Múltiples estudios han mostrado que no existe una relación entre la vacunación contra el COVID-19 durante el embarazo y un mayor riesgo de aborto espontáneo. A pesar de ello, los senadores republicanos Rand Paul y Ron Johnson resucitaron una afirmación desmentida hace mucho tiempo sobre una tasa astronómica de abortos espontáneos tras la vacunación, al tiempo que acusaron al Dr. Anthony Fauci de engañar al público sobre la seguridad de las vacunas durante el embarazo.

El 10 de agosto, los legisladores publicaron mensajes de texto del teléfono móvil oficial del exdirector del Instituto Nacional de Alergias y Enfermedades Infecciosas, fechados en enero de 2021.
“En privado, a través de mensajes de texto, Fauci admitió su preocupación por los efectos secundarios de la vacuna contra el COVID-19, ‘asociados con abortos espontáneos en el primer trimestre’, pero le dijo al público que no había nada de qué preocuparse”, dijo Paul, de Kentucky, en una publicación del 11 de agosto en X. “Una vez más, exponemos la deshonestidad de Fauci”.
“Las señales de seguridad, las banderas rojas, estaban gritándole a esta gente, y ahí estaba Anthony Fauci mintiendo descaradamente al público estadounidense”, dijo Johnson, senador de Wisconsin, en una aparición en Fox News el 12 de agosto.
“Nunca sabremos cuántos bebés se perdieron a causa de las mentiras de Fauci”, dijo Johnson en una publicación de X al día siguiente.
En un video que acompañaba la publicación de Paul y en un comunicado de prensa del 10 de agosto, los senadores yuxtapusieron un solo texto de Fauci sobre una preocupación teórica acerca de la vacunación y el aborto espontáneo (que posteriormente no fue corroborada por los datos) con una serie de comentarios públicos de Fauci entre el 3 de febrero de 2021 y el 30 de agosto de 2021.
Las acusaciones de engaño por parte de los senadores carecen de contexto clave, tanto sobre lo que dijo Fauci como sobre cómo evolucionó la información acerca de la seguridad de las vacunas maternas en los meses posteriores a la autorización inicial de las vacunas contra el COVID-19, como explicaremos a continuación.
“En enero y febrero de 2021, sabíamos que la infección por COVID-19 durante el embarazo aumentaba el riesgo de aborto espontáneo y otras complicaciones, como la preeclampsia”, nos comentó Victoria Male, profesora asociada de inmunología reproductiva en el Imperial College de Londres, en un correo electrónico. “Por otro lado, las escasas pruebas que teníamos sobre la seguridad de la vacunación contra el COVID-19 durante el embarazo eran tranquilizadoras, y las pruebas se acumulaban rápidamente”.
Paul y Johnson también volvieron a insistir en la afirmación de que un estudio halló una tasa de abortos espontáneos del 82% tras la vacunación contra el COVID-19, una falsedad que otros políticos republicanos amplificaron. En 2021 verificamos esta afirmación, basada en un cálculo erróneo de los datos de vigilancia de la seguridad de la vacuna.
Mientras tanto, el Dr. Jay Bhattacharya, director de los Institutos Nacionales de Salud (NIH, por sus siglas en inglés), declaró a Martha MacCallum durante una entrevista con Fox News el 11 de agosto que es “ciertamente posible” que las vacunas contra el COVID-19 hayan provocado abortos espontáneos. También afirmó que el debate sobre los abortos espontáneos y las vacunas contra el COVID-19 “sigue vigente en la literatura científica”.
Esas afirmaciones carecen de fundamento. “Los datos actuales siguen sin mostrar un mayor riesgo de aborto espontáneo (o cualquier otra complicación del embarazo) asociado a la vacunación contra el COVID-19”, declaró Male.
Solicitamos al NIH más información sobre la bibliografía a la que se refería Bhattacharya, pero no recibimos respuesta. La oficina de Paul tampoco respondió a nuestra solicitud de comentarios.
La directora de comunicaciones de Johnson, Grace Carnathan, no defendió directamente la cifra del 82%. “La pregunta no es cuál es el porcentaje real de riesgo de aborto espontáneo; probablemente nunca lo sabremos debido a una vigilancia de seguridad sumamente inadecuada y negligente, si no corrupta”, declaró. “La pregunta debería ser por qué los funcionarios federales de salud ocultaron sistemáticamente información sobre las señales de seguridad, privando así al público de un consentimiento plenamente informado”.
Citando el testimonio de un ginecólogo que ya ha hecho otras afirmaciones incorrectas, sostuvo que “existe controversia sobre lo que muestran los datos” y que “Fauci ocultó información a mujeres embarazadas que tenían derecho a conocer”.
Lo que revelan los mensajes de texto y las entrevistas de Fauci
Los mensajes de texto de Fauci de enero de 2021, que compartían información tranquilizadora junto con la preocupación teórica que destacaron Paul y Johnson, fueron enviados al mes de que las dos primeras vacunas contra el COVID-19 recibieran la autorización de uso de emergencia. En ese momento, los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC, por sus siglas en inglés) y las asociaciones médicas no emitieron ninguna recomendación sobre si las personas debían vacunarse durante el embarazo, explicando que faltaban datos.
El intercambio publicado comienza el 25 de enero de 2021, cuando el entonces cirujano general, Dr. Vivek Murthy, pregunta a Fauci y a la entonces directora de los CDC, Dra. Rochelle Walensky, si están “al tanto de algún dato o razón teórica por la que se prefiera vacunar al principio del embarazo en lugar de al final”.
Al principio, Fauci respondió que no había ninguna. Pero un poco más tarde ese mismo día, dijo: “Pregunté un poco más y surgió otro asunto que deben tener en cuenta. Dado que muchas personas experimentan una tormenta de citoquinas y fiebre considerable después de la segunda dosis, esto podría, en teoría, estar relacionado con abortos espontáneos en el primer trimestre”.

La fiebre alta se asocia con ciertos resultados adversos en el embarazo, como explicaremos más adelante, aunque no está claro que pueda causar un aborto espontáneo. El término tormenta de citoquinas no tiene una definición estricta, pero generalmente se refiere a un nivel de respuesta inflamatoria severa que no se observa después de la vacunación contra el COVID-19, pero que puede ocurrir con el COVID-19 grave. La vacunación desencadena una respuesta inmune que aumenta temporalmente los niveles de ciertas citoquinas para coordinar dicha respuesta, pero no al grado de una tormenta de citoquinas.
“En enero de 2021, cuando había muy poca evidencia sobre la seguridad de la vacunación contra el COVID-19 durante el embarazo, era sensato ser prudentes y considerar la posibilidad teórica de que la fiebre asociada a la vacunación pudiera ser perjudicial durante el embarazo”, dijo Male.
“Las pruebas posteriores no hallaron un mayor riesgo de pérdida del embarazo ni de ningún otro problema relacionado con la fiebre tras la vacunación”, añadió.
Al día siguiente de mencionar el punto sobre la fiebre, Fauci compartió sus reflexiones generales sobre la vacunación contra el COVID-19 y el embarazo en la conversación por mensaje de texto.
“Diría que, con cualquier vacuna donde no hay datos para mujeres embarazadas, uno debe sopesar los riesgos potenciales frente a los beneficios”, afirmó. “El COVID-19 puede ser una enfermedad grave, especialmente durante el embarazo. En los ensayos de la vacuna, no se permitió la vacunación a mujeres embarazadas, pero tras la autorización de uso de emergencia, un gran número (más de 10.000) ha recibido la vacuna. No se ha presentado ningún problema”.
Fauci mencionó además que las recomendaciones dan a las mujeres embarazadas la “opción” de vacunarse o no, al tiempo que añadió que los estudios de toxicidad en animales “no levantaron banderas rojas”.
Paul y Johnson presentaron los comentarios privados de Fauci como contradictorios con sus declaraciones públicas. Pero si bien no mencionó públicamente los riesgos de fiebre durante el embarazo en las entrevistas que revisamos, sus declaraciones en ese tiempo, de hecho, coincidieron bastante con su mensaje de texto del 26 de enero.
A finales de enero y febrero, Fauci compartió con precisión en varias ocasiones que según los datos sobre personas vacunadas durante el embarazo hasta la fecha, no se habían detectado “banderas rojas”, comentarios que los senadores destacaron en su video y comunicado de prensa. También señaló repetidamente que las vacunas no se habían probado en ensayos clínicos con mujeres embarazadas y describió la necesidad de sopesar los beneficios frente a los riesgos potenciales, dados los peligros del COVID-19 durante el embarazo.
Male, quien a principios de 2021 comenzó a recopilar datos sobre el embarazo y la vacunación contra el COVID-19, explicó que la información sobre el tema creció rápidamente. Inicialmente, los científicos sabían que entre las pocas docenas de personas que quedaron embarazadas mientras participaban en los ensayos clínicos, “no había diferencia en la tasa de abortos espontáneos entre los grupos vacunados y no vacunados”, afirmó.
Luego de que la vacuna comenzó a estar disponible, tras la aprobación de las dos primeras autorizaciones de uso de emergencia en diciembre de 2020, las agencias de salud estadounidenses realizaron un seguimiento de los resultados. Al 28 de febrero de 2021, “35.691 personas habían sido vacunadas durante el embarazo y las notificaciones espontáneas al VAERS no indicaban ningún problema de seguridad”, declaró Male, refiriéndose al Sistema de Notificación de Eventos Adversos a las Vacunas (VAERS, por sus siglas en inglés).
Un día después, un científico de los CDC presentó datos al Comité Asesor sobre Prácticas de Inmunización de los CDC, procedentes de múltiples sistemas de vigilancia de la seguridad de las vacunas, y concluyó que, hasta el momento, los abortos espontáneos y otros resultados adversos del embarazo no parecían haber aumentado.
“Así que, incluso a finales de febrero, ya empezábamos a tener datos buenos y tranquilizadores sobre la seguridad de la vacunación contra el COVID-19 durante el embarazo, aunque, por supuesto, después recibimos muchos más”, dijo Male.
Los comentarios de Fauci evolucionaron a la par que las pruebas
Para dar una impresión de duplicidad, Paul y Johnson mezclaron de forma engañosa los comentarios de Fauci en diferentes momentos, siguiendo un patrón de engaño que Paul ya había utilizado antes. El video que publicó Paul intercaló una versión abreviada de comentarios más moderados de Fauci de principios de 2021 entre comentarios de aproximadamente seis meses después.
Durante ese período, los datos que respaldaban la vacunación durante el embarazo siguieron acumulándose. A mediados de agosto de 2021, muchas organizaciones médicas y los CDC habían avalado la vacunación para las mujeres embarazadas.
En aquel momento, Estados Unidos atravesaba la ola de la variante delta, y los datos demostrarían posteriormente que esta era una fase particularmente peligrosa para las mujeres embarazadas no vacunadas. Estas mujeres presentaban tasas más elevadas de partos prematuros y mortinatos que las observadas anteriormente.
El video muestra a Fauci afirmar: “Está muy, muy claro que es segura para las mujeres embarazadas”, en el programa “Today” el 12 de agosto, un día después de que los CDC recomendaran la vacunación para las mujeres embarazadas. En esa entrevista, Fauci cita “la extraordinaria cantidad de datos acumulados sobre mujeres embarazadas” que demuestran su seguridad, así como los daños que el COVID-19 causa a la madre y al feto.
“Está bastante claro que las mujeres embarazadas deberían vacunarse”, dijo Fauci durante una entrevista publicada el 30 de agosto, que se destacó tanto en el video como en el comunicado de prensa.
Información sobre la fiebre durante el embarazo
El comentario de Fauci de enero de 2021 también estaba en consonancia con el conocimiento generalizado de que la fiebre puede estar asociada a riesgos durante el embarazo, un hecho que las principales directrices sobre la vacunación contra el COVID-19 durante el embarazo compartieron en ese momento.
“La complicación del embarazo más estrechamente relacionada con la fiebre son las anomalías congénitas”, o defectos de nacimiento, afirmó Male. Explicó que, principalmente por este motivo, el Colegio Estadounidense de Obstetras y Ginecólogos (ACOG, por sus siglas en inglés) recomienda que las mujeres embarazadas tomen paracetamol (Tylenol) si tienen fiebre, previa consulta con un médico.
Desde el inicio de la vacunación, esta recomendación ha incluido a las mujeres embarazadas que presentan fiebre tras la vacunación contra el COVID-19. “Se debe aconsejar a las mujeres embarazadas que experimenten fiebre después de la vacunación que tomen paracetamol, ya que la fiebre se ha asociado con resultados adversos en el embarazo”, indicaron las directrices de diciembre de 2020 del ACOG y los CDC. Tanto los CDC como la organización médica siguen recomendando tratar la fiebre en consulta con un médico, incluso después de la vacunación contra el COVID-19.
Dicho esto, los defectos congénitos “se asocian específicamente con fiebres altas (superiores a las esperadas tras la vacunación) al inicio del primer trimestre”, afirmó Male. Y, de hecho, los estudios no han demostrado que la vacunación contra el COVID-19 en el primer trimestre se asocie con un mayor riesgo de defectos congénitos, añadió.
Male explicó que, en lo que respecta al aborto espontáneo, la fiebre en sí misma podría no ser lo que aumenta el riesgo. “Algunas infecciones que provocan fiebre también aumentan el riesgo de aborto espontáneo, pero no está claro que la fiebre (o las citoquinas que la provocan) sean la causa en estos casos: bien podrían ser otros aspectos de la infección”, afirmó.
Afirmación persistente y falsa de una alta tasa de abortos espontáneos
A pesar de que los datos no han demostrado que la vacunación contra el COVID-19 aumente el riesgo de aborto espontáneo, Johnson y Paul, en su comunicado de prensa, destacaron la afirmación falsa de una tasa de aborto espontáneo del 82% tras la vacunación. Los senadores mencionaron una carta de enero de 2022 sobre el tema, escrita por el Dr. James A. Thorp, un ginecólogo cuyas afirmaciones erróneas y engañosas ya hemos denunciado anteriormente.
El senador Ted Cruz, republicano de Texas, repitió la estadística falsa en X el 12 de agosto, al referirse a un episodio de su pódcast titulado, en parte, “Datos explosivos: Fauci encubrió que la vacuna contra el Covid produjo una tasa de abortos espontáneos del 82%”. Posteriormente, la publicación y el pódcast fueron eliminados y Cruz apuntó una corrección en su pódcast, aunque sostuvo que la idea principal sobre Fauci seguía siendo cierta.
La representante Lisa McClain, republicana de Michigan, afirmó falsamente en Fox Business el 11 de agosto que “de hecho, The New England Journal of Medicine dijo que el 82% de las mujeres que recibieron la vacuna en su primer o segundo trimestre sufrieron un aborto espontáneo”. (Al día siguiente, el presentador del programa hizo un seguimiento para “aclarar” el segmento).
Escribimos por primera vez sobre la afirmación del 82% en julio de 2021, cuando circulaba en varias publicaciones en línea. Como explicamos entonces, la estadística se basa en una distorsión de los datos de los CDC en un estudio del New England Journal of Medicine publicado en abril de 2021, que resumía la información inicial sobre la vacunación contra el COVID-19 durante el embarazo.
El estudio analizó los resultados de 827 personas que se vacunaron durante el embarazo entre diciembre de 2020 y finales de febrero de 2021 y que ya habían dado a luz a finales de marzo, y arrojó un resultado preliminar de 104 abortos espontáneos. La afirmación falsa de una tasa de abortos espontáneos del 82% proviene de dividir los 104 abortos espontáneos entre las 127 personas del estudio que se vacunaron en el primer o segundo trimestre, un cálculo que no proviene del estudio.
Es un cálculo erróneo porque la mayoría de las personas vacunadas durante el primer o segundo trimestre no habrían tenido tiempo de completar sus embarazos, a menos que estos terminaran prematuramente.
“Es como calcular la tasa de abandono escolar de una escuela en octubre fijándose únicamente en los alumnos que ya se han marchado”, dijo el Dr. Jake Scott, médico especialista en enfermedades infecciosas de Stanford Medicine, en una publicación de X del 11 de agosto en la que explicaba la afirmación.
La Dra. Eve C. Feinberg, profesora de obstetricia y ginecología en la Facultad de Medicina Feinberg de la Universidad Northwestern, nos dijo en julio de 2021 que el 82% era “pura manipulación numérica y propaganda” y “una afirmación ridícula que simplemente no se observa clínicamente”.
En septiembre de 2021 se publicó un artículo posterior, también basado en datos de los CDC, que mostraba una tasa de abortos espontáneos inferior al 15%, la cual, según los investigadores, no era superior a la esperada durante el embarazo. Los abortos espontáneos son frecuentes, especialmente al principio del embarazo.
Un análisis final de los datos de seguimiento del embarazo de los CDC, publicado en febrero de 2026, reveló una tasa de abortos espontáneos del 10,79%. “Se examinó el riesgo semanal de aborto espontáneo en 12.097 personas vacunadas antes de las 20 semanas de embarazo, y no se encontró un mayor riesgo”, declaró Male.
Traducción de Google Translate editada por Catalina Jaramillo.
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