El presidente Donald Trump afirmó en una conferencia religiosa en junio que “la religión está de vuelta en nuestro país, más grande y fuerte que en muchos, muchos años” y que “está en auge”. La declaración es engañosa, ya que diversas encuestas muestran una menor afiliación y participación religiosa que en años anteriores, a pesar del reciente aumento en la percepción de la influencia de la religión en Estados Unidos.
