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Verificación del discurso de RFK Jr. en la conferencia de Children’s Health Defense


This article is available in both English and Español

Encabezando una conferencia de Children’s Health Defense, la organización sin fines de lucro que dirigió y que difunde regularmente desinformación sobre las vacunas, el secretario de Salud y Servicios Humanos, Robert F. Kennedy Jr., pronunció una letanía de afirmaciones falsas y engañosas, en particular sobre las vacunas.

Durante algunos meses a principios de este año, Kennedy dejó de hablar en gran medida sobre las vacunas, supuestamente a petición de la Casa Blanca. Ante un repunte de casos de sarampión que no se veía desde hace una generación, Kennedy también ofreció en ocasiones una tibia recomendación de vacunarse, lo que frustró a sus partidarios antivacunas más radicales.

En agosto, Kennedy apareció junto al presidente Donald Trump durante la firma de una orden ejecutiva que proponía dividir la vacuna combinada contra el sarampión, las paperas y la rubéola (MMR, por sus siglas en inglés). Trump afirmó erróneamente que la vacuna MMR era “bastante letal” y Kennedy afirmó falsamente en televisión por cable que existían nuevas pruebas que justificaban la división de la vacuna combinada. El secretario también inició una disputa con el gobernador demócrata de Pensilvania, Josh Shapiro, por las muertes asociadas al sarampión en el estado.

Luego, el 17 de septiembre, Kennedy pronunció el discurso principal en la conferencia de un día de Children’s Health Defense en Washington D. C. Children’s Health Defense se describe a sí misma como una organización que trabaja para “restaurar y proteger la salud de los niños eliminando la exposición a toxinas ambientales”. Sin embargo, esta organización es una de las mayores fuentes de información errónea sobre vacunas.

Tan solo tres días antes de la conferencia, la cuenta de X del grupo afirmó falsamente que, con cada vacuna, “es más probable que su hijo muera a causa de la vacuna que de la enfermedad”. Ese mismo día, el grupo también escribió: “Cualquiera que todavía crea que la vacuna contra el COVID no fue diseñada intencionalmente para causar infertilidad es un teórico de la conspiración”.

Durante un discurso de más de una hora, Kennedy, un exabogado litigante, sugirió repetidamente que las vacunas no eran seguras, que no se habían probado adecuadamente y que estaban provocando un aumento drástico de enfermedades crónicas, incluido el autismo.

En un momento dado, mostró el texto del prospecto de una vacuna contra la hepatitis B, destacando la lista de reacciones adversas posteriores a su comercialización. 

“Muchos de estos efectos adversos incluyen enfermedades crónicas que forman parte de la epidemia de enfermedades crónicas. En otras palabras, enfermedades que se convirtieron repentinamente en epidemias entre nuestros niños después de 1989”, afirmó. Al analizar todas las vacunas administradas a los niños, continuó, “hay 454 efectos adversos registrados”. “En total (…) incluyen casi todas las lesiones, como diabetes, muerte, síndrome de muerte súbita del lactante, anorexia, reacciones alérgicas, alergias, asma y enfermedades autoinmunes”, agregó.

Esto es engañoso. Como ya hemos explicado, no necesariamente se ha demostrado que las afecciones que figuran en los prospectos de las vacunas sean causadas por estas. De hecho, tras estudios rigurosos, se ha demostrado que algunas de ellas no se deben a las vacunas.

Kennedy también omitió convenientemente la advertencia del prospecto, que señala: “Debido a que estas reacciones se notifican de forma voluntaria por una población de tamaño incierto, no es posible estimar de forma fiable su frecuencia ni establecer una relación causal con la exposición a la vacuna”.

Captura de pantalla de Kennedy hablando en la conferencia de CHD el 17 de septiembre.

Kennedy también impulsó una narrativa conspirativa, afirmando que antes los científicos “no realizaban los estudios necesarios para determinar (…) cuáles eran los riesgos de estos productos”, refiriéndose a las vacunas. “Por lo tanto, no los conocemos y ahora los estamos descubriendo.”

El propio sitio web del HHS afirma: “Todas las vacunas autorizadas o aprobadas se someten a pruebas de seguridad”, incluidas las realizadas en ensayos clínicos y el seguimiento continuo tras su comercialización.

Luego, el secretario declaró que el HHS estaba apoyando nuevas investigaciones y ensayos clínicos y que, “por primera vez”, los investigadores estaban analizando diversos temas relacionados con la vacunación y una “amplia gama de desenlaces médicos”, incluido el autismo. No está claro qué examinarán específicamente estos estudios, pero la vacunación se ha estudiado de forma continua. Numerosas investigaciones no han encontrado ningún vínculo entre las vacunas y el autismo.

Andrew Wakefield, el exmédico británico que en 1998 propuso fraudulentamente una relación entre el autismo y las vacunas y que continúa sosteniendo esa afirmación falsa, habló después de Kennedy en la conferencia.

A pesar de los continuos brotes de sarampión en Estados Unidos y de que en los últimos dos años se han registrado más muertes por esta enfermedad que en décadas, Kennedy solo mencionó el sarampión una vez.

“Nos preocupamos por cada niño que muere de sarampión. Son titulares en las noticias”, dijo. “Les pregunto: ¿Acaso no deberíamos preocuparnos también por los niños que mueren, sufren o resultan heridos por las vacunas?”.

El secretario también intentó tranquilizar a sus seguidores, asegurándoles que contaban con su apoyo, al tiempo que parecía pedirles paciencia porque “el gobierno actúa con lentitud”.

“Tienen un amigo fuerte e inquebrantable en la Casa Blanca”, dijo. “Hemos logrado en 19 meses (…) cosas que habrían parecido impensables hace dos años”.

De hecho, Kennedy, junto con la Casa Blanca, ha presionado para reducir el número de vacunas infantiles recomendadas en Estados Unidos y ha reconstituido el consejo asesor independiente de los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC, por sus siglas en inglés), integrando a varias personas que anteriormente habían difundido información errónea sobre las vacunas.

Importantes asociaciones médicas, como la Academia Estadounidense de Pediatría y la Academia Estadounidense de Médicos de Familia, se han manifestado en contra de los cambios en las recomendaciones de vacunación y han emitido sus propias directrices. (Muchos de estos cambios han sido bloqueados temporalmente por un tribunal).

Kennedy afirmó que el HHS investigaría la seguridad de los campos electromagnéticos y las “estelas químicas”, temas de interés para Children’s Health Defense. La teoría conspirativa de las “estelas químicas” sostiene que las estelas de condensación que dejan los aviones son en realidad sustancias químicas que pueden dañar o utilizarse para controlar a la población. No existe evidencia de que las “estelas químicas” existan.

Muchas de las afirmaciones que Kennedy hizo en su discurso son las mismas que ha estado haciendo durante años y sobre las que escribimos por primera vez en 2023, cuando se postulaba a la presidencia. Otras son relativamente nuevas.

Aquí un resumen de las que ya hemos verificado.

Autismo

Estudio de Wisconsin. Kennedy yuxtapuso de forma engañosa datos de un  estudio de 1970 realizado en Wisconsin, que mostraba una tasa de autismo inferior a 1 en 10.000 personas, con los datos nacionales que indican una prevalencia actual de 1 en 31. Los datos no son comparables. Gran parte del aumento del autismo se debe a cambios en los criterios de diagnóstico, las pruebas de detección, los servicios disponibles y la concienciación sobre la enfermedad, según han señalado los investigadores.

Investigación de UC Davis. Kennedy también afirmó que una investigación del Instituto MIND de UC Davis, dirigida por Irva Hertz-Picciotto, demostraba que la “epidemia” de autismo es real, contrariamente a las afirmaciones de que “simplemente la estamos notando más”. Un estudio de 2009, del que fue coautora la investigadora de salud ambiental, halló que un tercio del aumento en los diagnósticos de autismo en California podía atribuirse a cambios en los criterios de diagnóstico, pero el estudio no examinó todos los factores que podrían conducir a cambios en el reconocimiento de la condición. El Instituto MIND declaró en un comunicado de septiembre de 2025 que el estudio “no indicaba que el autismo fuera una epidemia”.

Leer más: “RFK Jr. engaña sobre la prevalencia y las causas del autismo”.

Autismo “en toda regla”. El secretario del HHS afirmó además: “Nunca en mi vida he visto a alguien de mi edad, un hombre de 70 años, con autismo profundo y en toda regla”. Sin embargo, los investigadores han señalado que, si bien las personas mayores tienen menor probabilidad de recibir un diagnóstico de autismo, muchas cumplen los criterios diagnósticos. “Muchos de ellos no habrían sido reconocidos como tales, pero sin duda existen”, nos  comentó anteriormente Catherine Lord, psicóloga clínica e investigadora del autismo en la Facultad de Medicina David Geffen de la UCLA.

Leer más: “En qué se equivoca RFK Jr. sobre el autismo”.

Vacunas

Notificación de efectos secundarios de las vacunas. Kennedy afirmó que un estudio de los CDC reveló que “se notifica menos del 1% de las lesiones causadas por las vacunas”. Se refiere a un informe de 2010 de la aseguradora de salud Harvard Pilgrim, financiado por la Agencia Federal para la Investigación y la Calidad de la Atención Médica, que mencionaba brevemente esta cifra de eventos adversos. Los eventos adversos notificados no necesariamente son causados por la vacuna. Uno de los autores nos comentó que el 1% “toma en cuenta que muchos efectos adversos de las vacunas son leves y previsibles, por lo que no merece la pena notificarlos”.

Otras investigaciones han demostrado que el sistema de monitoreo al que se refería Kennedy —el Sistema de Notificación de Eventos Adversos a las Vacunas, que acepta informes voluntarios no verificados— identifica de manera más completa los eventos adversos graves tras la vacunación. Además, no es el único método que utilizan las autoridades sanitarias para garantizar la seguridad de las vacunas.

Lea más: “Verificando a Robert F. Kennedy Jr.” y “Lo que VAERS puede y no puede hacer, y cómo frecuentemente grupos antivacunas utilizan sus datos de forma indebida”.

Estudios controlados con placebo. Kennedy afirmó erróneamente que solo una vacuna infantil —contra el COVID-19— “fue sometida a un ensayo controlado con placebo”, y añadió que “desconocemos el perfil de riesgo de estos productos”. Varias vacunas infantiles se probaron originalmente con placebos, incluidas las de la polio, la varicela y el rotavirus. Estas afirmaciones se basan en tergiversar los criterios para definir un ensayo controlado con placebo, por ejemplo, al afirmar que los placebos solo pueden ser solución salina. Además, no siempre es ético ni factible probar una vacuna con placebo. Existen otras formas válidas de evaluar la seguridad de las vacunas.

Lea más: “La engañosa y persistente afirmación de que las vacunas no se someten a pruebas de seguridad adecuadas” y “HHS difunde viejas afirmaciones de Kennedy sobre pruebas de seguridad de las vacunas con placebo”.

Timerosal en las vacunas. Kennedy tergiversó la información científica sobre el timerosal, un conservante a base de mercurio que se ha eliminado gradualmente de la mayoría de las vacunas, culpándolo de “devastar el cerebro de nuestros hijos y causar una larga lista de lesiones físicas y cerebrales”.

Como ya hemos informado, diversos estudios han evaluado la seguridad del timerosal y no existen pruebas de que sea perjudicial para la salud humana a dosis bajas. (Contiene un tipo de mercurio diferente y menos tóxico que el metilmercurio que se acumula en los peces). No obstante, hace más de 20 años se eliminó de la mayoría de las vacunas en Estados Unidos como medida de precaución . Desde entonces, ninguna vacuna infantil ha utilizado timerosal, salvo las vacunas contra la gripe que se presentan en viales multidosis.

Leer más: “Presentación ante el panel de vacunas de los CDC induce a error sobre el timerosal”.

Alimentación saludable y obesidad

Tasas de obesidad. Kennedy señaló la disminución de la obesidad como prueba del éxito de la administración. “Las tasas de obesidad han bajado un 7,3% desde 2022, la mayor parte durante este año; en estos dos años”, dijo, citando encuestas de Gallup. Las encuestas de Gallup sí revelaron que la obesidad entre los adultos estadounidenses disminuyó en aproximadamente 3,1 puntos porcentuales, equivalente al 7,8%, entre 2022 y 2026. Pero tres cuartas partes de la disminución se produjeron entre 2022 y 2024, antes de que Trump asumiera el cargo.

Ventas de alimentos naturales. Kennedy también afirmó: “Las ventas de alimentos de verdad aumentaron un 8% este año”. Como ya hemos explicado, esto probablemente se deba a un análisis del sector financiero que, según se informa, examinó algunas categorías específicas, como yogur, mantequillas de frutos secos y alimentos congelados, y concluyó que las ventas de productos sin procesar o mínimamente procesados crecieron aproximadamente un 7% más rápido que las de productos altamente procesados en esas mismas categorías. Los expertos nos comentaron anteriormente que estos hallazgos son demasiado limitados para determinar si los estadounidenses están comiendo de forma más saludable en general.

Leer más: “Kennedy distorsiona una estadística al celebrar la disminución de la obesidad”.

Aclaración del 21 de septiembre: Dejamos claro que Wakefield es un exmédico. Como ya hemos explicado, perdió su licencia médica.


Traducción de Google Translate editada por Catalina Jaramillo.

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