 meses o más, si la decisión se toma en conjunto con un médico. Esto significa que las personas pueden consultar con sus profesionales de la salud si necesitan las vacunas y obtener cobertura si así lo desean, pero las vacunas ya no se recomiendan universalmente.
Cálculos engañosos de las vacunas combinadas
Otra forma en que los antivacunas inflan el recuento de dosis en Estados Unidos es contando individualmente las vacunas que se administran comúnmente como una dosis combinada. La relativa flexibilidad del calendario de vacunación estadounidense y la disponibilidad de diversas vacunas permiten construir escenarios teóricos que implican un gran número de dosis.
Al calcular las 72 dosis de vacunas en el calendario estadounidense, Høeg explicó en una diapositiva de su presentación ante el ACIP que había contabilizado por separado las vacunas contra la polio, la hepatitis B, la Haemophilus influenzae tipo b (Hib) y la difteria, el tétanos y la tos ferina (DTaP). Estas vacunas están disponibles individualmente, pero la mayoría de los bebés reciben algunas dosis en inyecciones combinadas, según nos informaron los expertos.
“Sería muy inusual, por no decir inaudito, que un niño recibiera cada vacuna por separado”, nos dijo la doctora Michelle Fiscus, pediatra y directora médica de la Asociación de Administradores de Inmunización, refiriéndose a las vacunas combinadas.
Mientras tanto, países como Dinamarca y el Reino Unido tienen calendarios menos flexibles que incluyen dosis combinadas específicas. Al calcular sus bajos totales de 11 y 17 dosis en estos países, respectivamente, Høeg al parecer contabilizar las dosis combinadas como dosis únicas, a pesar de no haber hecho lo mismo en el recuento de EE. UU.
Ella lo justificó diciendo que “parte de la diferencia” entre Estados Unidos y otros países es que Estados Unidos puede administrar vacunas individuales, “mientras que Europa tiende a administrar vacunas combinadas en esas circunstancias”.
La FDA no respondió a una solicitud de más información sobre cómo Høeg calculó sus cifras.
La toma de decisiones en Dinamarca
La directiva de Trump de considerar emular los esquemas de vacunación de otras naciones también pasa por alto diferencias importantes entre los países y sus recomendaciones.
Por supuesto, es más probable que los países recomienden la vacunación contra enfermedades que son más comunes en la zona. Por ejemplo, Estados Unidos no vacuna de forma rutinaria contra la “tuberculosis, la fiebre tifoidea, la fiebre amarilla, la malaria, la enfermedad meningocócica (en bebés) ni el dengue, mientras que esas sí se recomiendan rutinariamente en otros países”, según una hoja informativa de la AAP. .

Otros factores incluyen aquellos relacionados con el sistema de salud de un país, como la disponibilidad de vacunas específicas o vacunas combinadas, el momento de las visitas de salud de rutina y los análisis de costo-efectividad, señala la hoja informativa.
“Somos el país con más recursos del mundo, así que a veces adoptamos medidas antes, porque otros países son más conscientes de los costos”, dijo O’Leary. “Pero no es que les preocupe la seguridad”.
En algunos casos, la diferencia entre Estados Unidos y otros países no está en si se recomienda o no la vacunación, sino en si se recomienda universalmente.
Por ejemplo, como ya hemos escrito, Dinamarca adopta un enfoque basado en el riesgo para la vacunación contra la hepatitis B, que se basa en la realización de pruebas a mujeres embarazadas para detectar la enfermedad y el seguimiento de los bebés en riesgo. Los miembros del ACIP citaron políticas de otros países para justificar el reciente cambio del enfoque estadounidense a uno basado en el riesgo, a pesar de las objeciones de expertos, que afirmaban que Estados Unidos tenía una tasa inferior de detección y seguimiento.
“Lo que sabemos, al menos en EE. UU., es que los enfoques basados en el riesgo no funcionan”, afirmó O’Leary. “Eso se ha demostrado una y otra vez”. Estos enfoques basados en el riesgo podrían funcionar mejor en países con sistemas de salud universales e historiales clínicos electrónicos que rastrean a las personas a lo largo de toda su vida, añadió.
Høeg mencionó el costo y otras consideraciones prácticas como factores en algunas diapositivas, pero también puso las prácticas basadas en evidencia de Dinamarca como ejemplo al compartir preocupaciones de seguridad sobre las vacunas.
Dinamarca tiene una “cultura de investigación que se basa en ensayos controlados aleatorios, una amplia documentación sobre la toma de decisiones y sobre qué vacunas recomiendan y cuáles no”, afirmó. Sin embargo, expertos rechazaron la insinuación de que las recomendaciones estadounidenses difieren de las danesas debido a diferencias en la transparencia y el rigor de la toma de decisiones.
“Ciertamente, en Estados Unidos, tenemos décadas de evidencia de una cuidadosa deliberación sobre cómo usar nuestras vacunas de manera óptima, procesos de comités asesores muy transparentes que han funcionado durante décadas, programas de vigilancia de vacunas muy activos que han existido durante décadas diseñados para responder a eventos adversos raros”, dijo Schwartz.
“Su toma de decisiones no es de mayor calidad que la nuestra”, dijo O’Leary sobre Dinamarca. Solo recientemente, con el nombramiento de Kennedy y el nuevo panel del ACIP, el proceso de toma de decisiones sobre vacunas se ha desviado del “proceso normal que se ha construido durante décadas en EE. UU.”, añadió.
“Consideramos que las vacunas que se utilizan en EE. UU., pero no en Dinamarca, son seguras y eficaces”, nos explicó Anders Hviid, investigador de vacunación y epidemiología en el Statens Serum Institut de Dinamarca, en un correo electrónico. “Cada país es diferente, y las autoridades nacionales responsables de cada país deben tomar sus propias decisiones basándose en una evaluación cuidadosa de la epidemiología, los costos, la logística, la ética, etc., a nivel nacional”.
El calendario de vacunación no exige vacunas
Trump también se equivocó al afirmar que el calendario de vacunación ha “exigido” 72 vacunas para los “bebés”. En Estados Unidos no existen mandatos nacionales de vacunación, a diferencia de otros países, incluyendo en Europa, aunque sí se basan en requisitos de vacunación escolar establecidos por los estados.
El calendario de vacunación se compone de las recomendaciones de los CDC sobre cómo deben usarse las vacunas a nivel poblacional, guiadas por las recomendaciones del ACIP. “Si bien las recomendaciones del ACIP se siguen de cerca, son influyentes e importantes en nuestra forma de pensar y hablar sobre las vacunas en Estados Unidos, ninguna de las acciones del ACIP se relaciona directamente con si una vacuna es obligatoria para un niño en particular”, afirmó Schwartz.
Los estados establecen requisitos de vacunación que los niños deben cumplir para asistir a escuelas y guarderías autorizadas, afirmó. Las conversaciones sobre estos requisitos “a menudo comienzan con las recomendaciones del ACIP como punto de partida para considerar si se debe considerar un requisito de vacunación en particular, pero esas decisiones no se derivan automáticamente de las acciones del ACIP”, añadió.
Por ejemplo, si bien algunos estados recomiendan la vacunación anual contra la gripe para niños pequeños en guarderías, no la recomiendan para niños en edad escolar, a pesar de estar incluida en el calendario de vacunación. Actualmente, ningún estado exige la vacunación contra la COVID-19 en las escuelas.
“Estados Unidos ha priorizado los requisitos de vacunación con mayor énfasis que muchos de nuestros países homólogos”, afirmó Schwartz, refiriéndose a los requisitos escolares estatales que se promueven en Estados Unidos para alcanzar altas tasas de vacunación. Sin embargo, esto “ha cambiado en los últimos años, precisamente debido al descenso de las tasas de vacunación, sobre todo en Europa Occidental”, añadió.
Por ejemplo, Alemania (destacado como un país similar por Trump y Høeg) aprobó en 2020 la Ley de Protección contra el Sarampión, un requisito nacional de vacunación contra el sarampión para las personas atendidas en ciertas instalaciones comunitarias, como escuelas o guarderías, así como para quienes trabajan en estas y otras instalaciones, como hospitales. Desde 2018, Francia exige la vacunación infantil contra un total de 11 enfermedades, un aumento con respecto al requisito anterior, que solo exigía la vacuna DTaP. La ley también se aplica prohibiendo a los niños que no cumplen los requisitos asistir a escuelas u otros entornos donde se reúnan niños.
Un análisis de 2024 sobre las políticas de vacunación en Europa y EE. UU. reveló que 12 de 32 países contaban con al menos una vacuna obligatoria a nivel nacional. Un artículo de 2020 que analizaba las políticas de vacunación obligatoria en Europa reveló que los mandatos se asociaban con una mayor tasa de vacunación y una menor tasa de sarampión en los países que los adoptaban.
Corrección, 23 de diciembre: Al contabilizar el número de países de la OCDE con economías avanzadas que recomendaron la vacunación universal contra la gripe durante al menos una parte de la infancia, incluimos inadvertidamente la cifra incorrecta. La cifra correcta es 22, no 21.
Traducción de Google Translate editada por Catalina Jaramillo.
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