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Guía de las afirmaciones de Trump sobre la economía en miras al discurso del Estado de la Unión


This article is available in both English and Español

En las últimas semanas, el presidente Donald Trump ha hecho una serie de afirmaciones sobre la economía, un tema que debería ocupar un lugar destacado en su discurso del Estado de la Unión ante el Congreso el 24 de febrero.

“Tenemos el país más atractivo del mundo”, dijo Trump en una rueda de prensa en la Casa Blanca el 20 de enero, agregando más adelantes que “Estados Unidos está en auge”. Al día siguiente, hizo comentarios similares, aseverando que hace un año “éramos un país muerto”.

Pero sus alardes sobre la economía incluyen afirmaciones falsas o engañosas, y el presidente a veces promueve una narrativa incorrecta sobre cambios abruptos en algunos indicadores económicos desde que regresó a la Casa Blanca.

Como preparación para lo que podríamos escuchar en el discurso del martes por la noche, ofrecemos una guía para una docena de afirmaciones que Trump ha hecho recientemente sobre la economía, la mayoría de las cuales ya hemos abordado. Estas tratan temas que incluyen la inflación, el crecimiento económico, la manufactura, los salarios, el empleo, el déficit, el mercado de valores y más.

Crecimiento económico

Orgulloso de datos federales que muestran que el crecimiento económico en el segundo y tercer trimestre de 2025 superó las expectativas, Trump afirmó falsamente en Iowa el 27 de enero que “bajo mi liderazgo, el crecimiento económico se está disparando a números inauditos. Nunca los habían tenido antes”.

Después de que el producto interno bruto real (es decir, ajustado a la inflación) disminuyera a una tasa anualizada del 0,6% en el primer trimestre de 2025, que abarca los tres meses de enero a marzo, este creció a una tasa del 3,8% en el segundo trimestre de 2025 y a una tasa del 4,4% en el tercer trimestre, según estimaciones de la Oficina de Análisis Económico (BEA, por sus siglas en inglés).

Pero estos no fueron números récord. Fueron los mayores aumentos trimestrales desde que la economía se expandió a una tasa del 4,7% en el tercer trimestre de 2023, bajo la presidencia de Joe Biden.

Como escribimos este mes, el récord de crecimiento trimestral fue del 34,9% en el tercer trimestre de 2020, coincidiendo con el inicio de la recuperación económica durante la pandemia del COVID-19. Antes de la pandemia, según estimaciones de la BEA que comienzan en 1947, el récord era del 16,7% de crecimiento en el primer trimestre de 1950. El crecimiento anual del PIB ha promediado alrededor del 2,75% en los últimos 50 años.

Empleos

En una entrevista en NBC News el 4 de febrero, Trump dijo: “Tenemos, se acaba de anunciar, más puestos de empleo ocupados actualmente en Estados Unidos que en cualquier otro momento de su existencia, en 250 años. Hay más personas trabajando hoy que en cualquier otro momento de la historia de nuestro país. Una estadística bastante buena”.

Si bien es precisa, la estadística pierde su atractivo al considerar el crecimiento constante de la población estadounidense. De hecho, el crecimiento del empleo se desaceleró y la proporción empleo-población disminuyó ligeramente durante el primer año del segundo mandato de Trump.

Según la Oficina de Estadísticas Laborales (BLS, por sus siglas en inglés), en enero había 158.627.000 personas empleadas en EE. UU., y esa es la cifra más alta registrada. Sin embargo, en general, a medida que la población estadounidense ha crecido a lo largo de los años, también lo ha hecho el número de personas empleadas, con notables excepciones durante las recesiones. Este gráfico de la BLS ofrece una perspectiva en el largo plazo:

Desde que el empleo se recuperó de la pandemia del COVID-19 a mediados de 2022, los números de empleo han alcanzado nuevos máximos casi todos los meses. La afirmación de Trump también pasa por alto que el crecimiento del empleo fue menor bajo su mandato, entre enero de 2025 y el mismo mes de 2026 (cuando aumentó en 359.000 empleos, o un 0,2%), que durante el último año de Biden (cuando aumentó en 1,2 millones de empleos, o un 0,8%).

Hay otras estadísticas más relevantes sobre el crecimiento del empleo que tienen en cuenta el crecimiento de la población. La proporción empleo-población de la BLS, que es el porcentaje de la población que trabaja, disminuyó del 60,1% en enero de 2025 al 59,8% en el mismo mes de 2026. Otra medida es la tasa de participación en la fuerza laboral, que es el porcentaje de la población total mayor de 16 años que está empleada o busca trabajo activamente. Esa tasa se ha mantenido relativamente igual, pasando del 62,6% en enero de 2025 al 62,5% en enero de 2026. La llamada tasa de participación en la fuerza laboral en “edad óptima”, centrada solo en personas de entre 25 y 54 años, aumentó del 83,5% en enero de 2025 al 84,1% en enero de 2026.

Trump ha citado con frecuencia la estadística vacía de que hay más personas empleadas que nunca antes, tanto durante su primer como durante su segundo mandato, incluso durante su discurso sobre el Estado de la Unión en 2019.

Inflación

En la entrevista de NBC News, Trump repitió falsamente que “heredó la peor inflación en la historia de nuestro país”, y añadió que “ahora casi no tenemos inflación”.

Cuando Trump asumió el cargo en enero de 2025, la tasa de inflación anualizada era del 3%, según el Índice de Precios al Consumidor. Esta tasa está lejos del 9,1% experimentado en junio de 2022, bajo el mandato de Biden, que representó el mayor aumento en 12 meses desde noviembre de 1981, según la Oficina de Estadísticas Laborales. La peor inflación en la historia de Estados Unidos se produjo poco después de la Primera Guerra Mundial, cuando el IPC subió un 23,7% durante los 12 meses que finalizaron en junio de 1920. 

Trump se ha burlado repetidamente de los demócratas por plantear el tema de la “asequibilidad”, que según él ya ha resuelto.

“Los precios han bajado muchísimo. Ya no se oye a los demócratas hablar de asequibilidad, y fueron ellos quienes causaron el problema de asequibilidad, muy gravemente”, dijo Trump el 6 de febrero. “Pero ya no se escucha esa palabra. No he oído a nadie pronunciar esa palabra en una semana y media, porque no pueden hablar, porque los precios han bajado”.

Pero en general, los precios no han bajado. En enero, a un año de que Trump asumiera su segundo mandato, la tasa de inflación anual bajó al 2,4%. Sin embargo, esta cifra supera el objetivo del 2% establecido por la Reserva Federal. Por lo tanto, los precios siguen subiendo, aunque a un ritmo más lento que cuando Trump asumió el cargo.

Estanflación

En la conferencia de prensa del 20 de enero en la Casa Blanca, Trump afirmó falsamente haber “acabado con la estanflación de Biden”, que, según él, es “mucho peor que la inflación”. Estados Unidos estuvo “plagado por la pesadilla de la estanflación” bajo el gobierno de Biden, y ahora “presenciamos exactamente lo contrario”, dijo Trump en una reunión del Foro Económico Mundial el 21 de enero

Pero, como hemos escrito, varios economistas nos dijeron que la economía estadounidense bajo Biden no experimentó estanflación, lo que Kyle Handley, profesor de economía en la Universidad de California, San Diego, nos dijo que “se refiere a un período sostenido de alta inflación combinado con un crecimiento económico real débil o estancado, típicamente acompañado de un aumento del desempleo”. Agregó que esa definición no se aplicaba a la economía de Biden.

La inflación fue alta durante los dos primeros años de mandato de Biden, y luego disminuyó drásticamente en la segunda mitad de su presidencia. “Sin embargo, el crecimiento del PIB real durante la presidencia de Biden fue positivo y, a menudo, superior a la tendencia, y el desempleo se mantuvo históricamente bajo”, afirmó Handley. 

Además, Aeimit Lakdawala, profesor asociado de economía en la Universidad Wake Forest, nos dijo que no ha habido un cambio económico radical bajo el gobierno de Trump.

“Lo que realmente estamos viendo es una continuación de las tendencias que ya estaban bien encaminadas antes de que Trump asumiera el cargo en enero de 2025”, afirmó Lakdawala. Señaló que la tasa de inflación anual es “ligeramente menor” con Trump, mientras que el aumento promedio anualizado del PIB real con Trump es “un poco menor” que en los últimos dos años de Biden. La tasa de desempleo, del 4,3% en enero, también es ligeramente superior a la de cuando Trump asumió el cargo.

Mercado de valores

Trump se ha jactado repetidamente de que el mercado de valores ha superado las expectativas. “Sus planes 401(k) están funcionando muy bien”, dijo Trump en un discurso a familias de militares en Carolina del Norte el 13 de febrero

Un comunicado de prensa de la Casa Blanca del 16 de febrero dio un giro adicional a la afirmación, aseverando que el mercado bursátil se ha “recuperado con fuerza bajo el liderazgo del presidente Trump”. El comunicado señala que el S&P 500 “subió casi un 40% desde su baja de principios de año”. Es cierto. Pero la baja en 2025 se produjo a tan solo días después del anuncio de aranceles de Trump, llamado el “Día de la Liberación”, el 2 de abril, que provocó el desplome de los precios de las acciones. Desde entonces, las acciones se han recuperado y han alcanzado nuevos máximos.

Operadores trabajan en el piso de la Bolsa de Valores de Nueva York en Nueva York el 12 de enero. Foto de Angela Weiss / AFP vía Getty Images.

Desde que Trump asumió el cargo, el S&P 500 ha subido un 14,5% (esto corresponde al período comprendido entre el cierre del mercado del 17 de enero de 2025, el último día hábil antes de la investidura, y el cierre del mercado del 18 de febrero de 2026). Aunque Trump ha afirmado que las acciones superaron con creces las expectativas de Wall Street, esto es solo ligeramente mejor de lo que muchos analistas financieros pronosticaron para 2025 justo antes de que Trump asumiera el cargo.

Como escribió Yahoo! Finance el 2 de enero de 2025: “El objetivo medio de fin de año para el S&P 500 entre los estrategas que sigue Yahoo Finance se sitúa en 6.600. Esto representaría un aumento de aproximadamente el 12% con respecto al nivel actual del índice”.

“Y si recuerdan cuando fui elegido por primera vez, todos decían: si llegaba a 50.000 con el Dow, o a 7.000 con el S&P, si llegaba a 50.000 con Dow, sería asombroso; eso sería en cuatro años a partir de entonces, desde la elección”, dijo Trump a los periodistas el 13 de febrero.

El promedio industrial Dow Jones, compuesto por 30 grandes corporaciones, alcanzó los 50.000 puntos a principios de febrero, pero desde entonces ha caído un poco y estaba en 49.576 al abrir el mercado el 19 de febrero.

Pero es engañoso sugerir que el mercado de valores “se recuperó con fuerza” durante la presidencia de Trump. El mercado de valores tuvo un buen desempeño en los últimos dos años de Biden en el cargo, con el S&P 500 subiendo más del 20% cada uno de esos años, mejor que el aumento de un 13% durante el primer año de Trump. Como escribimos en nuestro artículo, “Los números finales de Biden“, el S&P 500 creció casi un 58% durante los cuatro años de Biden. El mercado de valores ha tenido una buena racha a largo plazo, con el S&P subiendo casi un 68% durante los primeros cuatro años de Trump en el cargo y antes, un 166% durante los ocho años de la presidencia de Barack Obama.

También observamos que, si bien Trump suele presumir de que las cuentas de jubilación 401(k) de todos han aumentado, solo alrededor del 62% de los estadounidenses poseen acciones, según una encuesta de Gallup de 2025. La propiedad de acciones se inclina considerablemente hacia los ricos: el 87% entre quienes viven en hogares con ingresos de al menos 100.000 dólares y el 28% entre quienes viven en hogares con ingresos inferiores a 50.000 dólares al año.

Precios de la gasolina

En una charla con periodistas el 6 de febrero, en la que afirmó que “hemos tenido reducciones masivas de precios”, Trump dijo engañosamente que “si nos fijamos en la gasolina: 1,99 dólares por galón”. Eso estaba muy lejos del precio promedio nacional

Los precios de la gasolina están aproximadamente 19 centavos (o un 6%) más bajos que cuando Trump asumió el cargo, pero, en la semana que finalizó el 9 de febrero, el precio promedio en Estados Unidos por galón de gasolina regular era de 2,90 dólares, casi 1 dólar más de lo que Trump dijo, según la Administración de Información Energética. Una semana después, el precio promedio era de 2,92 dólares, en la semana que finalizó el 16 de febrero.

Tampoco hubo estados con un precio promedio inferior a 2 dólares al momento de la declaración de Trump. Oklahoma tuvo el precio promedio más bajo, 2,36 dólares por galón, el 6 de febrero, según datos de la AAA. Ese estado, con 2,29 dólares, también tuvo el precio promedio más bajo el 18 de febrero.

Patrick De Haan, jefe de análisis de petróleo en GasBuddy, nos informó por correo electrónico que, al 14 de febrero, había “unas 40 gasolineras en el país con gasolina a menos de 2 dólares por galón, que es lo que hemos visto a diario en febrero hasta la fecha”. En una publicación del 16 de febrero en Substack, escribió que, a esa fecha, 2,79 dólares era el “precio de gasolina más común para los conductores en Estados Unidos”.

Precios de la energía y los comestibles

En una rueda de prensa el 27 de enero, Trump también afirmó haber “logrado un gran progreso” en la lucha contra los “precios altísimos” que heredó. “Entonces, estamos viendo una baja en los precios de los alimentos. Estamos viendo una baja en [el precio de] la energía”, dijo. Eso es engañoso.

Si bien el precio promedio de algunos productos comestibles, como los huevos y el pan, ha disminuido desde el inicio del segundo mandato de Trump, los precios promedio de los alimentos en general han aumentado, no disminuido. En enero, el Índice de Precios al Consumidor de productos alimenticios para consumo en el hogar comprados en supermercados o tiendas de comestibles había aumentado aproximadamente un 2,2% interanual, según los datos más recientes de la Oficina de Estadísticas Laborales. 

En cuanto al de la energía, no está claro a qué se refiere Trump. El IPC de la energía en general bajó un 0,3% durante los 12 meses que terminaron en enero, mientras que el índice de energía para hogares, en particular, subió un 6,6% en ese período, según datos de la Oficina de Estadísticas Laborales. Además, el precio promedio de la electricidad por kilovatio hora ha aumentado alrededor de un 7,3% en el último año.

Déficit presupuestario

En su artículo de opinión del 30 de enero para el Wall Street Journal, Trump exageró cuando escribió que “con la ayuda de los aranceles, hemos reducido ese déficit presupuestario federal en un asombroso 27% en un solo año”.

Los déficits presupuestarios se producen cuando el gasto federal supera los ingresos. La Casa Blanca ha afirmado que el número que Trump dio se calculó comparando el déficit presupuestario acumulado de febrero a noviembre de 2025 con el déficit combinado de los mismos 10 meses de 2024. 

Sin embargo, las organizaciones que monitorean el déficit presupuestario suelen comparar los déficits según los meses del año fiscal, no según el año calendario. El déficit presupuestario de 1,78 billones de dólares para el año fiscal 2025, que comenzó el 1 de octubre de 2024 y finalizó el 30 de septiembre, disminuyó aproximadamente un 2,3% con respecto al déficit presupuestario de 1,82 billones de dólares del año fiscal 2024. (Trump fue presidente durante ocho de los 12 meses del año fiscal 2025). 

En enero, el déficit presupuestario se redujo aproximadamente un 17% durante los primeros cuatro meses del año fiscal 2026, en comparación con el mismo período del año fiscal 2025. Un aumento en los ingresos federales, incluidos los provenientes de aranceles, contribuyó a esta disminución. El 9 de febrero, la Oficina de Presupuesto del Congreso (CBO, por sus siglas en inglés) declaró: “Los aranceles aduaneros, incluidos los ingresos arancelarios recaudados este año, fueron más de cuatro veces superiores a los registrados en los primeros cuatro meses del año pasado, un aumento de 90.000 millones de dólares”. 

Sin embargo, en su más reciente perspectiva presupuestaria a largo plazo, la CBO proyectó que el déficit presupuestario final del año fiscal 2026 terminará siendo cercano a 1,9 billones de dólares, mayor al déficit del año fiscal 2025. Eso sería alrededor de 140.000 millones de dólares más alto que el déficit que la CBO proyectó para el año fiscal 2026 en enero de 2025, antes de que se hubiera implementado alguna de las políticas de Trump.

Déficit comercial

La afirmación de Trump de haber “reducido nuestro enorme déficit comercial en un asombroso 77%”, como declaró el 27 de enero en Iowa, es engañosa. En 2025, el déficit comercial estadounidense en bienes y servicios disminuyó un 0,2%, o aproximadamente 2.100 millones de dólares, con respecto a 2024, según datos de la Oficina de Análisis Económico publicados el 19 de febrero. El déficit comercial de bienes y servicios de 2025, de aproximadamente 901.500 millones de dólares, fue el tercero más grande desde 1960.

En cambio, como escribimos el 3 de febrero, la afirmación de Trump parece comparar el déficit comercial mensual de enero de 2025 con el déficit de nueve meses después, en octubre, su nivel más bajo en 16 años. Esto representa una disminución del 77,6%, según las cifras de la BEA revisadas este mes. (La disminución de enero a diciembre fue del 45,2%). Sin embargo, expertos en economía nos advirtieron que comparar el déficit comercial de un mes con otro no es recomendable, ya que las cifras comerciales mensuales pueden ser volátiles.

Por ejemplo, en el primer trimestre de 2025, el desequilibrio comercial se disparó a entre 120.000 y 136.000 millones de dólares, aproximadamente, ya que los importadores estadounidenses se abastecieron de productos extranjeros para anticiparse a los aranceles propuestos por Trump sobre los productos importados. Las importaciones volvieron a disminuir tras la entrada en vigor de los aranceles, lo que produjo menores déficits comerciales en los meses posteriores del año. 

“Las grandes fluctuaciones intermensuales son comunes, incluso en períodos sin cambios estructurales subyacentes en la política comercial o las condiciones económicas”, declaró Handley, de la Universidad de California en San Diego, en un correo electrónico para nuestro artículo. “Por esa razón, los economistas casi nunca evalúan las afirmaciones sobre el ‘déficit comercial’ basándose en comparaciones entre dos meses individuales”.

Construcción de plantas manufactureras

Trump ha afirmado repetidamente que “la construcción de fábricas ha aumentado un 41%” durante su segundo mandato. Eso es engañoso. Los datos de gasto en construcción manufacturera de la Oficina del Censo, a los que nos remitió la Casa Blanca, muestran que el gasto ha disminuido desde que Trump asumió el cargo

Los datos trimestrales muestran una caída del 6,7%, mientras que la caída fue del 7,3% a nivel mensual, desde enero de 2025 hasta octubre, el último dato disponible.

Como hemos explicado, la Casa Blanca obtiene un aumento del 41% al comparar el promedio mensual de enero a agosto de 2025 con el promedio anual de 2021 a 2024. Pero esa metodología no tiene en cuenta el aumento del 212% en el gasto de construcción de fábricas durante los cuatro años de Biden, impulsado en parte por la ley CHIPS de 2022, que ayudó a financiar las instalaciones de fabricación de semiconductores y continúa afectando el gasto en construcción. Anirban Basu, economista jefe de Associated Builders and Contractors, una asociación comercial de la industria, nos dijo que el gasto en construcción manufacturera en 2025 se debe “en gran medida” a la ley CHIPS.

Cabe destacar que la economía perdió 83.000 empleos en el sector manufacturero durante los primeros 12 meses de Trump. En el año anterior a su toma de posesión, la pérdida fue de 202.000 empleos, según la Oficina de Estadísticas Laborales.

Salarios reales

Trump ha mencionado repetidamente la disminución de los salarios reales, es decir, ajustados a la inflación, durante los cuatro años de la presidencia de Biden y el aumento de los salarios reales hasta ahora en su segundo mandato. Es cierto que los ingresos semanales promedio reales cayeron un 4%, según la Oficina de Estadísticas Laborales, durante el mandato de Biden, y han subido un 1,9% en el año desde enero de 2025. Pero Trump a veces ha dejado la impresión engañosa de que este ha sido un cambio radical. Durante el último año de Biden, los salarios reales subieron un 0,7%

El 13 de enero, Trump declaró: “Después de que los salarios reales se desplomaran en 3.000 dólares bajo el soñoliento Joe Biden, los salarios reales han aumentado en 1.300 dólares en menos de un año con el presidente Trump”. Ese mismo mes, afirmó que “los salarios han subido (…) mucho más rápido” que la inflación. Con Biden, añadió, “fue justo lo contrario. Los salarios en Estados Unidos han subido el último año”.

Los salarios aumentaron más rápido que la inflación durante el último año y medio de la presidencia de Biden. Han superado la inflación desde junio de 2023 y han seguido haciéndolo desde que Trump asumió el cargo.

“Sigue siendo cierto que tanto al final de la administración Biden como al comienzo de la administración Trump, los salarios reales han ido en aumento. Es decir, la inflación ha aumentado a un ritmo más lento que los salarios”, nos comentó Gary Burtless, investigador emérito sénior de estudios económicos de la Brookings Institution, en una entrevista telefónica cuando escribimos sobre este tema en diciembre.

En cuanto a las cantidades específicas en dólares que Trump ha mencionado (una disminución de 3.000 dólares en los salarios reales bajo Biden y un aumento de 1.300 dólares durante su mandato), la Casa Blanca nos dijo que se basan en datos salariales semanales de BLS ajustados a la inflación utilizando el “CPI-W”, que es el índice de precios al consumidor para asalariados urbanos y trabajadores administrativos. El índice mide el cambio en los precios de una canasta de bienes comprados por dichos trabajadores y el que usa el Seguro Social para calcular los ajustes del costo de vida. Usando ese método, obtuvimos una disminución de casi 2.900 dólares durante los cuatro años de Biden y un aumento de aproximadamente 1.400 dólares para el primer año de Trump (1.363 dólares para ser exactos), una cifra que incluye datos de enero publicados este mes.

Josh Bivens, economista jefe del Economic Policy Institute, un centro de estudios de tendencia liberal, recomendó no mirar el crecimiento salarial únicamente durante mandatos presidenciales, calificándolo de “profundamente engañoso” porque “los ciclos macroeconómicos ocasionalmente tienen enormes efectos que no tienen nada que ver con el desempeño presidencial”.

Bivens señaló que los salarios promedio subieron durante la pandemia del COVID-19, cuando la tasa de desempleo también subió, dado que los que perdieron sus empleos fueron mayoritariamente trabajadores con salarios bajos. A medida que estos trabajadores con salarios bajos recuperaron su empleo, “el efecto fue la reducción artificial de los salarios medidos en conjunto”. (Burtless también afirmó que la pandemia tuvo este impacto en los datos salariales).

“La lección es que la forma correcta de medir variables macroeconómicas como el salario promedio es desde un pico del ciclo económico hasta otro pico del ciclo económico, no desde el punto más bajo hasta el pico. Por eso, por ejemplo, medimos de 2019 a 2024 o 2025”, dijo Bivens.

Pero los presidentes de ambos partidos tienden a atribuirse el mérito o culpar a otros por los aumentos o disminuciones del crecimiento de los salarios reales.

Inversiones

El presidente continúa alardeando exageradamente de que “conseguimos compromisos por un récord de más de 18 billones de dólares” en “nuevas inversiones”, como dijo en Iowa a finales de enero. En su entrevista previa al Super Bowl con NBC News, Trump también hizo la afirmación, diciendo que “se están invirtiendo 18 billones de dólares en nuestro país en estos momentos”. En ocasiones, lo ha atribuido a sus políticas sobre aranceles

Un sitio web de la Casa Blanca que contabiliza dichas promesas estima el total en 9,6 billones de dólares para “Inversiones estadounidenses y extranjeras”, ofreciendo muy pocos detalles sobre estos acuerdos. Pero, como ya hemos escrito, incluso esa cifra es dudosa, ya que incluye promesas e inversiones planificadas que podrían no concretarse.

“Son solo promesas y a menudo son vagas”, dijo Scott Lincicome, vicepresidente de economía general del libertario Cato Institute, en un análisis de abril de 2025, cuando Trump comenzó a hacer tales afirmaciones.

Al revisar la lista de la Casa Blanca en mayo, descubrimos que algunas inversiones podrían no deberse a Trump. Por ejemplo, se informó que un proyecto de infraestructura de inteligencia artificial de 500.000 millones de dólares se encontraba en fase de planificación en marzo de 2024, mucho antes de las elecciones. Y tanto un sindicato como un gobernador demócrata se atribuyeron el anuncio de la reapertura de una planta de ensamblaje de automóviles que también figuraba en la lista de la administración Trump.


Traducción de Google Translate editada por Catalina Jaramillo.

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