Facebook Twitter Tumblr Close Skip to main content
A Project of The Annenberg Public Policy Center

Anuncios de elecciones intermedias difieren respecto al impacto de ley republicana en la atención médica rural


This article is available in both English and Español

A medida que se acercan las elecciones de medio término, los anuncios que apoyan a demócratas y republicanos presentan afirmaciones contrapuestas sobre cómo la emblemática ley de política interna del presidente Donald Trump afectará la atención médica en las zonas rurales. 

Los anuncios que respaldan a candidatos republicanos resaltan su apoyo a un fondo de 50 mil millones de dólares para la atención médica rural en la ley “One Big Beautiful Bill”, ignorando los recortes mucho mayores a Medicaid, que se espera que reduzcan la financiación general destinada a la atención médica rural. Otros anuncios también omiten los recortes a Medicaid, afirmando engañosamente que los demócratas votaron en contra de la financiación para hospitales rurales.

Mientras tanto, los grupos demócratas han criticado duramente a los republicanos por la posibilidad de que esos recortes obliguen al cierre de algunos hospitales rurales, citando con frecuencia cifras específicas de centros que la ley pone en riesgo. Si bien es probable que la ley tenga un impacto financiero significativo en los hospitales rurales, los expertos nos han dicho que es imposible predecir cuántos podrían cerrar como consecuencia de ello.

El acceso a la atención médica es un problema importante en muchas zonas rurales, donde las personas tienden a presentar peores desenlaces médicos y enfrentan diversas barreras para recibir atención, como la escasez de profesionales de la salud, largos tiempos de viaje, hospitales con dificultades financieras y las deficiencias en servicios esenciales, como la atención de maternidad.

La ley “One Big Beautiful Bill” de 2025 introdujo una serie de cambios en Medicaid, el programa estatal-federal de seguro médico para personas de bajos ingresos, incluidos nuevos requisitos laborales y controles de elegibilidad más frecuentes para ciertos adultos en edad laboral a partir del próximo año.

Se prevé que la ley reduzca el gasto federal en Medicaid en alrededor de 900.000 millones de dólares durante una década y aumente el número de personas sin seguro médico en 10 millones, incluidos 7,5 millones provenientes de Medicaid, según las proyecciones de la Oficina de Presupuesto del Congreso, un organismo no partidista.

Los 50.000 millones de dólares destinados a la sanidad rural, conocidos como el Programa de Transformación de la Sanidad Rural, fueron una adición de última hora para lograr el apoyo de los legisladores republicanos indecisos, a quienes les preocupaba que las reducciones en la financiación de Medicaid contempladas en el proyecto de ley perjudicaran especialmente a los proveedores de atención médica en zonas rurales.

A continuación, analizamos con más detalle algunas de las afirmaciones que los anuncios de ambos sectores hacen sobre el impacto de la ley en la atención médica rural.

Los anuncios republicanos omiten los recortes a Medicaid

En varias contiendas clave para la Cámara de Representantes o el Senado, grupos que apoyan a los candidatos republicanos han emitido anuncios que destacan el fondo para la atención médica rural. 

En el primer distrito congresional de Iowa, un anuncio de la American Action Network afirma que la representante republicana Mariannette Miller-Meeks “consiguió millones para nuestros hospitales rurales”. El anuncio del mismo grupo en el octavo distrito congresional de Colorado insta a los votantes a agradecer al representante republicano Gabe Evans por “haber votado a favor de la mayor inversión jamás realizada en atención médica rural”. La American Action Network es una organización sin fines de lucro hermana del Congressional Leadership Fund y cuenta con el respaldo del liderazgo republicano de la Cámara de Representantes.

En Alaska, un anuncio del grupo Last Frontier Action, que apoya al senador republicano Dan Sullivan, quien se encuentra en una reñida contienda por la reelección, también celebra el fondo como “la mayor inversión en atención médica rural en la historia de Estados Unidos”. 

Y en Ohio, un anuncio del grupo Choose Freedom Inc. informa a los espectadores de que el senador republicano Jon Husted “apoyó una inversión de 200 millones de dólares en hospitales rurales para que las familias no tengan que desplazarse para recibir la atención que necesitan”. Esto se refiere a la cantidad que Ohio recibió en la primera ronda de subvenciones del fondo el año pasado.

Lo que ninguno de esos anuncios menciona es que se prevé que los recortes a Medicaid que impone la misma ley superen con creces cualquier cantidad de dinero que los hospitales rurales reciban del nuevo fondo.

La organización de investigación de políticas de salud KFF estimó el año pasado que la ley “One Big Beautiful Bill” reduciría la financiación federal de Medicaid en las zonas rurales en 137.000 millones de dólares en 10 años. El impacto solo en los hospitales rurales (sin contar las clínicas independientes, los centros de salud y otros proveedores que prestan atención en esas zonas) podría ascender a 57.000 millones de dólares, según un análisis de la consultora Manatt, encargado por la Asociación Nacional de Salud Rural, un grupo cuyos miembros incluyen hospitales, centros de salud y otros proveedores rurales. 

Leonardo Cuello, experto en Medicaid y profesor de investigación en el Centro para Niños y Familias de la Universidad de Georgetown, nos dijo que esos recortes podrían afectar a los hospitales de varias maneras.

A medida que las personas pierden su cobertura médica, es probable que los hospitales tengan que asumir mayores pérdidas al tratar a pacientes sin seguro que no pueden pagar. La ley también limita ciertos mecanismos de financiación que los estados emplean para cubrir sus programas de Medicaid y destinar más fondos a los hospitales. Según explica KFF, estas limitaciones podrían hacer que los hospitales reciban menos dinero por el tratamiento de pacientes con Medicaid.

“Esto supone un enorme impacto negativo en las zonas rurales, que supera con creces cualquier beneficio procedente del fondo de salud rural, que sí ofrece beneficios”, dijo Cuello.

Además, dado el diseño del Programa de Transformación de la Salud Rural, este no constituye un sustituto directo de los ingresos perdidos por Medicaid. 

Una sala de urgencias independiente en Tennessee. Foto de RHF101 / stock.adobe.com

El fondo destina 50.000 millones de dólares a lo largo de cinco años a inversiones puntuales en la atención sanitaria rural, de acuerdo con ciertas prioridades: la prevención de enfermedades crónicas, el fortalecimiento del personal sanitario rural, el despliegue de tecnologías como la IA y la monitorización remota de pacientes, y el desarrollo de nuevos modelos para financiar y prestar atención médica en las zonas rurales. 

Los estados solicitan fondos; la mitad del dinero se distribuye equitativamente entre los estados con solicitudes aprobadas, y la otra mitad se asigna según factores como la población rural de cada estado y la proporción de centros de salud rurales. Las primeras subvenciones se anunciaron a finales del año pasado y oscilaron entre los 147 millones de dólares en Nueva Jersey y los 281 millones de dólares en Texas.

En general, el dinero no puede usarse para pagar servicios existentes ni para compensar las pérdidas por atención médica no compensada. El sitio web de noticias de salud STAT informó recientemente que a algunos directivos de hospitales les preocupa iniciar nuevos programas si no cuentan con los fondos para mantenerlos. 

Cuello afirmó que el Programa de Transformación de la Salud Rural podría financiar mejoras importantes en la infraestructura sanitaria rural, pero no compensará la pérdida continua de ingresos que los hospitales necesitan para subsistir. Añadió que los fondos para la salud rural finalizan a los cinco años, mientras que los recortes a Medicaid (la mayoría de los cuales entrarán en vigor en 2027 o 2028) se prolongan indefinidamente.

“Desde el punto de vista de un hospital, sí, puede que les ayudes a modernizar algunos de sus equipos o que consigan un mejor sistema de historiales médicos”, dijo. “Pero eso no cambia el hecho de que les estás recortando gran parte de su financiación”. 

Preguntamos a Choose Freedom Inc. por qué el anuncio de Ohio no mencionó el impacto de los recortes de Medicaid en la financiación de la atención médica rural. “Husted votó a favor de una inversión masiva en la atención médica rural en Ohio”, respondió un portavoz anónimo del grupo. “Lo único que omitió el anuncio fue cómo los exlegisladores, encabezados por [el exsenador y actual candidato demócrata] Sherrod Brown, dieron la espalda a estas comunidades”.

Nos pusimos en contacto con American Action Network y con un abogado que figura como tesorero de Last Frontier PAC, pero no recibimos respuesta.

Afirmaciones engañosas de que los demócratas votaron para “desmantelar” los hospitales rurales

En su ataque a los demócratas por votar en contra de la ley que creó el fondo de salud rural, los anuncios de los grupos republicanos también omiten el impacto de los recortes a Medicaid.

En la contienda por el Senado de Georgia, por ejemplo, la campaña del representante republicano Mike Collins está difundiendo un anuncio en el que afirma que su oponente, el senador demócrata en funciones Jon Ossoff, “habla de atención médica, pero votó a favor de desmantelar los hospitales rurales”.

Un ataque similar aparece en un anuncio reciente dirigido al representante Chris Pappas, el demócrata que se postula contra el exsenador John E. Sununu para el Senado de New Hampshire. “Pappas incluso votó en contra de fondos vitales para hospitales rurales y vulnerables”, entona el anuncio de No Going Back PAC, un super PAC con vínculos con la maquinaria política de Trump.

Pero una vez más, el dinero que reciban esos hospitales del fondo de salud rural de la ley “One Big Beautiful Bill” no será suficiente para compensar la pérdida de financiación de Medicaid en las zonas rurales. Tanto Ossoff como Pappas han citado el impacto de los recortes en Medicaid sobre los proveedores de atención médica como una de las razones por las que se opusieron a la ley.

“Este proyecto de ley llevará a los hospitales y residencias de ancianos al límite financiero”, dijo Ossoff en un video el año pasado explicando su voto.

La campaña de Ossoff también nos remitió a una declaración de la Asociación Estadounidense de Hospitales que se oponía al proyecto de ley, en la que afirmaba que causaría un “daño irreparable a nuestro sistema de salud” y a noticias locales de un hospital de Georgia que cerró su unidad de partos el año pasado citando los inminentes recortes a Medicaid contemplados en el proyecto de ley como una de las razones para ello. Intentamos contactar con la campaña de Collins, pero no recibimos respuesta.

De manera similar, la campaña de Pappas nos remitió a un comunicado de prensa de su oficina de julio de 2025 en el que afirmaba que la legislación “realizó recortes devastadores a la financiación de Medicaid, que es fundamental para los hospitales de New Hampshire y su capacidad para brindar atención a los pacientes”, así como a una declaración que proporcionó a la estación de noticias local WMUR en diciembre, en la que calificaba la financiación del Programa de Transformación de la Salud Rural como “una gota en el océano en comparación con las pérdidas que enfrentarán nuestras clínicas, hospitales y comunidades rurales”.

El sitio web del comité de acción política No Going Back no ofrece ninguna forma de contacto y su documentación ante la Comisión Federal Electoral (FEC, por sus siglas en inglés) incluye un correo electrónico genérico de una empresa externa encargada del cumplimiento normativo. Nos pusimos en contacto con el principal super PAC de Trump, MAGA Inc., que, según el New York Times, financia a No Going Back. No hemos recibido respuesta.

Los anuncios demócratas citan cifras inexactas sobre el cierre de hospitales

Mientras tanto, grupos afines al Partido Demócrata han publicado anuncios en varias contiendas electorales clave afirmando que un número determinado de hospitales rurales en ciertos estados podrían cerrar debido a los recortes de la ley “One Big Beautiful Bill”. 

Como explicamos anteriormente, es probable que dicha ley afecte las finanzas de muchos hospitales rurales, y se han reportado casos aislados de proveedores de atención médica que citan la pérdida de ingresos prevista como un factor determinante para recortar servicios o cerrar centros. Sin embargo, como ya hemos informado, los expertos afirman que es imposible precisar cuántos hospitales podrían cerrar como consecuencia de esta ley.

Un anuncio del VoteVets Action Fund, que se describe a sí mismo como un grupo de veteranos demócratas, afirma que la representante republicana Ashley Hinson, que se postula para el Senado de Iowa, votó “a favor de llevar a 20 hospitales rurales al borde del cierre”. 

De manera similar, un anuncio publicado el mes pasado por otro grupo demócrata, House Majority Forward, decía que el representante republicano Brian Fitzpatrick, que representa un distrito muy dividido en los suburbios de Filadelfia, “votó a favor de recortar Medicaid para familias con dificultades económicas, lo que amenaza con el cierre de 25 hospitales”. 

Se han emitido anuncios con afirmaciones similares en la contienda por el Senado de Ohio y en las elecciones a la Cámara de Representantes de Carolina del Norte y de Virginia. 

Algunos investigadores y grupos de defensa han elaborado estimaciones sobre cuántos hospitales podrían estar en riesgo con esta ley, basándose en sus dificultades financieras preexistentes y en su dependencia de los ingresos de Medicaid. Sin embargo, se trata de evaluaciones generales de los factores de riesgo, no de predicciones, y las distintas metodologías han arrojado cifras diferentes.

Según VoteVets, la cifra de Iowa proviene de un artículo de opinión publicado el 4 de julio de 2025 en el Iowa Capital Dispatch, en el que se afirmaba que al menos 20 hospitales rurales del estado ya estaban “seriamente amenazados de cierre”. El artículo no cita la fuente, pero probablemente se trate de un informe de junio de 2025 sobre hospitales rurales en riesgo, publicado por el Centro para la Reforma de la Calidad y el Pago de la Atención Médica (CHQPR, por sus siglas en inglés), una organización sin fines de lucro.

CHQPR define a los hospitales como en riesgo si pierden dinero en servicios a pacientes y tienen bajas reservas de efectivo. Las cifras de junio de 2025, anteriores a la aprobación de la ley “One Big Beautiful Bill”, incluyen 20 hospitales en Iowa en esta situación. Los datos más recientes de CHQPR, de julio, enumeran ocho. (El anuncio comenzó a emitirse el 29 de julio, según el servicio de seguimiento publicitario AdImpact). Ninguno de los informes pretende evaluar el impacto de la ley; los datos se basan en el desempeño financiero histórico de los hospitales.

House Majority Forward no respondió a la solicitud de comentarios sobre el anuncio en Pensilvania. El gobernador de Pensilvania, Josh Shapiro, demócrata, declaró en una conferencia de prensa el año pasado que 25 hospitales rurales del estado “probablemente cerrarán en los próximos años” debido a la ley republicana. Su oficina nos informó en ese momento que esa cifra se basaba elos n hospitales que registraron márgenes operativos negativoduranteen el año fiscal 2023. 

Otras estimaciones arrojan cifras menores, incluido un informe de enero de 2026 encargado por la Asociación de Hospitales y Sistemas de Salud de Pensilvania que concluyó que entre 12 y 14 hospitales del estado podrían cerrar en los próximos cinco años si no se interviene, citando tanto los recortes federales a Medicaid como la continua falta de financiación por parte del estado.

En términos más generales, los expertos nos dijeron que varios factores dificultan predecir cuántos hospitales cerrarán o reducirán la atención como resultado directo de esta ley, entre ellos que sus efectos serán difíciles de separar de los múltiples otros desafíos que enfrentan los hospitales rurales.

“Será difícil afirmar que el cierre de hospitales o de otros proveedores esté directamente relacionado con estos cambios en Medicaid”, nos dijo Jennifer Tolbert, subdirectora del Programa de Medicaid y las Personas sin Seguro Médico de KFF, cuando escribimos sobre afirmaciones similares el año pasado.

Sin embargo, afirmó que la reducción de los fondos de Medicaid tendrá claramente implicaciones financieras para los proveedores, incluyendo un aumento de la atención médica no remunerada a medida que las personas pierden su seguro y posibles recortes en las tasas de reembolso a medida que los estados responden a las nuevas restricciones en los mecanismos de financiación.

De manera similar, Cuello afirmó que es difícil determinar con precisión los impactos, en parte porque los recortes aún no se han hecho efectivos. Las condiciones económicas, la forma en que se implemente la ley y la respuesta de los propios hospitales también serán factores determinantes.

Pero dado que muchos hospitales rurales ya se encuentran en una situación financiera precaria (casi 200 han cerrado o dejado de ofrecer atención hospitalaria desde 2005, según investigadores de la Universidad de Carolina del Norte), Cuello espera ver un impacto de la ley “One Big Beautiful Bill”, también conocida como H. R. 1.

“La situación actual es preocupante y la preocupación va a aumentar”, dijo. “No creo que nadie haya cuantificado ni intentado adivinar con exactitud cuántos hospitales más cerrarán debido a la H. R. 1. Pero si tomamos como referencia el ritmo actual de cierre de hospitales, que ya es significativo, prevemos que aumentará a raíz de la H. R. 1”.

“Nadie puede predecir con certeza si un hospital rural en particular cerrará o si un cambio en los ingresos de Medicaid provocará su cierre”, nos dijo Harold Miller, director ejecutivo del Centro para la Reforma de la Calidad y el Pago de la Atención Médica, en un correo electrónico. “La mayoría de los hospitales que corren el riesgo de cerrar se esfuerzan mucho para NO cerrar. La mayoría consigue evitar el cierre, pero algunos no”. 

Miller afirmó que las repercusiones específicas dependerán de una serie de variables, entre ellas cuántas personas pierden la cobertura de Medicaid en una comunidad determinada, qué medidas adoptan los estados en respuesta a los recortes y si algunos hospitales pueden negociar tarifas más altas con las aseguradoras privadas o recurrir a otras fuentes de ingresos, como los impuestos estatales o locales.

Miller afirmó que los hospitales rurales más grandes suelen estar en mejor situación financiera, ya que obtienen suficientes ingresos de los pacientes con seguro privado para compensar las pérdidas de los pacientes de Medicare y Medicaid. Los hospitales rurales pequeños son, por lo general, los que corren mayor riesgo, puesto que suelen perder dinero al atender tanto a pacientes con seguro público como a privados. El porcentaje de pacientes con Medicaid también varía de un hospital a otro.

“El problema para los pequeños hospitales rurales que actualmente están perdiendo dinero es que, incluso si la pérdida de ingresos de Medicaid es pequeña, esa pérdida empeora aún más su situación”, nos dijo Miller. “Por otro lado, los grandes hospitales rurales que actualmente no están perdiendo dinero podrían soportar la pérdida de ingresos de Medicaid”. 

“Por el contrario, dado que hay muchos hospitales rurales pequeños que ya están perdiendo dinero, incluso antes de que se implementen los cambios de la OBBBA, seguirían corriendo el riesgo de cerrar aunque la OBBBA se derogara o se modificara significativamente”, afirmó, refiriéndose a la ley “One Big Beautiful Bill”. 

Esto no quiere decir que la ley “One Big Beautiful Bill” no afecte a los hospitales rurales. Pero por el momento, no está claro cuántos se verán, como dice el anuncio de Iowa, “al borde del colapso”.


Traducción de Google Translate editada por Catalina Jaramillo.

FactCheck.org no acepta publicidad. Dependemos de subvenciones y donaciones individuales de personas como usted. Por favor considere una donación. Las donaciones con tarjeta de crédito se pueden hacer a través de nuestra página para donar. Si prefiere donar con un cheque, envíelo a: FactCheck.org, Annenberg Public Policy Center, P.O. Box 58100, Philadelphia, PA 19102.