El presidente Donald Trump se retiró de una entrevista con Kristen Welker en el programa “Meet the Press” de la cadena NBC. Esto ocurrió después de que hiciera, o repitiera, una serie de afirmaciones falsas y sin fundamento, algunas de las cuales Welker refutó.
- Trump aprovechó la lentitud del recuento de votos en California para afirmar, sin pruebas, que las recientes elecciones primarias habían sido “fraudulentas”.
- El presidente afirmó falsamente que no había garantizado que mantendría a Estados Unidos fuera de “nuevas guerras” durante su segundo mandato. Hay varios ejemplos de momentos en los cuales hizo esa promesa en 2024.
- Afirmó que Irán estuvo “muy cerca de tener un arma nuclear” en virtud de un acuerdo multilateral negociado por la administración del presidente Barack Obama, y dijo erróneamente que el país “obtuvo todo este uranio durante la presidencia de Obama”. Los expertos en control de armas afirman que Irán aceleró su programa de enriquecimiento de uranio después de que Trump se retirara del acuerdo.
- El presidente también afirmó que, de no haber lanzado ataques aéreos contra Irán en junio de 2025, el país “tendría ahora mismo un arma nuclear y es posible que la mitad del mundo ya hubiera sido aniquilada”. Ese análisis contradice los informes del Organismo Internacional de Energía Atómica y de la comunidad de inteligencia estadounidense, que en marzo de 2025 declararon que “Irán no está desarrollando un arma nuclear”.
- El presidente no aportó ninguna prueba para su afirmación de que los alborotadores del 6 de enero fueron “escoltados al Capitolio” por “agentes del FBI”. Un informe de un organismo de control de 2024 indicó que los agentes del FBI llegaron para ayudar a las fuerzas del orden después de que los alborotadores ya hubieran irrumpido en el Capitolio.
- Trump repitió otras afirmaciones que ya hemos verificado anteriormente sobre los precios de la gasolina, la economía durante sus presidencias y la construcción de fábricas.
La entrevista se grabó el 5 de junio y se emitió dos días después.
No hay pruebas de que las elecciones de California hayan sido “fraudulentas”
Trump abandonó la entrevista después de que Welker le solicitara repetidamente que aportara pruebas de sus afirmaciones de que las elecciones de California habían sido “fraudulentas”.
La “prueba” que citó Trump (que California no había terminado de contar los votos varios días después de las elecciones primarias del 2 de junio) no es evidencia en absoluto.
En California, el recuento de votos tarda más que en otros estados, pero esto se debe a que la gran mayoría de los votos se emiten por correo a través de papeletas que los condados envían a todos los votantes registrados activos. Según la ley estatal, las papeletas enviadas por correo se aceptan siempre que tengan un “matasellos del día de las elecciones o anterior” y se reciban “a más tardar siete días después de las elecciones”. Solo esto causa cierta demora.
“California tiene el mayor número de votantes registrados del país: más de 23 millones de votantes registrados”, según la página web de la Secretaria de Estado de California, Shirley Weber. “Garantizar que todos los votos válidos emitidos por los votantes elegibles se procesen y cuenten correctamente lleva tiempo”.
California es uno de los 32 estados que exigen la verificación de firmas para las papeletas de voto por correo, según la Conferencia Nacional de Legislaturas Estatales. Sin embargo, California también permite a los votantes “corregir” su papeleta si surge algún problema con la verificación de la firma.
“Si falta una firma o no coincide con la firma registrada, la ley estatal exige que los funcionarios electorales del condado se comuniquen con los votantes para verificar su firma y garantizar que su voto sea contabilizado”, indica el sitio web de la Secretaría de Estado de California. “Por ley, y para la mayoría de las elecciones, los votantes pueden verificar su firma hasta ocho días antes de que el condado certifique los resultados. Estos procesos garantizan que todos los votos válidos emitidos por los votantes elegibles sean contabilizados”.
La noche de las elecciones, California publica recuentos “semioficiales” de los votos emitidos en persona en los colegios electorales el día de las elecciones, los votos anticipados emitidos en persona y las papeletas por correo recibidas y procesadas antes del día de las elecciones. Pero en elecciones reñidas, esto a menudo no es suficiente para que los analistas electorales puedan “declarar” a los ganadores.
Los dos candidatos más votados en las primarias para gobernador y alcalde de Los Ángeles, sin importar su partido, se enfrentarán en las elecciones generales. La mañana del 9 de junio, Associated Press proyectó que el candidato demócrata a gobernador, Xavier Becerra, avanzaría a las elecciones generales, pero aún no se ha determinado si se enfrentará al republicano Steve Hilton o al demócrata Tom Steyer. En las elecciones a la alcaldía de Los Ángeles, Associated Press proyectó un día después de las elecciones que la alcaldesa en funciones, Karen Bass, estaría en la boleta electoral de noviembre. Sin embargo, no fue hasta el 8 de junio que AP proyectó que Nithya Raman, concejala de la ciudad, obtendría el segundo lugar, superando a la estrella de telerrealidad Spencer Pratt.
En su entrevista en “Meet the Press”, Trump reiteró sus afirmaciones falsas y sin fundamento de que las elecciones de 2020 fueron “amañadas” y “fraudulentas”.
Welker señaló que “usted nunca ha presentado pruebas” de que las elecciones de 2020 fueron “fraudulentas”.
“Está sucediendo ahora mismo en California”, dijo Trump. “Ahora mismo, miren lo que está sucediendo en California”.
“¿Dónde están las pruebas de eso?”, preguntó Welker, y añadió que “a los republicanos les está yendo bien en California”.
“En California, no, no les está yendo bien”, dijo Trump. “Están cayendo rápidamente porque es una elección fraudulenta. Déjenme decirles, han pasado cuatro días y ni siquiera se acercan a…”
Welker presionó diciendo: “Así es como se cuentan los votos en California”.
“¿Sabes por qué hacen eso? Porque están haciendo trampa en las elecciones”, dijo Trump.
“¿Tiene pruebas que lo respalden?”, preguntó Welker.
“Lo único que tengo que hacer es mirar”, respondió Trump.
“Pero eso no es prueba”, dijo Welker.
“Y yo escucho. Y escucho a la gente”, dijo Trump.
“Pero señor, eso no es prueba”, dijo Welker.
“Somos como un país del tercer mundo”, dijo Trump. “Sus elecciones son corruptas y ustedes son corruptos y “Meet the Press” es corrupto. Y también lo son ABC, CBS y CNN. Son una cadena parcial y corrupta. Lo siento. Dejémoslo aquí porque ya he tenido suficiente. Gracias, cariño. Que te vaya bien”.
La afirmación infundada sobre California no es nueva para Trump, quien publicó en Truth Social el 4 de junio, dos días después de las elecciones californianas: “Hay un ENORME fraude por parte de los demócratas en California. Los votos están todos bloqueados. Puede que no se conozcan hasta dentro de semanas. La Fiscalía de Estados Unidos en Los Ángeles está investigando. ¿Por qué el RETRASO en el recuento de votos?”.
Al día siguiente, Bilal “Bill” Essayli, primer fiscal adjunto de Estados Unidos para el Distrito Central de California, publicó en X que su oficina “tiene en marcha varias investigaciones de fraude electoral” en coordinación con el FBI en Los Ángeles. “Seguiremos las pruebas dondequiera que nos lleven y procesaremos cualquier violación de la ley electoral federal con todo el rigor de la ley”, escribió Essayli.
No se facilitaron más detalles sobre las investigaciones.
Essayli también criticó duramente el sistema estatal de “voto universal por correo sin requisitos de identificación del votante”, que, según él, “crea condiciones en las que el fraude puede pasar desapercibido y sin castigo, erosionando la confianza pública”.
Añadió que la fiscalía estadounidense colaboraría con la división de derechos civiles del Departamento de Justicia “para llevar a cabo una auditoría exhaustiva del censo electoral de California”.
Un comunicado de la oficina de prensa del gobernador de California, Gavin Newsom, del 4 de junio advertía: “Circula mucha desinformación sobre las elecciones de California, incluso por parte del presidente”. El comunicado incluía un enlace a una explicación de CNN sobre por qué California tarda tanto en contar los votos.
“Y sí, para que conste: también nos gustaría que los votos se contaran más rápido”, concluía el comunicado de la oficina de prensa del gobernador.
“No habrá nuevas guerras”
Durante un intercambio sobre el conflicto con Irán, Trump negó repetidamente y erróneamente haber prometido alguna vez que “no habrá nuevas guerras” en un segundo mandato suyo.
“Una de sus promesas de campaña constantes, que se remonta a 2015, fue la de no iniciar nuevas guerras”, dijo Welker, antes de preguntarle al presidente: “¿Incumplió esa promesa al pueblo estadounidense?”. En respuesta, Trump dijo: “No”, y luego añadió: “Tuve que impedir que un país, un país muy poderoso y peligroso, tuviera un arma nuclear porque la usarían”.
Cuando Welker siguió insistiendo en el tema, preguntándole a Trump “qué cambió” para que incumpliera su promesa de mantener a Estados Unidos fuera de “nuevas guerras”, él respondió: “En primer lugar, no garanticé que no habría guerra. ¿Por qué habría construido el ejército más poderoso del mundo?”.
Más adelante en la entrevista, Trump reiteró que no había hecho tal garantía. “Cuando dices que prometí algo, no prometí nada”, afirmó. “No me gustan estas guerras interminables. Esta no es una guerra interminable. Llevamos tres meses en esto”.
En varias ocasiones durante su campaña de 2024, Trump dijo específicamente que quería “poner fin” o mantener a Estados Unidos al margen de las “interminables” guerras en el extranjero. Por ejemplo, durante un mitín de campaña en Wisconsin en septiembre de 2024, declaró: “Expulsaré a los belicistas de nuestro aparato de seguridad nacional y llevaré a cabo una limpieza muy necesaria del complejo militar-industrial para detener el lucro con la guerra y poner siempre a Estados Unidos primero. (…) Así que vamos a acabar con estas guerras interminables, guerras interminables. Nunca terminan. ¿Han visto alguna vez estas guerras? Duran 14 años, 20 años”.
Sin embargo, como dijo Welker, también hubo muchas ocasiones en las que Trump afirmó que no habría ninguna guerra en la que Estados Unidos participara en su segundo mandato.
Al aceptar la nominación republicana a la presidencia en julio de 2024, Trump dijo: “Con nuestra victoria en noviembre, se acabarán los años de guerra, debilidad y caos. Yo no tengo guerras”.
Al mes siguiente, en un mitín celebrado en Pensilvania en agosto de 2024, dijo a la audiencia: “Con Trump, no tendremos más guerras, ni más disturbios y tendremos prosperidad y paz para todos”. Unos días antes, durante un discurso de campaña en Carolina del Norte, Trump afirmó que “acabaremos con la era de la inflación, el caos y la miseria” de la administración Biden y no tendremos “más guerras” ni “más disturbios”.
Luego, durante su discurso de victoria electoral en noviembre de 2024, Trump afirmó que sus oponentes políticos se equivocaban al decir que él sería quien iniciaría una guerra. “Yo no voy a empezar una guerra. Voy a detener las guerras”, declaró.
Pero fueron Estados Unidos e Israel quienes lanzaron los ataques aéreos que dieron inicio a los combates con Irán.
Capacidades nucleares de Irán
El presidente hizo varias afirmaciones controvertidas y sin fundamento sobre las capacidades nucleares de Irán y las acciones que él y el expresidente Barack Obama emprendieron.
Trump afirmó que Irán estuvo “muy cerca de tener un arma nuclear en dos ocasiones”. La primera vez, según él, fue en virtud del acuerdo de 2015 con Irán, negociado por la administración Obama. El acuerdo, denominado Plan de Acción Integral Conjunto (JCPOA, por sus siglas en inglés), fue firmado por los cinco miembros permanentes del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas (China, Francia, Rusia, el Reino Unido y Estados Unidos) y Alemania. En 2018, durante el primer mandato de Trump y dos años después de la entrada en vigor del JCPOA, Trump anunció que Estados Unidos se retiraría del acuerdo.
En la entrevista “Meet the Press”, Trump dijo que el JCPOA era un “acuerdo horrible. Era el camino para que obtuvieran un arma nuclear. Estuvieron muy cerca de tener un arma nuclear. Yo cancelé el acuerdo”.
El acuerdo impuso restricciones al enriquecimiento de uranio por parte de Irán y exigió inspecciones internacionales de sus instalaciones nucleares durante 15 años. Si bien hubo críticos que afirmaron que el acuerdo era insuficiente, los expertos que entrevistamos refutaron la afirmación de Trump de que era un “camino” para que “obtuvieran un arma nuclear”. De hecho, señalaron que Irán aceleró su programa de enriquecimiento de uranio después de que Trump se retirara del acuerdo.
Daryl G. Kimball, director ejecutivo de la Asociación para el Control de Armas, una organización no partidista que ofrece análisis sobre control de armas y seguridad nacional, nos dijo que el acuerdo nuclear de 2015 “estableció una serie de límites al enriquecimiento y almacenamiento de uranio de Irán”, así como un riguroso programa de monitoreo y verificación. Tras la retirada de la administración Trump, “Irán comenzó a reconstituir sus capacidades nucleares, incluso mediante el despliegue de un gran número de centrifugadoras avanzadas y el almacenamiento” de uranio altamente enriquecido.
Laura Rockwood, investigadora principal del Centro de Viena para el Desarme y la No Proliferación, quien trabajó para el Organismo Internacional de Energía Atómica durante 28 años, nos dijo: “Irán simplemente no habría podido enriquecer uranio hasta el punto de poseer más de 400 kg de uranio enriquecido al 60% si el JCPOA hubiera permanecido vigente”. Esto hace referencia a la cantidad de uranio enriquecido al 60% que Irán tenía antes de los ataques aéreos de junio de 2025 contra las instalaciones del programa nuclear del país.
En julio de 2019, aproximadamente un año después de que Trump anunciara que Estados Unidos se retiraría del acuerdo de la era Obama, el Organismo Internacional de Energía Atómica informó que Irán había excedido los límites del acuerdo en cuanto a sus reservas de uranio poco enriquecido, y el ministro de Asuntos Exteriores iraní declaró que el país comenzaría a enriquecer uranio más allá del bajo nivel necesario para la energía nuclear civil.
En la entrevista con NBC News, Trump afirmó erróneamente que Irán “obtuvo todo este uranio durante la administración Obama”. Cuando Welker dijo que Irán “intensificó su desarrollo tras la ruptura del acuerdo”, Trump respondió que “no intensificaron nada”. Esto contradice lo que han afirmado los expertos en control de armas.
Como ya hemos explicado anteriormente, para que el uranio enriquecido al 60% sea apto para la fabricación de armas nucleares, tendría que enriquecerse al 90%.
El Centro para el Control de Armas y la No Proliferación estimó que la retirada de Trump del JCPOA acortó el llamado “tiempo de ruptura”, es decir, el tiempo que Irán necesitaría para producir uranio apto para armas nucleares que podría usarse para fabricar una bomba, si el país así lo decidiera. En noviembre de 2024, el centro estimó que el tiempo de ruptura pasó de dos o tres meses antes del JCPOA a más de doce meses durante la vigencia del acuerdo. Tras la retirada de Estados Unidos, el tiempo de ruptura se redujo a tan solo un par de semanas.
Para que quede claro, eso no significa que Irán vaya a tener un arma nuclear en un par de semanas. Emma Sandifer, coordinadora de programas del Centro para el Control de Armas y la No Proliferación, nos explicó que una vez que Irán disponga de uranio apto para armas nucleares, “necesitará fabricar el resto del arma. Este proceso probablemente llevará mucho más tiempo, quizás de meses a un año”.
De nuevo, si Irán así lo decidiera. Esto nos lleva a otra afirmación controvertida de Trump. Dijo que Irán estuvo cerca de poseer y potencialmente usar un arma nuclear antes de los ataques aéreos estadounidenses de junio de 2025. “Si yo no hubiera intervenido con los bombarderos B-2, ahora mismo tendrían un arma nuclear, y es posible que la mitad del mundo ya hubiera sido aniquilada”, dijo Trump.
La postura del presidente contradice la evaluación de la Comunidad de Inteligencia de Estados Unidos, compuesta por 18 agencias y departamentos de inteligencia gubernamentales, y del Organismo Internacional de Energía Atómica.
A finales de marzo de 2025, la comunidad de inteligencia estadounidense evaluó que “Irán no está desarrollando armas nucleares y que [el Líder Supremo, el ayatolá Ali] Jamenei no ha vuelto a autorizar el programa de armas nucleares que suspendió en 2003”. En una audiencia del Congreso celebrada el 25 de marzo, la entonces directora de Inteligencia Nacional, Tulsi Gabbard, reiteró esta conclusión en su declaración inicial. Gabbard también afirmó: “Las reservas de uranio enriquecido de Irán se encuentran en sus niveles más altos, algo sin precedentes para un Estado sin armas nucleares”.
De manera similar, un informe del OIEA del 31 de mayo de 2025 afirmó que “no tiene indicios creíbles de un programa nuclear estructurado, no declarado y en curso” para desarrollar armas nucleares en Irán, pero el grupo expresó su preocupación por “las reiteradas declaraciones de antiguos altos funcionarios iraníes relacionadas con la afirmación de que Irán posee todas las capacidades para fabricar armas nucleares”.
La agencia declaró: “El hecho de que Irán sea el único Estado no poseedor de armas nucleares del mundo que produce y acumula uranio enriquecido al 60% sigue siendo motivo de grave preocupación, lo que ha atraído la atención internacional dadas las posibles implicaciones en materia de proliferación”.
Las instalaciones del programa nuclear iraní atacadas por los bombardeos estadounidenses de junio pasado sufrieron daños, pero no fueron “arrasadas”, como afirmó Trump, según los expertos, que nos indicaron que los bombardeos probablemente aumentaron el tiempo de ruptura. La operación no “eliminó ni ayudó a contabilizar los 400 kilogramos de uranio enriquecido al 60% U-235 que Irán ya tenía almacenados”, declaró Kimball.
Trump ha declarado que quiere que Irán entregue sus reservas de uranio enriquecido como parte de un acuerdo de paz para poner fin a la actual operación militar estadounidense en el país.
Finalmente, Trump afirmó que Obama envió un avión a Irán cargado con “1.700 millones de dólares en efectivo”, y añadió que la administración había “vaciado los bancos” de Maryland, Virginia y Washington D. C. para realizar dicho pago. Como ya hemos explicado, el pago de 1.700 millones de dólares, efectuado en 2016, resolvió una demanda que Irán había presentado contra Estados Unidos ante un tribunal internacional en La Haya. Esta demanda se remonta a décadas atrás, cuando Irán pagó a Estados Unidos 400 millones de dólares por equipo militar y Estados Unidos se negó a proporcionar dicho equipo tras el derrocamiento del Shah de Irán durante la Revolución iraní de 1979.
Los 1.700 millones de dólares incluían los 400 millones originales y “un acuerdo de aproximadamente 1.300 millones de dólares en concepto de intereses”, según una declaración de John Kerry, secretario de Estado en aquel momento.
Los 400 millones de dólares procedían de un fondo fiduciario para ventas militares al extranjero y los 1.300 millones de dólares en intereses provenían del fondo de sentencias del Tesoro, que se utiliza para pagar acuerdos extrajudiciales o sentencias contra el gobierno. Esto según un informe del Servicio de Investigación del Congreso de diciembre de 2016 y el testimonio ante el Congreso de septiembre de 2016 del asesor jurídico adjunto del Departamento del Tesoro para asuntos de cumplimiento e inteligencia.
El asesor jurídico del Tesoro, Paul Ahern, declaró que el dinero se envió a bancos europeos, que lo cambiaron a moneda extranjera para enviarlo a Irán. Reconoció que se utilizó efectivo porque las sanciones estadounidenses e internacionales contra Irán “habían aislado efectivamente a Irán del sistema financiero internacional”.
Afirmaciones sobre el 6 de enero
Trump también afirmó, sin pruebas, que algunas de las personas arrestadas por entrar al Capitolio de Estados Unidos durante los disturbios del 6 de enero de 2021 habían sido “escoltados al edificio” por “agentes del FBI”.
Después de que Welker le preguntara a Trump si las personas que atacaron a los agentes de policía ese día deberían ser compensadas a través de un fondo de 1.800 millones de dólares para la “antiarmamentización” que el Departamento de Justicia anunció y luego suspendió debido a la reacción bipartidista, Trump dijo: “No me inclinaría a decirlo, pero tengo que verlo”. Luego argumentó que algunas de las aproximadamente 1.400 personas que fueron acusadas de entrar o permanecer en un edificio o terreno federal restringido habían sido víctimas de la militarización del gobierno.
Cuando Welker le dijo a Trump que “172 personas se declararon culpables de agredir a agentes de policía”, añadió: “Se declararon culpables porque estaban asustadas. Se dejaron caer. Los escoltaron a un edificio. Muchas de ellas fueron arrestadas sin siquiera entrar al edificio”. Anteriormente, había dicho que “agentes del FBI los estaban escoltando al edificio”.
Pero, como dijo Welker, no hay pruebas de que los agentes del FBI hicieran eso.
Un informe de diciembre de 2024 de la Oficina del Inspector General del Departamento de Justicia indicó que “varios cientos” de agentes especiales y empleados del FBI fueron desplegados después de que el Capitolio ya hubiera sido asaltado por manifestantes que rompieron ventanas y puertas. El informe también señaló que no había agentes encubiertos del FBI en el Capitolio el 6 de enero.
Además, ese día había 26 informantes del FBI, o fuentes humanas confidenciales, en Washington, D.C., “en relación con los eventos planeados” para el 6 de enero, según el informe. Sin embargo, estas personas no son agentes ni empleados.
Durante los disturbios, 17 de los 26 informantes entraron al Capitolio o a una “zona restringida” fuera del edificio. Sin embargo, el informe señala que ninguno estaba autorizado a hacerlo ni a “incitar a otros a cometer actos ilegales”. Solo tres informantes tenían la tarea de informar al FBI sobre los sospechosos que asistieron a los eventos del 6 de enero; los demás informantes que acudieron al Capitolio lo hicieron por voluntad propia.
En cuanto a la afirmación de Trump de que “muchas” personas “fueron arrestadas sin” entrar al Capitolio, esto ignora algunos de los delitos graves, como la agresión, cometidos por personas que se encontraban fuera del edificio. Por ejemplo, NBC News publicó fotos de David Dempsey agrediendo a agentes con un palo y gas pimienta justo a la salida de un túnel que conduce al interior del Capitolio. Posteriormente, se declaró culpable de agredir, resistirse o impedir la labor de los agentes con un arma mortal y fue condenado a 20 años de prisión.
Dempsey fue uno de los muchos alborotadores que se declararon culpables de usar armas para agredir a los agentes, quienes, según declaraciones policiales e informes de los medios de comunicación, sufrieron cortes, contusiones, esguinces, conmociones cerebrales, fracturas óseas y otras lesiones.
Cuando Trump asumió el cargo en enero de 2025, indultó o conmutó las sentencias de todas las personas acusadas de cometer un acto ilegal durante los disturbios en el Capitolio. Su orden ejecutiva también instruyó al fiscal general a solicitar el sobreseimiento definitivo de todas las acusaciones pendientes contra personas por conductas relacionadas con los sucesos del 6 de enero.
Más repeticiones
En la entrevista Trump hizo otras afirmaciones que ya habíamos verificado anteriormente:
Precios de la gasolina. Trump afirmó que los precios de la gasolina “se desplomarían” una vez finalizada la guerra en Irán, “llegando a ser incluso más bajos que antes”. Expertos en energía nos comentaron que, si bien los precios comenzarán a bajar al terminar la guerra, podrían pasar varios meses antes de que el precio promedio nacional vuelva a su nivel anterior al conflicto. El precio promedio de la gasolina regular en Estados Unidos era de 4,15 dólares por galón al cierre de la semana del 8 de junio, según la Administración de Información Energética, lo que representa un aumento de aproximadamente el 41% con respecto a la semana del 23 de febrero, cinco días antes de que Estados Unidos e Israel lanzaran ataques aéreos.
“Para que se recuperen los precios de antes de la guerra, podría pasar más de un año”, nos dijo Patrick De Haan, jefe de análisis de petróleo del servicio de seguimiento de precios de combustible GasBuddy, y agregó que hay “muchos resultados potenciales diferentes” dependiendo de lo que suceda cuando termine la guerra.
Economía. Lo ha repetido una y otra vez: “Tuve un primer mandato magnífico. Tuve la mejor economía de la historia”. Esta vez, el presidente añadió: “¿Y saben qué? Este lo está superando con creces”. Según el indicador preferido por los economistas, el crecimiento del producto interno bruto real (ajustado a la inflación), la economía estadounidense no fue la mejor de la historia durante el primer mandato de Trump.
El crecimiento anual del PIB real alcanzó su punto máximo en ese período, con un 3% en 2018, según la Oficina de Análisis Económico. Desde la presidencia de Ronald Reagan, el crecimiento económico real ha superado el máximo alcanzado por Trump en 17 ocasiones.
¿Y sobre este mandato “superando con creces” al primero? Hasta ahora, no. El crecimiento del PIB real fue de apenas el 2,1% en 2025. La tasa anual para el primer trimestre de 2026 fue del 1,6%, según la segunda estimación de la BEA publicada a finales de mayo.
Construcción de fábricas. Trump mencionó que “estamos construyendo más fábricas”. Pero eso no es lo que muestran los datos de gasto en construcción manufacturera de la Oficina del Censo, datos que la Casa Blanca citó a principios de este año cuando Trump hizo afirmaciones sobre este tema.
Las cifras mensuales muestran una caída de casi el 20% en el gasto en construcción manufacturera, desde enero de 2025, cuando Trump asumió la presidencia, hasta abril, fecha de los datos más recientes disponibles. Trimestralmente, el gasto en construcción disminuyó un 18%, desde el cuarto trimestre de 2024 hasta el primer trimestre de este año. Y anualmente, la caída fue del 6,6% entre 2024 y 2025.
Para obtener más información sobre los factores que han afectado a este gasto durante la administración anterior y bajo la de Trump, consulte nuestro artículo de febrero.
Si bien este año se ha registrado un ligero aumento de 23.000 empleos en el sector manufacturero, el empleo general en este sector ha disminuido en 68.000 puestos durante el segundo mandato de Trump, según la Oficina de Estadísticas Laborales. Esto se produce tras una caída de 202.000 empleos durante el último año de mandato de Biden.
Traducción de Google Translate editada por Catalina Jaramillo.
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