Ninguna vacuna o medicamento es 100% seguro, pero tanto extensos ensayos clínicos controlados aleatorios como la revisión por parte de múltiples grupos de expertos revelaron que no hay problemas de seguridad serios y demostraron que los beneficios superan a los riesgos.
La seguridad de estas vacunas, como sucede con cualquier vacuna, continúa siendo monitoreada durante el programa de vacunación para el público para asegurarse de que no haya efectos secundarios preocupantes. Hasta el momento solo ha ocurrido un pequeño número de reacciones alérgicas graves con algunas de las vacunas contra el COVID-19 autorizadas, como es normal que suceda con cualquier vacuna. Para monitorear las vacunas contra el COVID-19 los CDC y la FDA han instaurado sistemas que incluyen una herramienta digital para teléfonos inteligentes llamada v-safe que le permite a quienes se inscriben informar cualquier tipo de reacción a la vacuna.