Facebook Twitter Tumblr Close Skip to main content
A Project of The Annenberg Public Policy Center
SciCheck’s COVID-19/Vaccination Project

¿Qué tan seguras son las vacunas?


This article is available in both English and Español

Cientos de millones de dosis de vacunas contra el COVID-19 han sido administradas en Estados Unidos y solo han aparecido unos pocos, e infrecuentes, problemas de seguridad. La gran mayoría de personas tiene efectos secundarios menores y temporales, tales como dolor en el lugar del pinchazo, cansancio, dolor de cabeza o dolor muscular, o ninguno de ellos. Como los CDC han dicho, estas vacunas “han sido sometidas y continúan siendo sometidas al monitoreo de seguridad más intensivo de la historia de EE.UU.”

Un pequeño número de reacciones alérgicas graves conocidas como anafilaxia, la cual puede suceder con cualquier vacuna, han ocurrido con las vacunas contra el COVID-19 autorizadas. Afortunadamente, estas reacciones son escasas, comúnmente ocurren a minutos de la inoculación y pueden ser tratadas. 

Hasta el 18 de enero, ha habido 2,5 casos de anafilaxia por millón de dosis de la vacuna de Moderna y 4,7 casos por millón con la vacuna de Pfizer/BioNTech, de acuerdo a un informe de los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC, por sus siglas en inglés). Aquellas personas que desarrollan anafilaxia generalmente reciben epinefrina, la droga que contienen los EpiPens. Ninguna de esas reacciones condujo a la muerte. El 26 de febrero Johnson & Johnson anunció haber recibido un reporte de una reacción alérgica grave llamada anafilaxia en Sudáfrica. 

Todas las personas que reciban una vacuna deben permanecer en observación por 15 minutos luego de recibir la vacuna para asegurarse de que cualquier reacción alérgica sea identificada y tratada. Aquellos que hayan sufrido de anafilaxia o cualquier otro tipo de reacción alérgica a alguna vacuna o terapia inyectable deben ser monitoreados durante al menos media hora. Las personas que han tenido reacciones alérgicas serias a una primera dosis o a alguno de los ingredientes en las vacunas de Moderna, Pfizer/BioNTech o J&J no deberían ser vacunados. Quienes no deban recibir un tipo de vacuna contra el COVID-19 deben permanecer en observación por 30 minutos si es que reciben otro tipo de vacuna. 

La vacuna de Johnson & Johnson ha sido relacionada con un mayor riesgo a una condición infrecuente de coágulos sanguíneos con niveles bajos de plaquetas, principalmente en mujeres de entre 18 y 49 años de edad. Síntomas tempranos de la condición, conocida como síndrome de trombosis-trombocitopenia pueden aparecer incluso a tres semanas de la vacunación y incluyen graves o persistentes dolores de cabeza o visión borrosa, hinchazón de piernas, y “moretones que se producen fácilmente o pequeños puntos de acumulación de sangre debajo de la piel que se extienden desde la zona de la inyección”.

Hasta el 12 de julio, el síndrome había sido confirmado en 38 casos, luego de más de 12,8 millones de dosis de la vacuna de J&J. Ha habido tres muertes relacionadas a la condición, hasta el 7 de mayo, según los CDC. 

En abril, la FDA y los CDC recomendaron “una pausa en el uso” de la vacuna para investigar seis informes del síndrome en más de 6,8 millones de inmunizaciones. Luego de una revisión, la cual encontró otros nueve casos, los CDC y la FDA determinaron que los beneficios aún superan a los riesgos y que la pausa debía levantarse. Sin embargo, se agregó una advertencia a la hoja de información de la vacuna y los CDC dijeron que las mujeres menores de 50 años de edad “debieran estar especialmente atentas” a esta condición y que “hay otras opciones de vacunas contra el COVID-19 disponibles con las que no se ha observado este riesgo”. El síndrome es aún infrecuente entre el grupo de mayor riesgo, ocurriendo en cerca de 7 por cada millón de mujeres adultas vacunadas menores de 50 años.

El 13 de julio, la FDA agregó advertencias a las hojas de información de la vacuna sobre un aumento observado en el riesgo de el desorden neurológico llamado Síndrome de Guillain-Barré. 

La agencia dijo que la probabilidad de desarrollar el síndrome es “muy baja” pero aconsejó a los recipientes de vacunas de J&J de buscar atención médica si es que sufren de síntomas que incluyen debilidad o tintineo, particularmente en las piernas o brazos, dificultad para caminar o para hacer movimientos faciales, visión doble, o problemas de control de la vejiga o de la actividad intestinal. 

La advertencia vino luego de informes preliminares de 100 casos, la mayor parte de ellos reportando síntomas en los 42 días siguientes a la vacunación. Un fallecimiento fue informado, pero no se sabe aún si la muerte o los casos fueron causados por la vacuna. La FDA dijo que entre 3.000 y 6.000 personas desarrollan el síndrome en EE. UU. cada año y que la mayoría de las personas se recuperan completamente. 

Nueva evidencia indica que las vacunas de ARNm de Pfizer/BioNTech y de Moderna pueden causar muy infrecuentemente una inflamación al músculo cardíaco (miocarditis) o de la capa exterior que recubre el corazón (pericarditis), especialmente en hombres jóvenes. A fines de junio, tras revisar la información de los sistemas de monitoreo de seguridad, el Comité Asesor sobre Prácticas de Vacunación de los CDC concluyó que hay una “probable asociación” entre las vacunas de ARNm contra el COVID-19 y las dos condiciones en adolescentes y adultos jóvenes. 

Al 12 de julio, los CDC dijeron que ha habido 1.047 informes preliminares de cualquiera de estas condiciones entre personas de 30 años o menos vacunadas con cualquier vacuna contra el COVID-19. La mayoría de los casos, que se notifican por el Sistema de de Notificación de Reacciones Adversas a las Vacunas (VAERS, por sus siglas en inglés) y no necesariamente significan que la vacuna causó el problema, son con las vacunas de Pfizer y Moderna y son más comunes entre hombres y luego de la segunda dosis. 

Funcionarios de la salud han enfatizado que la posibilidad de casos de miocarditis y pericarditis en conexión con las vacunas son raros y que los beneficios de la vacunación aún superan los riesgos. Evidencia temprana, dijo el comité, sugiere que estos casos de miocarditis son menos graves que los comúnmente vistos. Los CDC también dijeron que la mayoría de los pacientes que recibieron atención “respondieron bien al tratamiento y al reposo y se sintieron mejor rápidamente”.