Al afirmar que las máquinas de votación estadounidenses son vulnerables de ser manipuladas, en su discurso del 16 de julio, el presidente Donald Trump ofreció un resumen incompleto y distorsionado de los informes de la CIA sobre los esfuerzos de Venezuela para manipular las máquinas de votación electrónica en ese país.
“Hoy publicamos documentos que demuestran que la CIA obtuvo información sobre un complot específico para hacer una grande en favor del corrupto régimen de Maduro en Venezuela”, dijo Trump en su discurso a la nación en horario estelar el 16 de julio, refiriéndose al presidente venezolano Nicolás Maduro. “Y eso fue exactamente lo que sucedió. Conspiraron para manipular digitalmente las elecciones de su propio país en 2020. Y eso fue lo que hicieron. Esta información incluía detalles precisos sobre los métodos que el régimen desarrolló para alterar digitalmente los resultados de las votaciones de forma que no se pudieran detectar, ni siquiera con una auditoría, por muy exhaustiva que fuera la manipulación”.
“Esta información subraya por qué debemos tomar medidas urgentes para garantizar que nuestro sistema nunca, jamás, pueda ser pirateado o comprometido como lo fue en el pasado”, dijo Trump.

Los documentos publicados por la administración Trump no afirman que “eso fue exactamente lo que pasó”, como dijo Trump. Uno de los documentos publicados antes del discurso de Trump fue un informe reciente de la CIA titulado “Resumen de informes selectos de inteligencia de 2004 a 2020 sobre las capacidades de manipulación del voto electrónico de Venezuela”, que concluía que el presidente venezolano Hugo Chávez y su sucesor, Maduro, “desarrollaron un interés sostenido y probablemente cierta capacidad” para manipular las máquinas de votación. Pero la evaluación de la CIA sobre las formas en que Venezuela podría llevar a cabo dicha manipulación fue más bien un ejercicio “teórico”, y el informe no alcanza a afirmar que Venezuela realmente hubiera llevado a cabo planes para alterar los recuentos de las máquinas de votación.
Además, el informe concluyó que, a pesar de que los funcionarios venezolanos tenían la capacidad de manipular las máquinas de votación dentro del país, carecían de la capacidad para alterar las máquinas de votación fuera de Venezuela.
“La evaluación de la Comunidad de Inteligencia de 2006 concluyó que ni Smartmatic (fabricante de máquinas de votación) ni el Gobierno venezolano tenían la capacidad (es decir, el nivel de control o acceso necesario) para manipular el resultado de una elección fuera de Venezuela de forma predecible”, afirmaba el informe de la CIA. “La capacidad del Gobierno venezolano para manipular los resultados de la votación en Venezuela se basaba, en parte, en su capacidad para controlar cada etapa del proceso de votación electrónica, desde la adquisición inicial de las máquinas hasta la seguridad previa y posterior a la votación, la programación, el almacenamiento de los comprobantes de votación en papel y el control del proceso de auditoría. Ni el Gobierno venezolano ni Smartmatic tendrían un acceso tan completo durante un proceso electoral fuera de Venezuela”.
La semana pasada publicamos una nota sobre otras afirmaciones del discurso de Trump.
Lo que dijo la evaluación de la CIA
El resumen de la información de inteligencia recopilada durante un período de 16 años, desclasificado el 1 de julio, incluyó un análisis de la CIA de 2006 que concluyó que la “manipulación del voto electrónico” en Venezuela, incluidos componentes de inteligencia artificial que podrían alterar los votos sin ser detectados mediante auditorías, era “técnicamente posible y operativamente factible”.
“Según este informe, la técnica consistía en crear un segundo conjunto de máquinas virtuales que replicarían los resultados de las máquinas de votación legítimas, para luego sustituir los datos por datos manipulados y hacer que los votos parecieran provenir de máquinas legítimas”, dijo el informe de la CIA.
En el período previo a las elecciones venezolanas de 2012, fuentes de inteligencia indicaron que los servicios de inteligencia de Chávez trabajaron con diseñadores de software electoral “para desarrollar planes para manipular los resultados electorales utilizando máquinas de votación preprogramadas”. Específicamente, el plan contemplaba “desplegar máquinas alteradas en aproximadamente 300 centros de votación en áreas tradicionalmente pro-Chávez para asegurar la victoria por aproximadamente 1,5 millones de votos”, según el informe.
Un análisis de la CIA de 2013 empleó la metodología de “abogado del diablo” para esbozar “un escenario plausible sobre cómo pudo haberse producido una manipulación electrónica a gran escala en las elecciones venezolanas de 2012 sin ser detectada”. Una sección posterior del informe, titulada “Limitaciones y advertencias analíticas”, señalaba que este “Informe de abogado del diablo” era “explícitamente un ejercicio de análisis alternativo, más que una conclusión definitiva”. La evaluación indicaba que existían informes “contradictorios” de la CIA y una “visión limitada de elementos clave del sistema de votación electrónica”.
“Si bien los analistas de la CIA consideraron que estas capacidades eran teóricamente factibles, esta evaluación se centró en la viabilidad técnica en lugar de confirmar que dichas características se hubieran implementado realmente”, señala el informe.
Y, de hecho, las evaluaciones de la CIA concluyeron que no había pruebas de que tal plan se hubiera llevado a cabo alguna vez.
Según el informe de la CIA, “los sistemas de votación electrónica presentaban vulnerabilidades que, en teoría, podrían ser explotadas por agentes sofisticados con acceso privilegiado”. “Sin embargo, si bien la inteligencia confirmó importantes preocupaciones sobre proveedores de tecnología de votación vinculados al extranjero, no confirmó de manera concluyente que se hubiera perpetrado con éxito un fraude electrónico a gran escala en elecciones específicas de Venezuela”.
El informe señaló que la evaluación inicial de la CIA indicaba que no se había producido fraude electrónico a gran escala en Venezuela en 2012, a pesar de los informes sobre planes de manipulación. Dicha evaluación se basó en “encuestas preelectorales que mostraban a Chávez con una ventaja de aproximadamente 10 puntos porcentuales, un aumento del 24% en el gasto público antes de las elecciones, la admisión de la derrota por parte de la oposición y análisis cuantitativos de la CIA que no revelaban patrones de votación irregulares que indicaran manipulación sistemática”.
Para 2020, fuentes de inteligencia informaron que Venezuela “había desarrollado planes técnicos detallados para manipular las elecciones a la Asamblea Nacional de diciembre de 2020”.
Pero, contrariamente a la afirmación de Trump de que un plan para manipular las máquinas de votación fue “exactamente lo que sucedió” en 2020, un informe de la CIA de septiembre de 2020 “consideró que el régimen no necesitaba recurrir a un fraude flagrante para ganar las elecciones a la Asamblea Nacional de diciembre de 2020, dado que prácticamente toda la oposición se boicoteó y el régimen ya había cooptado a los líderes de los partidos de la oposición”.
Aunque los líderes venezolanos hubieran sido capaces de manipular las máquinas de votación en Venezuela, la inteligencia estadounidense concluyó que Maduro no tenía la capacidad de hacerlo fuera de Venezuela.
Una versión desclasificada de una evaluación de la Comunidad de Inteligencia sobre las “amenazas extranjeras” a las elecciones de 2020, publicada en marzo de 2021, señalaba: “El régimen venezolano de Nicolás Maduro mantenía una relación conflictiva con la administración Trump y consideramos que Maduro tenía la intención, aunque probablemente no la capacidad, de intentar influir en la opinión pública estadounidense en contra del expresidente”. La evaluación continuaba: “No tenemos información que sugiera que los regímenes venezolanos, actuales o anteriores, estuvieran involucrados en intentos de comprometer la infraestructura electoral estadounidense”.
En su discurso en horario estelar, Trump “ni siquiera intentó demostrar que alguna máquina de votación hubiera sido manipulada”, escribió Rick Hasen, director del Proyecto para la Protección de la Democracia en la Facultad de Derecho de UCLA, para el Blog de Derecho Electoral el 16 de julio.
Smartmatic
En el centro de las especulaciones sobre la manipulación de las máquinas de votación en Venezuela se encuentra la empresa de ciberseguridad Smartmatic, fundada en 2000 en Florida por ciudadanos venezolanos. Esta pequeña empresa alcanzó notoriedad internacional cuando Venezuela la contrató para suministrar las máquinas de votación para las elecciones de 2004.
Según un artículo del New York Times de octubre de 2006, “Smartmatic era una empresa poco conocida y sin experiencia en tecnología de votación antes de ser elegida por las autoridades venezolanas para reemplazar la maquinaria electoral del país de cara a un polémico referéndum que confirmó al Sr. Chávez como presidente en agosto de 2004”.
Según señaló el Times, utilizando el dinero procedente de esos contratos venezolanos, Smartmatic compró en marzo de 2005 la empresa Sequoia Voting Systems, “mucho más grande y consolidada”, que en aquel momento suministraba equipos de votación a 17 estados y al Distrito de Columbia.
Dado el papel de Smartmatic en Venezuela y las preocupaciones sobre posibles vínculos con el gobierno de Chávez, el Comité de Inversión Extranjera en Estados Unidos (CFIUS, por sus siglas en inglés) abrió a finales de 2006 una investigación sobre la compra de Sequoia por parte de Smartmatic. Según el Times, tanto Smartmatic como la administración de Chávez negaron entonces que el gobierno venezolano tuviera alguna participación en la empresa, más allá de que Venezuela contratara a Smartmatic para sus elecciones.
Según el informe publicado por la CIA este mes, los informes de inteligencia de abril de 2004 “indicaban que Chávez declaró que su objetivo era impedir la reelección de un presidente estadounidense en ejercicio, lo que sugiere su intención de influir en la política interna de Estados Unidos”. En abril de 2004, el entonces presidente George W. Bush, republicano, estaba haciendo campaña para un segundo mandato.
Según el informe, ese hallazgo “formó parte de la base para la evaluación que hizo la Comunidad de Inteligencia en 2006, según la cual la adquisición de Sequoia, la empresa estadounidense de sistemas de votación, por parte de Smartmatic, suponía una ‘amenaza moderada’ para la seguridad nacional de Estados Unidos”.
En diciembre de 2006, el New York Times informó que Smartmatic anunció la venta de su filial estadounidense, Sequoia Voting Systems, poniendo fin así a la investigación federal en curso.
La entonces representante Carolyn Maloney, demócrata de Nueva York, quien fue la primera en pedir la investigación federal, dijo en ese momento que la venta de Sequoia Voting Systems parecía ser un reconocimiento por parte de Smartmatic de que “no podía superar la nube de dudas que rodeaba este acuerdo”.
“Evidentemente, persistían las dudas en torno a esta empresa, y mientras esas dudas subsistieran, mucha gente tendría preguntas legítimas sobre la integridad de estas máquinas de votación”, dijo Maloney.
Smartmatic vendió Sequoia en 2007, y Sequoia se declaró en bancarrota en 2014.
Smartmatic puso fin a su relación comercial con Venezuela en 2018 tras acusar al gobierno de Maduro de manipular los datos de participación electoral en las elecciones de 2017, inflando el recuento de votos en más de un millón. Según Smartmatic, las cifras proporcionadas por Maduro no coincidían con los resultados de las máquinas de votación.
No obstante, en 2020, el equipo legal de Trump planteó repetidamente acusaciones infundadas de que Smartmatic había utilizado su tecnología para alterar votos en las elecciones presidenciales estadounidenses de 2020, lo que le costó la victoria a Trump.
Sin embargo, para entonces, como ya señalamos, Smartmatic había vendido Sequoia y había dejado de hacer negocios con Venezuela. En las elecciones de 2020, solo un condado de EE. UU. utilizó equipos de votación de Smartmatic. Según la lista de equipos de votación certificados utilizados en cada condado, publicada por la Secretaría de Estado de California, Los Ángeles utilizó las máquinas con pantalla táctil VSAP de la compañía.
Como escribió el juez del Tribunal de Distrito Jeffrey M. Bryan en una orden de septiembre de 2025 en el caso de difamación de Smartmatic contra el partidario de Trump y negacionista de las elecciones Mike Lindell, “Dado el margen de victoria en el condado de Los Ángeles y California (…) es matemáticamente imposible” que el equipo de Smartmatic “haya cambiado los resultados de las elecciones de 2020 en California”.
Bryan añadió que “la única evidencia que consta en autos ante el Tribunal sobre la participación de Smartmatic en elecciones en otros países demuestra que Smartmatic nunca ha robado ninguna elección y que su tecnología nunca se ha utilizado para manipular las papeletas de votación”.
Aunque Trump no mencionó en su discurso del 16 de julio ninguna información proporcionada por Hugo “El Pollo” Carvajal, las afirmaciones del presidente se hacen eco en parte de las del exjefe de la inteligencia militar de Venezuela.
En diciembre, Carvajal, quien se declaró culpable en Estados Unidos en 2025 de narcoterrorismo, narcotráfico y cargos relacionados con armas, le escribió una carta a Trump (publicada inicialmente por el periódico conservador Dallas Express), en la que afirmaba: “Smartmatic nació como una herramienta electoral del régimen venezolano, pero pronto se convirtió en una herramienta para ayudar a que el régimen se mantuviera en el poder indefinidamente. Lo sé porque yo mismo coloqué al jefe de informática del Consejo Nacional Electoral (CNE) en su puesto, y él me reportaba directamente. El sistema Smartmatic puede ser alterado; esto es un hecho. Esta tecnología fue posteriormente exportada al extranjero, incluso a Estados Unidos. Operativos del régimen mantienen relaciones con funcionarios electorales y empresas de máquinas de votación dentro de su país. No afirmo que todas las elecciones sean robadas, pero afirmo con certeza que las elecciones pueden ser manipuladas con el software, y que se ha utilizado para ello”.
La sentencia de Carvajal ha sido aplazada, según señaló CNN este mes, “una posible señal de que podría estar cooperando con los fiscales” y podría ser testigo contra Maduro.
Según informó CNN, Smartmatic negó las afirmaciones de Carvajal, diciendo: “Los aliados de Trump han acusado falsamente durante mucho tiempo a Smartmatic de manipular las elecciones estadounidenses de 2020”.
En una reunión con periodistas el día antes de que Trump pronunciara su discurso en horario estelar, David Becker, director ejecutivo y fundador del Centro para la Innovación e Investigación Electoral, una organización sin ánimo de lucro y no partidista, también desestimó la idea de que los equipos de Smartmatic pudieran haber influido en las elecciones de 2020.
“Smartmatic es una empresa que no vende ni posee máquinas de votación en ningún lugar de Estados Unidos, con la excepción del condado de Los Ángeles”, dijo Becker. En los estados clave “Georgia, Arizona, Nevada, Michigan, Wisconsin y Pensilvania, no se utilizó ni un solo dispositivo de Smartmatic, ni un solo dispositivo que pudiera haber estado bajo el control de Venezuela o de cualquier otro déspota fallecido en cualquier otro lugar del mundo”.
“La realidad es que, como toda tecnología, nuestras máquinas de votación no son invulnerables a los ataques, y no confiamos en ellas”, declaró Becker en una rueda de prensa dos días después. “Desde el diseño, incorporamos sistemas que confirman y verifican todo lo que hacen estas máquinas. No están conectadas a internet. Se mantienen bajo estricta vigilancia y cadena de custodia. Se prueban antes y después de cada elección. Y, además, todos los votantes de Estados Unidos, con la excepción de Luisiana, votan con papeletas de papel. Estas papeletas son auditables. Todos los estados realizan auditorías (…) Se comprueba y verifica mediante auditorías manuales, leyendo las papeletas, confirmando los recuentos a mano bajo observación transparente (…) y luego se comparan con el recuento de la máquina para asegurarse de que funcionó correctamente. Sabemos que nuestras máquinas de votación han contado los resultados con precisión. Sabemos que los resultados son precisos gracias a esas auditorías”.
Según Becker, Trump insinuó que el gobierno venezolano “tiene cierta capacidad para interferir con las máquinas de votación venezolanas”, pero, más allá de un condado, esas máquinas “ni siquiera se utilizan en Estados Unidos”.
Traducción de Google Translate editada por Catalina Jaramillo.
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