Mientras un brote masivo de ciclosporiasis ha asolado el Medio Oeste, los demócratas han culpado con frecuencia a la administración Trump por la cancelación de un programa de monitoreo del parásito. Sin embargo, el sistema de vigilancia que se interrumpió es diferente del que se utilizaba para detectar brotes.
Es poco probable que el cambio en el programa, llamado FoodNet, haya tenido un papel directo en el brote actual, según nos comentaron varios expertos en seguridad alimentaria. Sin embargo, otros recortes de personal y financiación probablemente hayan ralentizado o afectado negativamente la respuesta del gobierno, afirman los expertos. Algunos también señalaron que la reducción en la vigilancia de FoodNet dificulta la comprensión científica de la infección por Cyclospora en Estados Unidos.

Desde mayo, se ha registrado un número récord de casos de ciclosporiasis, una enfermedad intestinal transmitida por el agua y los alimentos, causada por el parásito Cyclospora, especialmente en el Medio Oeste de Estados Unidos. La Administración de Alimentos y Medicamentos (FDA, por sus siglas en inglés) está investigando varios brotes. Si bien la enfermedad rara vez pone en peligro la vida, puede provocar una diarrea explosiva que puede durar semanas si no se trata con antibióticos.
En algunos estados, los casos de ciclosporiasis no superan los niveles habituales para esta época del año, pero en otros, la cifra es sin precedentes. Hasta el 20 de julio, se habían confirmado por laboratorio 4.173 casos de la enfermedad de transmisión local en 41 estados, con más de 7.400 casos pendientes de confirmación, según los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC, por sus siglas en inglés).
El recuento federal se ha quedado muy rezagado con respecto a los informes estatales. Solo Michigan ha reportado 8.176 casos y 160 hospitalizaciones hasta el 24 de julio. El estado suele registrar entre 40 y 50 casos al año, según el departamento de salud estatal.
El gran grupo de casos en el Medio Oeste se ha relacionado con el consumo de lechuga iceberg cultivada en México y servida en restaurantes Taco Bell de Indiana, Illinois, Kentucky, Michigan, Ohio, Oklahoma, Pensilvania y Virginia Occidental. El proveedor, Taylor Farms, ha retirado voluntariamente del mercado más productos de lechuga iceberg en 27 estados.
Aunque una prueba realizada por la FDA a una muestra de lechuga de la compañía que no había sido retirada del mercado dio un falso positivo, eso no cambia los “abrumadores datos epidemiológicos que respaldan el retiro voluntario”, según ha declarado la agencia,
A principios de este mes, varios medios de comunicación destacaron un cambio implementado en julio de 2025 en la Red de Vigilancia Activa de Enfermedades Transmitidas por Alimentos (FoodNet) del gobierno, que ya no exige a sus 10 estados socios que informen sobre la Cyclospora u otros cinco patógenos. Algunos demócratas han afirmado que existe una relación entre el cambio en FoodNet y el último brote. Sin embargo, los 10 estados en los que opera FoodNet no incluyen a los del Medio Oeste que experimentan el gran número de casos.
“RFK Jr. recortó el monitoreo de parásitos en los CDC. Ahora, habitantes de Michigan en todo el estado se están enfermando. La conexión es clara”, escribió la representante Haley Stevens, demócrata que representa a los suburbios del noroeste de Detroit, en una publicación de X del 13 de julio.
“La decisión de RFK de dejar de monitorear la ciclosporiasis ha puesto en peligro a las familias de Michigan y ha permitido que un parásito se propague por todo el país”, escribió en otra publicación dos días después.
“RFK Jr. hizo que el seguimiento de la Cyclospora fuera opcional, desmantelando un programa de los CDC utilizado para detectar brotes. Ahora la ciclosporiasis ha golpeado a 31 estados”, escribió de manera similar el senador demócrata Chris Coons de Delaware el 15 de julio. “Eso es lo que sucede cuando se desmantelan los sistemas diseñados para protegernos”.
Ese mismo día, la senadora demócrata Angela Alsobrooks de Maryland hizo una sugerencia similar. “Los CDC rastrearon la Cyclospora durante 28 años. RFK Jr. hizo que esa vigilancia fuera opcional”, escribió. “Ahora miles de estadounidenses están enfermos y no sabemos dónde comenzó el brote”.
Otros demócratas también han hecho referencia al mismo programa a raíz de las noticias sobre el brote, aunque no siempre han presentado argumentos concretos que vinculen ambos hechos.
Función de FoodNet
Varios expertos en seguridad alimentaria que entrevistamos nos dijeron que el propósito de FoodNet se malinterpreta y que no existe una relación directa entre la decisión de reducir el alcance de FoodNet y el brote actual.
“FoodNet se creó para proporcionar análisis de tendencias y permitir que los funcionarios de salud pública estimen la carga de enfermedades transmitidas por los alimentos. Nunca se concibió para detectar e investigar brotes”, nos dijo Craig Hedberg, profesor de ciencias de la salud ambiental en la Universidad de Minnesota y codirector del Centro Integrado de Excelencia en Seguridad Alimentaria de Minnesota, en un correo electrónico.
FoodNet es único porque recopila activamente información sobre infecciones confirmadas por laboratorio, en lugar de depender de informes pasivos sobre enfermedades. También realiza encuestas para estimar mejor cuántas personas se enferman por alimentos contaminados, ya que solo una fracción de los casos se confirma y se notifica a los departamentos de salud. Sin embargo, solo cubre al 16% de la población.
“Dado que opera en la totalidad o en parte de 10 estados, depender de él para detectar brotes dejaría a la mayor parte del país desprotegida”, explicó Hedberg. “El resto de nuestras actividades de vigilancia, que se llevan a cabo en todos los estados, tienen como objetivo detectar e investigar brotes”.

La ciclosporiasis es una enfermedad de notificación obligatoria a nivel nacional en 47 estados, lo que significa que los estados exigen que sus departamentos de salud locales les notifiquen los casos. Posteriormente, los estados notifican voluntariamente los casos al Sistema Nacional de Vigilancia de Enfermedades de Notificación Obligatoria de los CDC, que es el principal sistema nacional para el seguimiento de brotes.
“FoodNet no está diseñado para detectar brotes. Está diseñado para monitorear tendencias”, explicó también Barbara Kowalcyk, directora del Instituto para la Seguridad Alimentaria y la Seguridad Nutricional de la Universidad George Washington, en un seminario digital del 16 de julio.
Según explicó, lo que faltará sin el seguimiento activo de la Cyclospora por parte de FoodNet es el contexto “para analizar cómo encaja este brote dentro de las tendencias más amplias”.
“Si el brote se hubiera producido en uno de los 10 sitios y hubieran estado realizando una vigilancia activa, tal vez lo habrían detectado antes”, nos dijo, haciendo hincapié en el “tal vez”. “Pero, en general, FoodNet no está diseñado para detectar brotes, por lo que no habría desempeñado un papel directo” en la identificación del brote o de la fuente de contaminación.
La epidemióloga Katelyn Jetelina, autora del boletín informativo Your Local Epidemiologist, y el Evidence Collective, un grupo de científicos comunicadores que combaten la desinformación, han afirmado que FoodNet no es el programa al que se le debe culpar del brote.
En un artículo del 14 de julio, Semafor citó a otros expertos en seguridad alimentaria que afirmaban que el impacto del cambio en el programa FoodNet sobre el brote actual es “probablemente limitado” y no un “efecto directo”.
El Dr. Dan Jernigan, exdirector del centro de los CDC que se ocupa de los brotes de enfermedades transmitidas por los alimentos y que renunció el verano pasado cuando despidieron al director de la agencia, declaró de manera similar al Washington Post en un artículo del 15 de julio que el cambio a FoodNet tendría poco impacto en el brote.
“Los investigadores de brotes rutinarios son como bomberos que responden a un incendio específico. FoodNet es el sistema municipal que registra la frecuencia de los incendios y si el riesgo general está aumentando. Eliminar la ciclosporiasis de FoodNet no aparta a los bomberos del brote actual”, dijo Jernigan, “pero sí elimina parte del sistema que nos indica la magnitud del problema y si está empeorando con el tiempo”.
Un día después, en una entrevista con ABC News, Jernigan declaró que “era un tanto difícil determinar” si el cambio en FoodNet estaba teniendo un “impacto significativo” en el brote. Añadió que otros recortes de personal y financiación de los CDC probablemente eran más importantes. “Esas son medidas de esta administración que lo están complicando”, afirmó.
FoodNet se creó en 1995 y es un proyecto conjunto entre los CDC, la FDA, el Departamento de Agricultura de los Estados Unidos y 10 departamentos de salud estatales.
Ninguno de los estados que experimentaron el principal brote de ciclosporiasis está incluido; las ubicaciones de FoodNet más cercanas al brote original de cinco estados son Maryland, Minnesota, Tennessee y partes del norte del estado de Nueva York.
Antes del año pasado, FoodNet realizaba un seguimiento de ocho patógenos, que desde 1997 incluían la Cyclospora. En julio de 2025, los CDC hicieron opcional el seguimiento de todos los patógenos a través de FoodNet, excepto la salmonela y la E. coli que produce toxina Shiga.
“La reducción de los requisitos de notificación de FoodNet se debe, en parte, a que el panorama de la vigilancia ha cambiado desde que comenzó la colaboración en 1995”, afirma la página web de FoodNet de los CDC, “Actualmente, otros sistemas de vigilancia monitorean la infección por patógenos de FoodNet. Los cambios en los requisitos de notificación y las actividades asociadas permiten al personal de FoodNet priorizar las actividades principales, manteniendo al mismo tiempo la infraestructura y la calidad que representa FoodNet”.
La página, cuya última actualización data de abril, continúa diciendo que las actividades de vigilancia activa de FoodNet “no fueron diseñadas para detectar brotes de enfermedades transmitidas por alimentos. No se han realizado cambios recientes en la forma en que los CDC y nuestros socios federales, estatales y locales detectan e investigan brotes a través de los sistemas epidemiológicos o de laboratorio existentes”.
Cuando los cambios en FoodNet se hicieron públicos en agosto de 2025, muchos expertos en seguridad alimentaria, incluido Kowalcyk, los criticaron.
En el seminario digital, Kowalcyk señaló que FoodNet en realidad no sufrió un recorte de financiación durante la administración Trump.
“El sistema nunca recibió la financiación adecuada para rastrear ocho patógenos y tuvieron que ajustar sus expectativas a la cantidad de fondos que tenían”, dijo.
Sin embargo, afirmó que considera que FoodNet es una parte fundamental del sistema gubernamental de seguridad alimentaria y que debería reanudar el seguimiento de todos los patógenos cuya inclusión se hizo voluntaria. También abogó por aumentar el presupuesto de los CDC para la seguridad alimentaria, que según indicó asciende a tan solo 74 millones de dólares anuales, de los cuales aproximadamente la mitad se destina a los estados.
“Eso es como un error de redondeo en el presupuesto federal”, dijo.
La Casa Blanca ha propuesto un aumento de 33 millones de dólares para el año fiscal 2027.
Cuando se les preguntó al respecto, los CDC nos remitieron a una conferencia de prensa del 14 de julio en la que un miembro del personal habló sobre el papel de FoodNet.
“FoodNet es un programa sólido cuyo objetivo es analizar las tendencias a lo largo del tiempo para fundamentar nuestras políticas y actividades de prevención. Solo participan 10 centros, por lo que no nos proporciona el mismo tipo de datos que la vigilancia nacional”, declaró la Dra. Gwen Biggerstaff, subdirectora de la división de enfermedades transmitidas por alimentos, agua y medio ambiente de los CDC. “Los datos que tenemos sobre la ciclosporiasis en este brote son los mismos que hemos tenido en todas las demás temporadas. Utilizamos los mismos sistemas y procesos”.
Para respaldar las afirmaciones de los legisladores, los portavoces de Stevens y Coons nos señalaron varios casos en los que artículos periodísticos sugerían o afirmaban que FoodNet era o podría ser directamente relevante para el brote actual.
Nos pusimos en contacto con los expertos que hicieron las declaraciones más claras sobre FoodNet en esos artículos. Kalmia Kniel, experta en seguridad alimentaria microbiana de la Universidad de Delaware, que estudia la Cyclospora, nos dijo que la vigilancia activa y los datos sobre tendencias de FoodNet son “fundamentales”, pero coincidió en que los cambios “probablemente hayan tenido poco impacto directo en el brote actual”. Añadió que FoodNet “no fue diseñado para detectar brotes, ya que otros grupos se encargan de ello”.
La Dra. Jodie Guest, vicepresidenta sénior de epidemiología de la Universidad de Emory y exempleada de los CDC que trabajó en FoodNet, nos comentó que creía que los cambios en FoodNet influyeron en el brote, junto con “todos los cambios en la salud pública de los últimos 18 meses”. En parte, esta conclusión se basaba en su conocimiento de que FoodNet sufrió un recorte presupuestario que afectó al personal. Afirmó que el programa habría ayudado “principalmente” a contextualizar este brote.
“Si bien FoodNet no es el sistema principal que se utiliza para detectar brotes, las reducciones en la financiación de los programas de salud pública pueden afectar la respuesta ante ellos”, afirmó. “Cuando los sistemas de vigilancia se debilitan, disponemos de menos datos de referencia para interpretar lo que observamos en tiempo real”.
Jill Roberts, microbióloga especializada en salud ambiental de la Universidad del Sur de Florida, nos dijo que “los brotes como el de Cyclospora son prevenibles y que los recortes a FoodNet afectan a este tipo de brotes”.
“Los datos de FoodNet demuestran las tendencias en materia de seguridad alimentaria a lo largo del tiempo. Los hallazgos no solo se ponen en las repisas; se utilizan para fundamentar las políticas de seguridad alimentaria y las iniciativas de prevención”, nos comentó en un correo electrónico.
“Perdimos un año de datos sobre Cyclospora cuando ya sabíamos en 2024 que la enfermedad estaba aumentando. Ya sabíamos que la Cyclospora estaba relacionada con alimentos importados”, dijo. “No se trata de que nadie lo viera venir; alzamos la voz en contra de los recortes a los sistemas de laboratorios de salud pública”.
Las infecciones por Cyclospora han ido en aumento durante muchos años, incluyendo más de 4.400 casos en 2023.
En el seminario digital, Hedberg explicó que una de las razones por las que el número de casos en este brote es tan elevado y ha ido en aumento con el tiempo es el desarrollo de pruebas más novedosas, más fáciles de realizar y que no requieren el cultivo del patógeno, lo que permite detectar más casos que antes. Sin embargo, añadió: “Es posible que existan diferencias en la distribución de este parásito en la naturaleza y en su capacidad para contaminar los alimentos”.
Según Kowalcyk, una de las cosas que FoodNet podría haber hecho es intentar diferenciar mejor estas influencias y analizar cómo han cambiado las prácticas de diagnóstico de la ciclosporiasis durante el último año.
“No lo sabemos porque FoodNet ya no se ocupa de eso”, dijo.
Otros cambios bajo el mandato de Trump
Aunque FoodNet no tenga la culpa, los expertos han señalado que es probable que varios cambios introducidos durante la administración Trump estén influyendo en la rapidez y la eficacia de la respuesta del gobierno ante la ciclosporiasis.
Joel Barratt, parasitólogo molecular de la Facultad de Medicina de la Universidad de Emory, quien anteriormente dirigió el laboratorio de los CDC que analiza muestras en busca de parásitos durante los brotes, declaró a varios medios de comunicación que los recortes de personal en la agencia han ralentizado las labores de investigación.
“La respuesta se está viendo obstaculizada por la pérdida de personal especializado y la falta de mano de obra necesaria para identificar el origen de los brotes”, declaró a CNN,
Según declaró a los medios de comunicación, en su propia unidad despidieron a ocho empleados, quedando solo tres. Él renunció voluntariamente en septiembre. Intentamos entrevistar a Barratt, pero no estuvo disponible antes de la publicación.
CNN informó, que la División de Enfermedades Parasitarias y Malaria, a la que pertenecía el equipo de Barratt, perdió casi 30 millones de dólares en financiación cuando la administración disolvió la Agencia de los Estados Unidos para el Desarrollo Internacional (USAID, por sus siglas en inglés). Según el medio, otros esfuerzos impidieron que el equipo de Barratt renovara los contratos de sus empleados.
Un portavoz de la Casa Blanca declaró a CNN que los fondos no se destinaban a la “respuesta ante enfermedades internas” y que el equipo de Barratt no se vio afectado por las supuestas reducciones de personal. Sin embargo, expertos indicaron a CNN que la distribución de los fondos no es tan clara.
En medio del brote de ciclosporiasis, algunos demócratas han apuntado el dedo a los recortes de personal de los CDC u otros recortes de fondos para la seguridad alimentaria.
La senadora Amy Klobuchar de Minnesota ha pedido a las agencias que restablezcan los recortes de financiación y personal realizados al Servicio de Inspección de Seguridad Alimentaria del USDA, a la Red de Respuesta a Emergencias Alimentarias (FERN, por sus siglas en inglés) de la FDA y a la Subvención en Bloque para Servicios Preventivos y de Infraestructura de Salud Pública de los CDC,
“Mientras un masivo e incontrolable brote de una enfermedad transmitida por alimentos sigue fuera de control en todo el país, los recortes a estos programas están afectando la capacidad de nuestra nación para prevenir, detectar y contener las enfermedades transmitidas por los alimentos y proteger la salud pública”, escribió en una carta del 14 de julio dirigida a los líderes de los CDC y la FDA.
Hedberg afirmó que la respuesta ante brotes se vería afectada si se recortaran los dos últimos programas. “Estos fondos brindan un valioso apoyo a los estados con recursos que pueden ayudar en las investigaciones de brotes, aunque ese no sea el objetivo principal de la financiación”, declaró.
“Es difícil cuantificarlo con precisión, pero está claro que los recortes en la financiación federal durante el último año han reducido nuestra capacidad de respuesta ante brotes como este”, declaró Hedberg a CNBC.
En cuanto a FERN, tras los recortes de personal de abril de 2025, Reuters informó que, según un correo electrónico interno de la FDA, el programa se suspendió “al menos hasta” finales de septiembre de 2025, y que se pausarían los trabajos de control de calidad previstos para detectar Cyclospora en las espinacas.
Se desconoce si se reanudaron dichas pruebas. La FDA no respondió a nuestra pregunta sobre el estado de FERN y tampoco ha contestado directamente a las preguntas de otros periodistas al respecto.
“La FDA está plenamente preparada para investigar brotes de Cyclospora utilizando herramientas epidemiológicas, de laboratorio y de rastreo ya establecidas, en coordinación con los CDC y los socios estatales”, declaró la secretaria de prensa del HHS, Emily Hilliard, a la médica y periodista Dra. Celine Gounder el 9 de julio, quien también había preguntado sobre FERN. “Proteger el suministro de alimentos del país sigue siendo una responsabilidad fundamental de la FDA, y la agencia cuenta con el personal y los recursos necesarios para investigar brotes de enfermedades transmitidas por los alimentos y actuar cuando sea preciso”.
Desafíos de la Cyclospora
Los expertos reconocen que la Cyclospora es un patógeno difícil de rastrear incluso en las mejores circunstancias. No es infrecuente que nunca se identifique el alimento o el agua causante.
Algunas personas infectadas no presentan síntomas. Cuando los presentan, suelen tardar una semana, e incluso dos, en aparecer. Algunas personas pueden tardar más en buscar atención médica. La diarrea acuosa es el síntoma más común. Otros síntomas incluyen pérdida de apetito, pérdida de peso, calambres, hinchazón y fatiga.
Las pruebas de ciclosporiasis no siempre se realizan de forma rutinaria si alguien tiene diarrea; el paciente o el médico pueden tener que sospechar de la enfermedad y solicitar específicamente la prueba, que se realiza con muestras de heces. Para cuando el resultado de la prueba es positivo o un investigador logra entrevistar al paciente, es probable que este haya olvidado muchos de los alimentos que ingirió y que estos ya no estén presentes en su organismo.
Además, este parásito microscópico no se puede cultivar en el laboratorio y la Cyclospora es más difícil de detectar en los alimentos y de rastrear genéticamente en brotes que otros patógenos transmitidos por alimentos.
Si bien cocinar elimina el parásito, lavar las frutas y verduras, incluso con diversos productos químicos, resulta en gran medida ineficaz. Además, la Cyclospora no es muy sensible al cloro.
Es poco probable que el parásito se transmita de persona a persona en un brote, ya que tarda una o dos semanas después de que una persona tenga una evacuación intestinal en volverse infeccioso, explica el CDC, por lo que las autoridades no rastrean ese tipo de propagación.
Los científicos no saben con certeza cómo se contaminan los alimentos o el agua con Cyclospora. Sin embargo, los humanos son el único huésped conocido del parásito, por lo que la contaminación proviene, en última instancia, de materia fecal humana. Un documento de la FDA señala que es probable que los productos agrícolas se contaminen en las granjas o plantas de envasado, ya sea por aguas residuales, agua contaminada o por trabajadores agrícolas o de la industria productora infectados.
Los brotes de ciclosporiasis que se han producido en el pasado se han relacionado con mayor frecuencia con productos que se consumen crudos, en particular frambuesas, cilantro, albahaca, verduras de hoja verde y ensaladas envasadas.
En el principal grupo de casos de este año, uno de los principales culpables es la lechuga iceberg. El 16 de julio, la FDA anunció que su investigación apuntaba a la lechuga iceberg procedente de México y servida en restaurantes Taco Bell en cinco estados.
Al día siguiente, el proveedor de la lechuga, Taylor Farms, retiró del mercado todos sus productos con lechuga procedentes del centro de México. Esto incluye lechuga picada, rallada o envasada, comercializada bajo diversas marcas y distribuida hasta el 16 de julio. El 24 de julio, la FDA amplió su investigación sobre este brote a cuatro estados más.
En un giro inesperado y desconcertante, la FDA declaró el 19 de julio que una muestra de lechuga de la compañía, que no había sido retirada del mercado y que la agencia había detectado como positiva para Cyclospora, era en realidad un falso positivo. Si bien la compañía lo ha presentado como un error que ya no la implica, y afirmó en una publicación en redes sociales que la FDA se había “disculpado” con ella, funcionarios de la agencia declararon en una conferencia de prensa telefónica el 21 de julio que no habían ofrecido una disculpa formal y que el falso positivo no cambia las demás pruebas que apuntan a Taylor Farms.
Un resultado negativo en una muestra de lechuga no invalida las investigaciones epidemiológicas ni de rastreo, ni descarta una contaminación previa o actual, explicó Hedberg.
Los seres humanos son el “bioensayo definitivo” para detectar la contaminación de los alimentos, añadió. “No se puede analizar todo lo que se come, pero todo lo que se come puede revelar si hubo contaminación”.
Hedberg afirmó que la “mayoría” de los casos asociados al brote se deben “muy probablemente” a los productos de lechuga retirados del mercado, pero que es muy probable que existan otras fuentes para los demás casos de ciclosporiasis diagnosticados este verano.
Incluso antes de que se identificaran los productos de lechuga contaminados, advirtió contra las recomendaciones generalizadas de evitar las frutas y verduras frescas. “Es poco probable que la gran mayoría de las frutas y verduras en el mercado estén contaminadas, y queremos seguir fomentando el consumo de frutas y verduras frescas como parte de una dieta saludable”, afirmó.
Kowalcyk recomendó que las personas que enfermen se pongan en contacto con sus médicos o con los departamentos de salud pública.
“Si presenta síntomas, debe buscar atención médica”, dijo, y señaló que la ciclosporiasis puede reaparecer y durar semanas. “La única manera de combatirla es recibir tratamiento”.
Además, es la única manera en que los funcionarios de salud pública pueden conocer su caso y considerarlo parte del brote, explicó. Si un médico se muestra reacio a realizarle la prueba a un paciente, los departamentos de salud pública podrían ofrecerle la prueba.
Traducción de Google Translate editada por Catalina Jaramillo.
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