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RFK Jr. afirma falsamente que nuevas pruebas respaldan dividir la vacuna MMR


This article is available in both English and Español

Tras una orden ejecutiva que propone dividir la vacuna combinada contra el sarampión, las paperas y la rubéola (también conocida como vacuna MMR, por sus siglas en inglés, o triple vírica), el secretario de Salud y Servicios Humanos, Robert F. Kennedy Jr., afirmó que hay un “reciente” estudio que “acaba de salir” que “respalda muy firmemente” esa idea. Pero no existen pruebas de ningún estudio creíble de este tipo, ni en el pasado ni en el presente.

En una entrevista con CNN, emitida el 15 de agosto, Kennedy defendió la orden ejecutiva del presidente Donald Trump del 10 de agosto sobre vacunas infantiles, que, entre otras cosas, solicitaba a los funcionarios que comenzaran a buscar una forma de ofrecer vacunas separadas para cada enfermedad. Este tipo de vacunas no ha estado disponible en Estados Unidos desde hace casi dos décadas. La vacuna combinada contra el sarampión, las paperas y la rubéola se ha utilizado durante más de 40 años.

La orden no presentaba ninguna razón científica para dividir la vacuna, pero al firmar el documento, Trump afirmó falsamente que, a diferencia de las vacunas individuales, la vacuna combinada es “bastante letal” y que dividirla “tendrá un gran impacto en el autismo”. 

Al día siguiente, el presidente redobló sus declaraciones, afirmando que, administrada por separado, la vacuna MMR es “aceptable”, pero que al ser combinada, la vacuna es “algo así como un arma nuclear, según algunos”.

En la entrevista con CNN, después de que el presentador señalara que el sitio web actual de los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC, por sus siglas en inglés) afirma que no hay evidencia que demuestre un beneficio al dividir la vacuna MMR, este le preguntó a Kennedy quién tenía razón: Trump o los CDC.

Kennedy respondió que el sitio web de los CDC “probablemente esté desactualizado”.

“Hay un estudio reciente que acaba de salir que respalda al presidente Trump en ese sentido”, continuó. “Analiza la cronología del inicio de la epidemia de autismo y (…) es una síntesis —esencialmente una revisión exhaustiva— de toda la ciencia existente. Y respalda muy firmemente al presidente”.

Más tarde, Kennedy volvió a sugerir que existen nuevas pruebas, diciendo que, “sobre todo a la luz de los avances científicos recientes”, creía que la gente “debería tener esa opción si quiere optar por una vacuna de un solo antígeno”.

A lo largo de la entrevista, hizo hincapié en que, si bien consideraba que la vacuna MMR era eficaz para prevenir el sarampión, no creía que hubiera suficiente evidencia sobre su seguridad, incluyendo si la vacuna causa autismo. La vacuna MMR ha sido estudiada rigurosamente y no se ha encontrado ningún vínculo creíble con el autismo.

Realizamos una búsqueda en PubMed, la base de datos en línea de literatura biomédica de la Biblioteca Nacional de Medicina, pero no encontramos ningún estudio nuevo que sugiriera que la vacuna MMR debiera dividirse. Los expertos que consultamos también afirmaron desconocer la existencia de dicho estudio.

“No existen datos que sugieran que la vacuna contra el sarampión, las paperas y la rubéola, si se divide en sus tres componentes, haría la vacuna más segura”, nos dijo el Dr. Paul Offit, pediatra y experto en vacunas del Hospital Infantil de Filadelfia.

“Todo lo contrario”, añadió. “Esto significa que los niños recibirán seis dosis en lugar de dos. Implica un retraso en la vacunación, lo que solo aumentará el tiempo durante el cual los niños son susceptibles a estas enfermedades sin ningún beneficio”. (La vacuna MMR se administra normalmente en dos dosis, entre los 12 y los 15 meses y entre los 4 y los 6 años).

“Dado que la vacuna MMR combinada actual es segura, no tiene sentido” dividirla, nos dijo el Dr. Andrew Pollard, inmunólogo y director del Grupo de Vacunas de Oxford en la Universidad de Oxford.

“No existe ningún problema de seguridad que se pretenda solucionar separando la vacuna MMR y hacerlo requeriría muchísimo tiempo y esfuerzo”, ya que esas vacunas no están autorizadas actualmente, nos dijo Daniel Salmon, vacunólogo y director del Instituto para la Seguridad de las Vacunas de la Universidad Johns Hopkins. “Esto es una solución en busca de un problema”.

El Departamento de Salud y Servicios Humanos no respondió a nuestro correo solicitando el estudio que Kennedy citaba y consultando si se revisaría el sitio web de los CDC.

Contrariamente a lo que afirma Kennedy, según nuestra investigación, un estudio reciente, publicado el 28 de julio en la revista Pediatric Infectious Disease Journal, respaldó la seguridad de la vacuna combinada. Al igual que muchos estudios previos, este analizó el historial médico electrónico de más de 2,5 millones de niños estadounidenses y no encontró ninguna relación entre la vacuna MMR y el autismo.

De igual modo, también identificamos una revisión publicada en julio que comparó las políticas de vacunación contra las paperas en Estados Unidos y Japón. En ella se señalaban las deficiencias del enfoque del país asiático. En la entrevista con CNN, Kennedy mencionó brevemente a Japón, diciendo que el país tiene “una sola vacuna (…) y funciona para esa población”. 

Como ya hemos señalado, y como explicó el Dr. Jake Scott, especialista en enfermedades infecciosas de Stanford Medicine, en el mismo segmento de CNN, Japón suspendió su vacuna MMR combinada en 1993 tras observarse un raro efecto secundario del componente contra las paperas de dicha vacuna, que nunca se utilizó en las vacunas estadounidenses. Las tasas de autismo no disminuyeron después de que Japón dejara de usar la vacuna MMR.

Actualmente, sin embargo, Japón no separa todos los componentes. En cambio, ofrece una vacuna combinada contra el sarampión y la rubéola, junto con una vacuna opcional contra las paperas. Y es posible que el país vuelva a utilizar una vacuna combinada. En mayo, Japón autorizó una nueva vacuna MMR combinada con un componente contra las paperas similar al que se usa en Estados Unidos y en gran parte del mundo.

Según la revisión más reciente, la política de Japón no ha tenido mucho éxito en el control de las paperas, a diferencia de Estados Unidos, que todavía tiene algunos brotes, pero no se ve afectado por problemas a gran escala.

“La baja cobertura de vacunación ha provocado una falta de inmunidad colectiva y epidemias recurrentes, y la ‘sordera por paperas’ es un problema de salud pública que no se ha resuelto”, afirma la revisión. Las paperas suelen ser leves, pero la enfermedad puede causar complicaciones, como inflamación cerebral o testicular. La sordera, generalmente en un solo oído, podría presentarse en hasta 1 de cada 1.000 casos, según un estudio realizado en Japón.

Años de dependencia en vacunas separadas probablemente también contribuyeron con las bajas tasas de vacunación contra el sarampión. Un brote masivo de sarampión en 2001 infectó a más de 250.000 niños, y Japón fue durante muchos años una fuente importante de casos importados de sarampión en Estados Unidos. Scott, quien escribió sobre esta preocupación en octubre de 2025 cuando los funcionarios de salud plantearon por primera vez la idea de separar la vacuna MMR, dijo entonces que el caso de Japón “proporciona una advertencia”.

Una “basura” de reseña sobre el autismo

Identificamos un documento que podría ser el cual Kennedy se refiere, pero no se trata de nuevas pruebas ni está publicado en una revista de prestigio.

“Es basura y jamás se publicaría en una revista médica legítima”, nos dijo Salmon.

El artículo, que pretende ser una revisión sobre los “determinantes” del autismo, data de mayo de 2026 y coincide aproximadamente con la descripción que Kennedy hizo de un estudio que analizaba una “cronología”. Fue mencionado en una nota de Children’s Health Defense sobre la orden ejecutiva de Trump. Children’s Health Defense es la organización sin fines de lucro que Kennedy dirigió y que por años ha difundido información inexacta sobre vacunas.

Citando al Dr. Andrew Wakefield, el médico británico que en 1998 propuso fraudulentamente que la vacuna MMR podría causar autismo y que fue el primero en sugerir que la vacuna se dividiera, el artículo de CHD describe el artículo como una “revisión exhaustiva” que “identificó la vacunación como el principal ‘factor de riesgo modificable’ para esta afección”.

De hecho, Wakefield es uno de los autores del artículo, junto con otras personas, como Peter McCullough, de las cuales nosotros y otros hemos escrito anteriormente por compartir información médica inexacta.

El artículo aparece en una publicación llamada Journal of Independent Medicine, que no está indexada en PubMed (un indicador muy básico de al menos cierta fiabilidad) y es publicada por un grupo que ha promovido tratamientos no probados para el COVID-19. 

“Se trata de una revisión narrativa de estudios previos”, nos comentó Anders Hviid, jefe del departamento de investigación epidemiológica del Statens Serum Institut de Dinamarca, quien ha estudiado la vacuna MMR en grandes estudios realizados en su país. Hay una breve sección titulada “Vacunación compuesta”, explicó, “pero no hay evidencia que sugiera que separar la vacuna sea beneficioso”.

“No existe ningún estudio creíble que vincule la vacuna MMR con el autismo y sí una gran cantidad de datos que no encuentran ninguna asociación entre la vacunación y el autismo”, dijo Pollard.

Si surgiera un nuevo estudio legítimo que demostrara un problema con la vacuna MMR combinada, que se ha utilizado durante décadas y se ha administrado a más de mil millones de personas en todo el mundo, sin duda sería una noticia de gran relevancia. Offit afirmó que, en ese caso, los científicos actuarían en consecuencia.

“Históricamente, cuando se ha demostrado que las vacunas son perjudiciales, actuamos en consecuencia”, afirmó. “Nos preocupa profundamente la seguridad de las vacunas. Por eso, respondemos con prontitud a los estudios bien realizados, bien controlados y publicados en revistas de prestigio y reproducidos por otros”. 

“Esto no es eso”, dijo refiriéndose a la afirmación de Kennedy. “Esto es solo una referencia vaga e imprecisa a un estudio que no existe”.

Separar la vacuna podría reducir las tasas de vacunación

Varios expertos nos dijeron que separar la vacuna MMR no era necesario y que era poco probable que sucediera; pero que, de ocurrir, no conduciría a una mayor aceptación de la vacuna, como sugirió Kennedy.

En la entrevista con CNN, Kennedy afirmó que si existieran vacunas contra una sola enfermedad, “quizás entonces más personas terminarían vacunándose porque no querrían recibir las tres”.

Si bien eso es posible en algunos casos, los expertos en vacunas nos dijeron que es probable que, en general, más personas dejen de recibir una o más dosis o queden desprotegidas durante períodos más prolongados.

“Creo que separar la vacuna MMR provocará una menor recepción”, dijo Hviid, señalando el inconveniente que suponen seis citas en lugar de dos. “Algunas de estas se pospondrán o se perderán por completo. Esto lo digo como padre”.

Citó un estudio de 2017 que reveló que los niños en Estados Unidos que reciben vacunas combinadas cuando están disponibles tienen más probabilidades de completar su calendario de vacunación y de hacerlo a tiempo. Scott, el médico de Stanford que verificó las afirmaciones de Kennedy para CNN, también hizo referencia a este estudio.

“Retrasar las vacunas o separar las dosis innecesariamente no hace que la vacunación sea más segura y puede dejar a los niños desprotegidos”, dijo la Organización Mundial de la Salud en un comunicado dos días después de que Trump firmara la orden ejecutiva.

Cuando “las vacunas se dividen y se necesitan más dosis o visitas”, dijo Pollard, “el resultado es que se omiten dosis y la protección de la población disminuye. Esto es muy peligroso en el caso de estos virus, sobre todo con los brotes de sarampión que ya están en curso”, afirmó en un correo electrónico. “Lo último que necesitamos para la salud de nuestros hijos es que se omitan más dosis”.

Kate Yandell colaboró en este artículo.


Traducción de Google Translate editada por Catalina Jaramillo.

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