Un mes después de que Estados Unidos e Israel lanzaran ataques aéreos contra Irán, el 1 de abril, el presidente Donald Trump se dirigió a la nación en un discurso en horario de máxima audiencia afirmando que la operación militar estaba “muy cerca” de completar su misión. Trump repitió algunas afirmaciones falsas y cuestionables sobre las que ya hemos escrito anteriormente.
- Trump afirmó que Estados Unidos “destruyó por completo” tres instalaciones nucleares en Irán el pasado mes de junio. Expertos y un informe clasificado de inteligencia estadounidense indicaron que las instalaciones sufrieron daños y que el programa de enriquecimiento de uranio de Irán se vio afectado, pero que ni las instalaciones ni las capacidades nucleares del país fueron destruidas por completo.
- El presidente afirmó que Irán estaba “a las puertas” de “una bomba nuclear”. Expertos en control de armas han señalado que no hay pruebas de que Irán estuviera reconstruyendo su programa nuclear antes de la operación militar estadounidense-israelí y que un arma nuclear no era “inminente”.
- Trump afirmó que, antes del ataque estadounidense, Irán “pronto habría tenido misiles capaces de alcanzar territorio estadounidense”, pero expertos en control de armas han refutado dicha afirmación.
- Trump criticó un acuerdo de la era Obama que, según él, “habría dado lugar a un arsenal colosal de armas nucleares masivas para Irán” si no lo hubiera cancelado durante su primer mandato. Esa es la opinión de Trump. Un grupo de control de armas estimó que la retirada del acuerdo aceleró el plazo que le tomaría a Irán producir uranio apto para armas nucleares.
- El presidente sugirió falsamente que Estados Unidos se convirtió en el “principal productor de petróleo y gas del planeta” gracias a su liderazgo. Estados Unidos se convirtió en el principal productor de gas natural y petróleo, incluido el crudo, incluso antes del primer mandato de Trump como presidente.
- Trump afirmó falsamente haber transformado una economía “muerta y paralizada” en la “más fuerte de la historia”. Muchos economistas miden la salud de una economía por la tasa de crecimiento del producto interno bruto real, que en Estados Unidos fue menor en 2025 que el año anterior al inicio del segundo mandato de Trump.
Los ataques aéreos de junio de 2025
El presidente afirmó que Estados Unidos “destruyó por completo” tres instalaciones nucleares en Irán el pasado mes de junio en una operación de ataque aéreo denominada Martillo de Medianoche. Expertos y un informe clasificado de inteligencia estadounidense indicaron que las instalaciones resultaron dañadas y que el programa de enriquecimiento de uranio de Irán sufrió un revés, pero que ni las instalaciones ni las capacidades nucleares del país fueron destruidas por completo.
Sin embargo, en una audiencia del Congreso celebrada el 18 de marzo, la directora de Inteligencia Nacional, Tulsi Gabbard, respaldó la afirmación de Trump, diciendo que la evaluación de la comunidad de inteligencia indicaba que los ataques aéreos del año pasado “aniquilaron” el programa de enriquecimiento nuclear de Irán.
Trump ha utilizado repetidamente la expresión “totalmente aniquilado” para describir el éxito de la operación desde la noche del ataque en un discurso televisado. Como ya hemos informado, un informe preliminar clasificado de cinco páginas de la Agencia de Inteligencia de Defensa del Pentágono indicó que el bombardeo selló las entradas de dos instalaciones y retrasó el programa nuclear iraní unos meses, según informaron CNN y el New York Times en junio pasado.
El 25 de junio, el director de la CIA, John Ratcliffe, emitió un comunicado en el que afirmaba que la reconstrucción de las instalaciones clave llevaría años. “La CIA puede confirmar que un conjunto de información de inteligencia fidedigna indica que el programa nuclear iraní ha sufrido graves daños a causa de los recientes ataques selectivos”, declaró. “Esto incluye nueva información de inteligencia procedente de una fuente históricamente fiable y precisa que indica que varias instalaciones nucleares iraníes clave fueron destruidas y deberán reconstruirse a lo largo de los años”.
Daryl G. Kimball, director ejecutivo de la Asociación para el Control de Armas, una organización no partidista que ofrece análisis sobre control de armas y seguridad nacional, nos dijo en marzo que “es evidente que a Irán le llevaría años reconstruir completamente sus plantas de enriquecimiento” que resultaron “gravemente dañadas” en junio. Pero la operación no “retiró ni ayudó a contabilizar 400 kilogramos de uranio enriquecido al 60 por ciento de U-235 que Irán ya tenía almacenados y que, según informó esta semana el OIEA [Organismo Internacional de Energía Atómica], están enterrados en el complejo nuclear iraní cerca de Isfahán”, uno de los tres emplazamientos alcanzados en los ataques aéreos del año pasado.
Para ser apto para la fabricación de armas nucleares, el uranio debe enriquecerse al 90%.
La capacidad nuclear de Irán
El presidente prosiguió diciendo que Irán “buscaba reconstruir su programa nuclear en un lugar totalmente diferente, dejando claro que no tenía intención de abandonar su búsqueda de armas nucleares”. Afirmó que el país estaba “a las puertas” de “una bomba nuclear, un arma nuclear, un arma nuclear como nunca antes se había visto”.
La frase “a las puertas” es vaga, pero expertos en control de armas han dicho que no hay pruebas de que Irán estuviera reconstruyendo su programa nuclear antes de la operación militar estadounidense/israelí y que un arma nuclear no era “inminente”.
Como informamos el mes pasado, Kimball nos dijo que “si bien el programa nuclear de Irán sigue representando un riesgo de proliferación a mediano y largo plazo, no existía ni existe una amenaza nuclear iraní inminente; Irán no está cerca de ‘armar’ su material nuclear como para justificar la ruptura de las negociaciones y el lanzamiento del ataque estadounidense-israelí”.
Eliana Johns, investigadora asociada sénior del proyecto de información nuclear de la Federación de Científicos Estadounidenses, nos comentó que “si Irán enriquece uranio para fabricar armas, necesitarán convertir el material en armamento y desarrollar un dispositivo nuclear con otros componentes sensibles. Es relativamente fácil incorporar diversas cargas útiles en un misil; sin embargo, si bien Irán ciertamente posee misiles balísticos que teóricamente podrían usarse para este propósito, aún existen desafíos para diseñar un dispositivo nuclear que pueda acoplarse al misil previsto, detonar cuando se desee, sobrevivir a la reentrada y alcanzar su objetivo con precisión”.
En su discurso preparado para la audiencia del Congreso del 18 de marzo, Gabbard declaró: “Como resultado de la Operación Martillo de Medianoche, el programa de enriquecimiento nuclear de Irán quedó aniquilado. Desde entonces, no se han realizado esfuerzos para reconstruir su capacidad de enriquecimiento. Las entradas a las instalaciones subterráneas bombardeadas han sido soterradas y selladas con cemento. Continuamos atentos a cualquier indicio temprano sobre la postura que adoptará el liderazgo actual o cualquier nuevo liderazgo en Irán con respecto a la autorización de un programa de armas nucleares”.
Cuando el senador demócrata Jon Ossoff le preguntó “si la evaluación de la comunidad de inteligencia indicaba que existía una ‘amenaza nuclear inminente por parte del régimen iraní’”, como había afirmado la Casa Blanca, Gabbard respondió: “La comunidad de inteligencia evaluó que Irán mantenía la intención de reconstruir y seguir aumentando su capacidad de enriquecimiento nuclear”. Ante las reiteradas preguntas sobre el tema, Gabbard afirmó que el presidente era “la única persona que puede determinar qué constituye o no una amenaza inminente”.
El alcance de misiles de Irán
Trump afirmó que, antes del ataque estadounidense, Irán estaba “acumulando rápidamente un vasto arsenal de misiles balísticos convencionales y pronto tendría misiles capaces de alcanzar territorio estadounidense, Europa y prácticamente cualquier otro lugar del planeta”. Sin embargo, expertos en control de armas han refutado la afirmación de Trump de que los misiles “pronto” alcanzarían a Estados Unidos.
Como escribimos cuando Trump hizo un comentario similar en su discurso sobre el Estado de la Unión el 24 de febrero, si bien “pronto” es un término subjetivo, los expertos afirman que la amenaza de que Irán desarrolle un misil balístico intercontinental capaz de alcanzar el territorio continental de Estados Unidos no es particularmente inminente. Un experto estimó el plazo en varios años, mientras que otros han dicho que a Irán le tomaría una década o más desarrollar un misil balístico intercontinental operativo.
“El arsenal de misiles de Irán sigue siendo uno de los pilares de su estrategia de seguridad”, nos comentó Emma Sandifer, coordinadora de programas del Centro para el Control de Armas y la No Proliferación, una organización independiente, en un correo electrónico. “Sin embargo, hay pocas pruebas de que Irán pueda fabricar misiles capaces de alcanzar Estados Unidos en un futuro próximo. Estimaciones recientes han determinado que Irán no solo carece de capacidad para lanzar misiles balísticos intercontinentales, sino que además parece haber mantenido el límite de alcance de misiles que él mismo se impuso, fijado en 2.000 km”.
Rebatiendo la afirmación del presidente, algunos demócratas han señalado un informe de la Agencia de Inteligencia de Defensa (DIA, por sus siglas en inglés) publicado en mayo pasado que afirmaba: “Irán posee vehículos de lanzamiento espacial que podría utilizar para desarrollar un ICBM militarmente viable para 2035 si Teherán decide desarrollar esa capacidad”, refiriéndose a un misil balístico intercontinental. El informe, que evaluó las amenazas de misiles que podría enfrentar el escudo de defensa antimisiles “Golden Dome” propuesto por Trump, proyectó que Irán podría tener 60 misiles balísticos intercontinentales (ICBM, por sus siglas en inglés) para 2035.
“En resumen, las agencias de inteligencia estadounidenses han afirmado que Irán necesitaría diez años para construir ICBMs capaces de alcanzar militarmente a Estados Unidos si así lo decidiera”, nos explicó Rosemary Kelanic, directora del programa para Oriente Medio de Defense Priorities, un centro de estudios con sede en Washington que aboga por la moderación en la política exterior estadounidense. “Y no necesariamente indicaron que existieran pruebas de que Irán hubiera optado por hacerlo”.
Sin embargo, Jeffrey Lewis, experto en seguridad global del Middlebury College, advirtió que muchos estaban interpretando erróneamente el contexto del informe de la DIA.
“La pregunta no era ‘¿Cuándo tendrá Irán un ICBM?’, sino ‘¿Cómo será el panorama de amenazas en 2035, cuando el sistema Golden Dome esté en pleno funcionamiento?’”, escribió Lewis en X.
Un artículo publicado el 2 de marzo en el Wall Street Journal informaba de que Lewis “dijo que, incluso si Teherán quisiera seguir adelante con la construcción de las armas, probablemente tardaría al menos dos o tres años en construir un solo misil, basándose en la historia de cómo otras naciones desarrollaron misiles similares”.
“Desde finales de la década de 1990, funcionarios estadounidenses han afirmado que Irán está a poco más de una década de desarrollar un ICBM y que trabaja para lograrlo”, nos comentó Johns, de la Federación de Científicos Estadounidenses. “Sin embargo, construir un ICBM capaz de alcanzar con precisión el territorio continental estadounidense requeriría superar importantes obstáculos técnicos relacionados con la propulsión, la guía y la reentrada, entre otros aspectos. Y existen pocas pruebas que indiquen que Irán posea esta capacidad o tenga la intención de desarrollarla”.
El acuerdo nuclear de Obama
El presidente volvió a criticar el acuerdo nuclear multilateral negociado por la administración del expresidente Barack Obama, cuyo objetivo era restringir el programa de enriquecimiento de uranio de Irán. Trump, quien retiró a Estados Unidos del acuerdo durante su primer mandato, afirmó que el acuerdo nuclear “habría dado lugar a un arsenal colosal de armas nucleares masivas para Irán. Las habría tenido hace años y las habría utilizado”.
Como ya hemos mencionado, no podemos afirmar qué habría sucedido si el acuerdo se hubiera mantenido vigente, y Trump señaló que esta era su “opinión”. Sin embargo, el acuerdo, denominado Plan de Acción Integral Conjunto y firmado también por China, Francia, Rusia, el Reino Unido y Alemania, impuso restricciones al enriquecimiento de uranio por parte de Irán durante 15 años y exigió inspecciones de sus instalaciones nucleares. A cambio del cumplimiento del acuerdo por parte de Irán, los demás países acordaron levantar las sanciones impuestas al país.
El acuerdo entró en vigor en 2016, pero Trump retiró a Estados Unidos del mismo en 2018.
El Centro para el Control de Armas y la No Proliferación estimó que la retirada de Trump del acuerdo llevó a Irán a acelerar su programa nuclear. En noviembre de 2024, el centro calculó que el tiempo necesario para que Irán produjera uranio apto para armas nucleares (que luego podría usarse para una bomba) era de dos a tres meses antes del acuerdo y de más de doce meses durante su vigencia. Tras la retirada de Estados Unidos, este tiempo se redujo a un par de semanas.
Sin embargo, como ya hemos explicado, después de producir el uranio altamente enriquecido, a Irán le llevaría mucho más tiempo desarrollar un arma nuclear.
Trump también afirmó que “Obama les dio 1.700 millones de dólares en efectivo (…) en un intento por ganarse su respeto y lealtad, pero no funcionó”. Como explicamos en un artículo de 2016, el pago de 1.700 millones de dólares, realizado ese mismo año, resolvió una demanda que Irán había presentado contra Estados Unidos ante un tribunal internacional en La Haya. La demanda se refería a una disputa de décadas de antigüedad sobre el pago por parte de Irán a Estados Unidos de 400 millones de dólares por equipo militar, y la negativa de Estados Unidos a proporcionárselo tras el derrocamiento del sah de Irán durante la Revolución iraní de 1979.
Los 1.700 millones de dólares incluían los 400 millones originales y “un acuerdo de aproximadamente 1.300 millones de dólares en concepto de intereses”, según una declaración de John Kerry, secretario de Estado en aquel momento.
Petróleo y gas
Trump sugirió falsamente que Estados Unidos se convirtió en el principal productor mundial de petróleo y gas natural gracias a él.
“Bajo mi liderazgo, somos el principal productor de petróleo y gas del planeta, sin siquiera mencionar los millones de barriles que estamos obteniendo de Venezuela”, dijo Trump. “Gracias a las políticas de la administración Trump, producimos más petróleo y gas que Arabia Saudita y Rusia juntas. Imagínense. Arabia Saudita y Rusia juntas, y esa cifra pronto será sustancialmente mayor”.
Como hemos escrito antes, Estados Unidos ha sido el principal productor mundial de petróleo, incluyendo crudo y productos derivados como la gasolina, desde 2013, y ha producido la mayor cantidad de crudo, incluyendo condensado de yacimientos, desde 2018, tal como se había previsto. La Agencia Internacional de Energía afirmó en un informe de perspectivas energéticas de 2012 que se proyectaba que Estados Unidos se convertiría en “el mayor productor mundial de petróleo” para “alrededor de 2020” gracias a los avances en la tecnología de extracción de petróleo de esquisto.
Mientras tanto, Estados Unidos ha sido líder en la producción de gas natural durante aún más tiempo: desde 2009, según la Administración de Información Energética de Estados Unidos. Estados Unidos superó a Rusia para convertirse en el principal productor de gas natural, y ha producido más que Rusia y Arabia Saudita juntas en todos los años, excepto en uno, desde 2014.
Arabia Saudita y Rusia habían sido los principales productores de petróleo y crudo hasta que Estados Unidos los superó hace años. Desde 2024, Estados Unidos ha producido más petróleo que Arabia Saudita y Rusia juntas, pero no produce más crudo que esos dos países combinados.
La economía
Trump repitió sus falsas afirmaciones sobre cómo estaba sacando adelante a un país que, según él, estaba “muerto y paralizado” económicamente.
“Hemos construido la economía más sólida de la historia”, dijo. “Estamos viviendo ahora mismo la más fuerte de la historia. En un año, hemos transformado un país muerto y paralizado —me duele decirlo, pero éramos un país muerto y paralizado tras la administración anterior— en el país más dinámico del mundo, sin inflación, con inversiones récord que superan los 18 billones de dólares y el mercado bursátil más alto de la historia, con 53 máximos históricos en tan solo un año”.
Trump no creó la economía “más sólida” ni en su primer ni en su segundo mandato como presidente. Los economistas suelen medir la salud de una nación por el crecimiento del producto interno bruto real (ajustado a la inflación). En su primer año de regreso al cargo, la Oficina de Análisis Económico indicó que el PIB real creció a una tasa anual del 2,1% en 2025, cifra inferior a la tasa anual del 2,8% registrada en 2024 bajo el mandato de su predecesor.
Además, según la Oficina de Estadísticas Laborales, en febrero la tasa de desempleo en Estados Unidos había aumentado al 4,4%, frente al 4% que registraba cuando Trump asumió el cargo en enero de 2025.
La inflación persiste, a pesar de que la tasa anualizada, según el Índice de Precios al Consumidor, descendió del 3% en enero de 2025 al 2,4% en febrero. Es posible que los precios generales hayan aumentado aún más desde entonces. El Banco de la Reserva Federal de Cleveland prevé que la tasa de inflación anual en marzo volvió a alcanzar el 3%, principalmente debido al impacto de la guerra entre Estados Unidos e Israel e Irán en los precios de la energía.
Y Trump sigue inflando la cifra total de inversiones que ha conseguido de empresas y países extranjeros. El propio sitio web de la Casa Blanca la cifra en 10,5 billones de dólares, no en 18 billones. Pero, como ya hemos explicado, ni siquiera esa cifra se puede corroborar, ya que incluye promesas e inversiones planificadas que podrían no materializarse, así como algunas inversiones que podrían no corresponderle a Trump.
Traducción de Google Translate editada por Catalina Jaramillo.
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