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El apoyo de Trump para un horario de verano permanente


This article is available in both English and Español

Los esfuerzos legislativos para que el horario de verano permanezca durante todo el año recibieron un impulso con el apoyo del presidente Donald Trump, quien criticó el cambio de horario, dos veces al año, por considerarlo muy costoso.

Pero no hay pruebas sólidas de que la solución de Trump, el cambio permanente al horario de verano (“daylight saving time”, en inglés), proporcione un impulso económico, como él sugiere.

La Ley Sunshine Protection, que establecería el horario de verano para todo el año, con la opción para los estados de no adoptarlo, se incorporó a un proyecto de ley de seguridad de vehículos de motor que fue aprobado por el Comité de Energía y Comercio de la Cámara de Representantes el 21 de mayo con una votación de 48-1.

Poco después, Trump publicó su apoyo en Truth Social.

“Esto es de suma importancia, ya que cada año se gastan cientos de millones de dólares en personas, ciudades y estados que se ven obligados a cambiar la hora. Muchos de estos relojes están ubicados en torres, ¡y el costo de alquilar o usar maquinaria pesada para hacerlo dos veces al año es prohibitivo!”, escribió Trump.

“Voy a trabajar muy duro para que la Ley Sunshine Protection se convierta en ley”, añadió Trump. “Ya es hora de que la gente deje de preocuparse por el ‘reloj’, por no hablar de todo el trabajo y el dinero que se gasta en esta ridícula producción, dos veces al año. Además, será una gran victoria para el Partido Republicano. ¡Tómenla! Nosotros vamos a optar por la alternativa mucho más popular, el horario de verano, que les da un día más largo y luminoso. ¿Y quién puede oponerse a eso? ¡Esta decisión es fácil!”.

Cabe destacar que, si bien Trump presentó la legislación como una posible victoria para el Partido Republicano, el proyecto de ley cuenta con apoyo bipartidista (y también con oposición de ambos partidos). Sin embargo, aún necesitaría el respaldo de la Cámara de Representantes y luego del Senado, además de la firma del presidente, para su aprobación. Intentos similares en el Congreso en el pasado no han dado resultado.

Un hombre transporta un reloj de 1,8 metros en la empresa Electric Time Company. Foto de John Tlumacki/The Boston Globe vía Getty Images.

No encontramos ningún análisis creíble sobre el costo de usar maquinaria pesada para cambiar físicamente los relojes municipales ubicados en torres, como mencionó el presidente. De hecho, David Prerau, autor del libro de 2005 “Seize the Daylight: The Curious and Contentious Story of Daylight Saving Time,” nos comentó que en las décadas que ha dedicado a investigar y hablar públicamente sobre el horario de verano, “nadie ha mencionado ese punto en particular”. Si bien cambiar dichos relojes municipales puede tener un costo, dijo, también es “muy poco frecuente” y el costo es insignificante en el contexto general del tema.

Un cálculo aproximado realizado por un economista del Independent Institute, actualizado en 2013 por el American Enterprise Institute, estimó el “costo de oportunidad” del horario de verano en unos 2.000 millones de dólares anuales. La estimación partía de la base de que la gente dedicaba 10 minutos dos veces al año a cambiar la hora en sus relojes y asignaba a ese tiempo una cifra correspondiente a la pérdida de ingresos. (Cabe señalar que muchos relojes digitales actuales ajustan la hora automáticamente, por lo que el argumento del tiempo perdido ha perdido vigencia con el tiempo).

Sin embargo, lo más habitual es que los economistas intenten estimar el coste de alternar entre el horario estándar y el horario de verano, considerando sus repercusiones en la salud, la conducción y el trabajo. (En la mayor parte del país, se adelanta el reloj una hora el segundo domingo de marzo y se atrasa una hora el primer domingo de noviembre).

Por ejemplo, un análisis realizado por Chmura Economics & Analytics, una empresa de investigación del mercado laboral, actualizado en 2024, examinó la evidencia de pérdidas económicas provenientes de revistas revisadas por pares (aumento de ataques cardíacos, accidentes cerebrovasculares, accidentes laborales y accidentes de tráfico atribuidos al cambio de horario) y concluyó que el horario de verano cuesta alrededor de 672 millones de dólares anuales en todas las áreas estadísticas metropolitanas de Estados Unidos.

Si bien la extensión del horario de verano suele promocionarse como una medida de ahorro energético, un análisis del Departamento de Energía de 2008 concluyó: “El ahorro de electricidad es pequeño en comparación con el total nacional del año, representando aproximadamente el 0,03 por ciento del consumo total de electricidad del país”. Otros estudios también han constatado que el ahorro de electricidad es pequeño.

Pero otros estudios han hallado lo contrario. Una investigación publicada en 2011 analizó el efecto del horario de verano en Indiana y concluyó que, en todo caso, la medida parece tener el efecto contrario al deseado, y que la demanda de electricidad aumentó aproximadamente un 1%.

No obstante, los autores escribieron: “Existen otros argumentos a favor del horario de verano. Estos van desde mayores oportunidades de ocio y una mejor salud y seguridad públicas hasta el crecimiento económico”.

Existe otra faceta en el debate sobre el horario de verano: si se elimina el cambio de horario, ¿por cuál se opta, por el horario estándar o el horario de verano?

Sopesando las opciones

El propio Trump parece haber tenido dudas sobre cuál es la mejor opción.

El 13 de diciembre de 2024, publicó en Truth Social: “El Partido Republicano hará todo lo posible por eliminar el horario de verano, que cuenta con un pequeño pero sólido grupo de seguidores, ¡pero no debería! El horario de verano es inconveniente y muy costoso para nuestra nación”.

Pero poco después de asumir el cargo para un segundo mandato, el 6 de marzo de 2025, se le preguntó a Trump cuándo eliminaría el horario de verano.

“Esto debería ser facilísimo, pero es un tema dividido al 50/50”, dijo Trump. “Y si algo es un tema dividido al 50/50, es difícil entusiasmarse. Supongo que a la gente le gustaría tener más luz más tarde, pero algunos la prefieren más temprano porque no quieren llevar a sus hijos a la escuela a oscuras. (…) Pero a mucha gente le gusta de una manera y a mucha gente le gusta de otra. Está muy parejo. Y normalmente, cuando eso sucede, me pregunto: ¿Qué más podemos hacer?”.

Sin embargo, al mes siguiente, Trump parecía haber tomado partido.

“La Cámara de Representantes y el Senado deberían presionar con fuerza por contar con más luz natural al final del día”, publicó Trump en Truth Social el 11 de abril de 2025. “Es muy popular y, lo más importante, ¡no más cambios de hora, un gran inconveniente y, para nuestro gobierno, un evento MUY COSTOSO!”.

Trump tiene razón al afirmar que adoptar permanentemente el horario de verano es la alternativa más popular. En una encuesta de CBS News de 2022, el 46% de los estadounidenses manifestó su preferencia por mantener el horario de verano por todo el año, mientras que el 33% optó por el horario estándar. Tan solo el 21% expresó su deseo de alternar entre ambos horarios. Una encuesta de la Universidad de Monmouth realizada ese mismo año arrojó resultados similares: el 44% de los estadounidenses se mostró a favor del horario de verano permanente, el 13% prefirió el horario estándar y el 35% manifestó su preferencia por cambiar la hora dos veces al año.

Actualmente, según la Conferencia Nacional de Legislaturas Estatales, 19 estados han promulgado leyes para adoptar el horario de verano permanente si el Congreso lo aprueba. Dos estados, Hawái y la mayor parte de Arizona, y varios territorios estadounidenses ya aplican el horario estándar permanente.

Efectos en la salud, el tráfico y el trabajo

La doctora Beth Malow, profesora de neurología y pediatría en la División del Sueño de Vanderbilt, quien testificó ante la Cámara de Representantes en 2022 a favor del cambio permanente al horario estándar, nos comentó por correo electrónico: “Adoptar permanentemente el horario de verano no supondría un ahorro; de hecho, se asocia con una menor productividad” debido a la alteración de los ciclos de sueño. Además, “aumenta los costos de atención médica”, afirmó. Asimismo, señaló que los análisis de costos energéticos son menos relevantes ahora que “el consumo de energía de las computadoras, etc., es ininterrumpido” que “cuando nos centrábamos en la iluminación eléctrica, como ocurría en la década de 1900”.

Organizaciones como la Asociación Médica Estadounidense (AMA, por sus siglas en inglés) y la Academia Estadounidense de Medicina del Sueño también prefieren adoptar de forma permanente el horario estándar.

“Si bien los efectos crónicos de permanecer todo el año en horario de verano (que alarga las horas de luz por la tarde) no se han estudiado a fondo, los expertos en sueño afirman que el horario estándar (que adelanta las horas de luz por la mañana) se ajusta mejor a la biología circadiana humana”, escribió la AMA en 2022. “Los datos muestran que el cambio repentino del horario estándar al horario de verano en marzo se asocia con importantes riesgos para la salud y la seguridad pública, incluyendo un mayor riesgo de eventos cardiovasculares adversos, trastornos del estado de ánimo y accidentes de tráfico. Algunos estudios sugieren que el reloj biológico no se ajusta al horario de verano ni siquiera después de unos meses”.

“Eliminar los cambios de hora en marzo y noviembre sería un cambio bienvenido. Pero las investigaciones demuestran que el horario de verano permanente ignora posibles riesgos para la salud que se pueden evitar estableciendo el horario estándar permanente”, declaró entonces Alexander Ding, miembro del consejo directivo de la AMA. “Los expertos en sueño están alarmados. Otros factores que no consideran la salud de los pacientes están impulsando este debate. Es hora de que tomemos conciencia de las implicaciones para la salud del cambio de hora”.

En una declaración de posición de 2024, la Academia Estadounidense de Medicina del Sueño escribió: “Estados Unidos debería eliminar los cambios de horario estacionales en favor del horario estándar permanente (ST, por sus siglas en inglés), que se ajusta mejor a la biología circadiana humana. La evidencia respalda los claros beneficios del horario estándar para la salud y la seguridad, al tiempo que subraya los posibles daños que resultan de los cambios de horario estacionales hacia y desde el horario de verano (DST, por sus siglas en inglés)”.

La opinión de los legisladores

En el Congreso tampoco hay consenso.

En una sesión del Comité de Energía y Comercio de la Cámara de Representantes celebrada el 21 de mayo, el representante republicano Gus Bilirakis, de Florida, presionó para que se adoptara de manera permanente el horario de verano.

“Puntualmente, dos veces al año, mis electores y sé que ustedes también, me expresan su ansiedad ante el cambio de hora”, dijo Bilirakis. “Durante décadas, los estadounidenses han criticado este cambio por considerarlo perjudicial para las familias, las empresas, las escuelas y la salud pública. Además, diversos estudios han demostrado que la productividad económica aumenta con más luz diurna por la tarde, a la vez que se reducen los accidentes de tráfico y mejora la calidad de vida en general”.

La representante demócrata Nanette Díaz Barragán, de California, ofreció el punto de vista contrario.

“Como muchos estadounidenses, yo también estoy cansada de cambiar la hora dos veces al año”, dijo Barragán. “A los padres les disgusta, a los trabajadores les disgusta, a nuestros cuerpos les disgusta. Pero hacer permanente el horario de verano plantea problemas de salud y seguridad. Médicos, neurólogos, científicos del sueño y las principales organizaciones médicas han advertido al Congreso que el horario de verano permanente perjudicaría la salud y la seguridad públicas. ¿Por qué? Porque nuestros cuerpos están diseñados para despertarse con la luz de la mañana. Cuando el amanecer se retrasa, especialmente en invierno, afecta nuestro sueño, nuestro estado de ánimo, nuestra concentración e incluso nuestra salud, nuestra salud cardiovascular. Los expertos en sueño han relacionado el cambio al horario de verano con un mayor riesgo de ataques cardíacos, accidentes cerebrovasculares, depresión y accidentes automovilísticos, y para millones de estadounidenses, el horario de verano permanente significaría ir a la escuela y al trabajo en la oscuridad durante meses. En muchos estados, el amanecer sería después de las 8 de la mañana durante más de tres meses”.

A principios de la década de 1970, el país intentó aplicar el horario de verano durante todo el año, pero no funcionó bien.

En 1973, el Congreso aprobó, y el entonces presidente Richard Nixon promulgó, la ley Emergency Daylight Saving Time Energy Conservation, que estableció el horario de verano durante todo el año como respuesta a la crisis de combustible que se vivía en aquel momento. Supuestamente duraría dos años. Pero a los pocos meses de su implementación, el amplio apoyo público al cambio se desvaneció y el Congreso lo canceló.

“El experimento (…) chocó con la opinión pública: a los padres les preocupaba que sus hijos pudieran sufrir accidentes de tráfico al ir al colegio en la oscuridad de la madrugada durante las mañanas de invierno”, informó el New York Times en aquel momento.

El senador republicano Tom Cotton citó esa lección de historia en un discurso pronunciado el 28 de octubre de 2025 en el pleno del Senado, oponiéndose a un plan para adoptar permanentemente el horario de verano.

“En enero de 1974, millones de estadounidenses se desplazaron al trabajo y a la escuela en la oscuridad. Los trenes de cercanías sufrieron retrasos. Los escolares tenían que llevar linternas. Trágicamente, algunos de estos niños fueron atropellados y murieron mientras caminaban a la escuela en la oscuridad”, dijo Cotton. (De hecho, la revista Time informó en febrero de 1974 que ocho niños murieron en accidentes de tráfico al amanecer ese invierno solo en Florida).

“Se dice que quienes no aprenden de la historia están condenados a repetirla”, dijo Cotton. “Si el horario de verano permanente se convierte en ley, volverá a ser un invierno oscuro y sombrío para millones de estadounidenses”.

En un artículo del 1 de junio, el economista William Shughart, investigador principal del Independent Institute y profesor de la Escuela de Negocios Jon M. Huntsman de la Universidad Estatal de Utah, defendió el horario estándar permanente, escribiendo: “Se han identificado pocos beneficios generales del horario de verano, si es que alguno. Pero fisiólogos, especialistas en medicina del sueño y otros expertos han enfatizado los costos humanos de adelantar la hora una hora en marzo, solo para volver a atrasarla ocho meses después. La desincronización de los relojes biológicos (ritmos circadianos) con la luz solar se ha asociado con confusión mental, accidentes cerebrovasculares, ataques cardíacos y un mayor número de accidentes laborales y de tráfico. Los efectos adversos son especialmente problemáticos para las personas mayores, que tardan más que sus compatriotas más jóvenes en adaptarse a los cambios de horario. (…) El horario de verano permanente ofrece una falsa promesa de ahorro de energía, comercios abarrotados y mayor bienestar social”.

Por supuesto, existe un tercer bando en este debate: aquellos que defienden dejar las cosas como están.

Prerau, el experto en el horario de verano, nos comentó que, si bien existen innegables beneficios sociales al cambiar la hora en primavera, verano y otoño, sus efectos son intolerables en invierno. Durante el verano, el amanecer se retrasa una hora, por ejemplo, de las 4:30 a las 5:30 de la mañana, por lo que la mayoría de la gente ni siquiera lo nota. Pero en invierno, puede retrasarse hasta después de las 8:30 o incluso las 9 de la mañana. “Todos se levantan a oscuras”, dijo. “Los adultos conducen al trabajo en la oscuridad. Los niños van a la escuela en la oscuridad”. Cambiar la hora puede ser molesto, afirmó Prerau, pero vale la pena el sacrificio para disfrutar del horario de verano durante ocho meses.

“En mi opinión, lo mejor es mantener el sistema actual”, dijo. “Una vez al año se pierde una hora de sueño, pero eso compensa el beneficio de tener el horario de verano durante ocho meses al año”.

El horario de verano no proporciona un “día más largo y luminoso”

La declaración de Trump de que el cambio permanente al horario de verano “te da un día más largo y luminoso ¿y quién puede oponerse a eso?”, obviamente no es cierta. El presidente ha dicho con mayor claridad en otras ocasiones que el cambio significaría “más luz diurna al final del día”.

“Los relojes simplemente se adelantan una hora, desplazando la luz solar de la mañana a la tarde”, escribió Shughart. “La duración del día no cambia ni un solo nanosegundo”.

El término “daylight saving time” es “el nombre más inapropiado dado que la luz del día no se guarda, simplemente se traslada de la mañana a la tarde”, explicó Jon Nese, profesor de meteorología en la Universidad Estatal de Pensilvania, en 2022.

“La duración del día (es decir, la duración de la luz diurna) no cambia tanto si se aplica el horario de verano como el horario estándar; simplemente se traslada una hora de luz diurna del principio al final del día”, nos dijo Nese esta semana por correo electrónico.


Traducción de Google Translate editada por Catalina Jaramillo.

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