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A Project of The Annenberg Public Policy Center
SciCheck’s COVID-19/Vaccination Project

¿Qué tan seguras son las vacunas?


This article is available in both English and Español

Más de 500 millones de dosis de vacunas contra el COVID-19 han sido administradas en Estados Unidos y solo han aparecido unos pocos, e infrecuentes, problemas de seguridad. La gran mayoría de personas tiene efectos secundarios menores y temporales, tales como dolor en el lugar del pinchazo, cansancio, dolor de cabeza o dolor muscular, o ninguno de ellos. Como los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC, por sus siglas en inglés) han dicho, estas vacunas “se han sometido y continuarán siendo sometidas al monitoreo de seguridad más intensivo de la historia de EE. UU.”

Un pequeño número de reacciones alérgicas graves conocidas como anafilaxia, la cual puede suceder con cualquier vacuna, han ocurrido con las vacunas contra el COVID-19 autorizadas y aprobadas. Afortunadamente, estas reacciones son escasas, comúnmente ocurren a minutos de la inoculación y pueden ser tratadas. Aproximadamente 5 por millón de personas vacunadas sufren de anafilaxia tras recibir una vacuna contra el COVID-19, según los CDC. 

Todas las personas que reciban una vacuna deben permanecer en observación por 15 minutos luego de recibir la vacuna para asegurarse de que cualquier reacción alérgica sea identificada y tratada. Aquellos que hayan sufrido de anafilaxia o cualquier otro tipo de reacción alérgica a alguna vacuna o terapia inyectable deben ser monitoreados durante al menos media hora. Las personas que han tenido reacciones alérgicas serias a una primera dosis o a alguno de los ingredientes en las vacunas de Moderna, Pfizer/BioNTech o J&J no deberían ser vacunados. Quienes no deban recibir un tipo de vacuna contra el COVID-19 deben permanecer en observación por 30 minutos si es que reciben otro tipo de vacuna. 

La evidencia indica que las vacunas de ARNm de Pfizer/BioNTech y de Moderna pueden infrecuentemente causar una inflamación al músculo cardíaco (miocarditis) o de la capa exterior que recubre el corazón (pericarditis), especialmente en hombres adolescentes o adultos jóvenes. 

Al 7 de abril, los CDC dijeron que ha habido 2.341 informes preliminares de cualquiera de estas condiciones en personas menores de 30 años de edad vacunadas con cualquier vacuna contra el COVID-19. La mayoría de los casos, que se notifican por el Sistema de Notificación de Reacciones Adversas a las Vacunas (VAERS, por sus siglas en inglés) y no necesariamente significan que la vacuna causó el problema, son con las vacunas de Pfizer y Moderna y son más comunes entre varones jóvenes y luego de la segunda dosis. 

Funcionarios de la salud han enfatizado que la miocarditis y pericarditis en conexión con las vacunas ocurren con muy poca frecuencia y que los beneficios de la vacunación aún superan los riesgos. Evidencia temprana sugiere que estos casos de miocarditis son menos graves que los comúnmente vistos. Los CDC también dijeron que la mayoría de los pacientes que recibieron atención “respondieron bien al tratamiento con medicamentos y al reposo y mejoraron rápidamente”.

La vacuna de Johnson & Johnson ha sido relacionada con un mayor riesgo a una condición infrecuente de coágulos sanguíneos con niveles bajos de plaquetas, principalmente en mujeres de entre 30 y 49 años de edad. Síntomas tempranos de la condición, conocida como síndrome de trombosis-trombocitopenia (TTS, por sus siglas en inglés) pueden aparecer incluso a tres semanas de la vacunación e incluyen graves o persistentes dolores de cabeza o visión borrosa, hinchazón de piernas, y “moretones que se producen fácilmente o pequeños puntos de acumulación de sangre debajo de la piel que se extienden desde la zona de la inyección”.

Hasta el 7 de abril, el síndrome había sido confirmado en 60 casos, incluyendo nueve muertes, luego de más de 18,6 millones de dosis administradas de la vacuna de Johnson & Johnson. Aunque el TTS sigue siendo raro, debido a la disponibilidad de vacunas de ARNm que no muestran vínculo con este serio efecto secundario, los CDC comenzaron a recomendar las vacunas de Pfizer/BioNTech y de Moderna, por sobre las de J&J el 16 de diciembre de 2021.   

El 13 de julio de 2021, la FDA agregó advertencias a las hojas de información de la vacuna sobre un aumento observado en el riesgo de Síndrome de Guillain-Barré, un desorden en el cual el sistema inmunitario ataca a las células nerviosas. La mayoría de las personas que desarrollan el síndrome se recuperan completamente, pero en algunas el daño es permanente y la afección puede ser fatal. 

Hasta el 7 de abril, ha habido cerca de 313 reportes preliminares del síndrome, también conocido como GBS por sus siglas en inglés. La mayoría de los casos ha ocurrido a dos semanas de la vacunación y en hombres, particularmente en varones de 50 años de edad o más.