Facebook Twitter Tumblr Close Skip to main content
A Project of The Annenberg Public Policy Center
SciCheck’s COVID-19/Vaccination Project

Paro cardíaco de Damar Hamlin, jugador de la NFL, provoca afirmaciones infundadas en las redes sociales


This article is available in both English and Español

Compendio SciCheck

El jugador de los Buffalo Bills, Damar Hamlin, colapsó en pleno campo y sufrió un paro cardíaco momentos después de recibir un golpe en el pecho durante el juego. Aunque todavía no se sabe por qué su corazón se detuvo, algunos expertos dicen que lo más probable es que su afección se deba a un problema del ritmo cardíaco provocado por el impacto. Pero en las redes sociales personas han especulado infundadamente que fue causado por la vacuna contra el COVID-19.


Historia completa

Damar Hamlin, jugador de 24 años de edad de los Buffalo Bills, se desplomó durante un partido contra los Cincinnati Bengals el 2 de enero, luego de haber recibido un golpe en el pecho durante una jugada. 

Aunque inicialmente Hamlin se levantó después de la jugada, casi inmediatamente después se desplomó otra vez, y millones de personas vieron en vivo en televisión cómo el personal médico intentaba resucitarlo. A la mañana del día siguiente, los Bills dijeron en una declaración que Hamlin había sufrido un paro cardíaco, es decir, que su corazón dejó de latir, luego del golpe, aunque su “ritmo cardíaco fue restablecido en el campo”. El equipo agregó que Hamlin estaba “sedado y en estado crítico” en un hospital en Cincinnati.

El 5 de enero, el equipo médico de Hamlin anunció que el jugador estaba despierto y que su función neurológica parecía intacta, aunque era demasiado pronto para saber si se recuperaría totalmente. Al día siguiente, los Bills dijeron que a Hamlin se le había retirado el tubo de respiración durante la noche y que ya estaba hablando. El partido, que inicialmente se había pospuesto, finalmente se canceló.

Aunque aún se desconoce la causa del paro cardíaco de Hamlin, algunos médicos dicen que lo más probable es que la causa sea una arritmia que ocurrió como resultado del choque en su pecho, afección conocida como commotio cordis.

Sin embargo, a pocos momentos del colapso, algunas personas especulaban en las redes que la afección de Hamlin era consecuencia de la vacunación contra el COVID-19. FactCheck.org no está al tanto del estado de vacunación de Hamlin, pero hasta el 13 de enero de 2022, cerca del 95% de los jugadores de la NFL están vacunados. 

“Los atletas de élite de 24 años en la NFL no tienen un paro cardíaco en medio de un juego en horario estelar, así como así”, dice una publicación en Instagram. “Esto es algo que de seguro cargará en su espalda cada persona que promovió ese veneno, lo requirió y avergonzó a las personas que no lo recibieron”. 

El Dr. Peter McCullough, cardiólogo conocido por difundir desinformación sobre las vacunas contra el COVID-19, sugirió que si Hamlin “efectivamente recibió una de las vacunas contra el COVID-19, entonces se debe considerar una miocarditis subclínica inducida por la vacuna en el diagnóstico diferencial”. Miocarditis es la inflamación del músculo cardíaco. 

Varias personas, entre ellas Charlie Kirk del grupo conservador Turning Point USA, aludieron a anteriores nociones infundadas de que las vacunas están causando una oleada de muertes repentinas en personas jóvenes y saludables, incluidos los atletas. No hay ninguna prueba que respalde esas afirmaciones. 

La representante republicana Marjorie Taylor Greene también intervinó en Twitter para sugerir una conexión entre lo que le ocurrió a Hamlin y las vacunas contra el COVID-19. La congresista agregó un tuit publicado el año pasado por los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades sobre los peligros de coágulos sanguíneos relativamente comunes en las venas. Ese tuit no tenía ninguna relación con la vacunación, como informamos en su momento

Commotio Cordis

Es temprano aún para saber con certeza qué le pasó a Hamlin. Pero la especulación de los expertos se ha enfocado en una afección poco frecuente conocida como commotio cardis. 

“Es una especie de tormenta perfecta de acontecimientos”, nos dijo Neel Chokshi, un cardiólogo deportivo de la Universidad de Pensilvania. “Cuando un golpe en la pared torácica se produce un momento determinado del ciclo cardíaco, o durante un latido, puede entonces detonar un ritmo cardíaco irregular y potencialmente mortal, que causa un paro en el individuo”. 

Según un artículo de 2012, cada año se notifican entre 10 y 20 casos de commotio cardis al registro estadounidense, principalmente entre varones adolescentes que practican deportes. La afección es más común en el béisbol, pero también puede ocurrir en el fútbol americano. 

Dado que Hamlin se desplomó justo después del golpe en el pecho y pudo ser reanimado, Chokshi dijo que commotio cardis es “probablemente la explicación más plausible, sin conocer otros detalles ni otras condiciones predisponentes”. 

El Dr. Mark Link, especialista en el corazón y arritmia en el Centro Médico de UT Southwestern, dijo que otras afecciones suelen ser más comúnmente la causa de un paro cardíaco en un hombre de la edad de Hamlin. Pero que basado en las imágenes de televisión, él también creía que commotio cardis era la explicación más probable. 

Otros médicos han llegado a una conclusión similar basándose en la información disponible, aunque otros también han propuesto una afección cardíaca subyacente. 

Los jugadores y el personal de los Buffalo Bills se arrodillan después de que Damar Hamlin se lesionara durante el primer cuarto de un partido de fútbol americano de la NFL contra los Cincinnati Bengals el 2 de enero. Fotografía de Kevin Sabitus/Getty Images.

Cuando alguien colapsa después de un traumatismo fuerte y contundente en el corazón, otra posibilidad importante es una rotura o disección aórtica. Pero Chokshi dijo que es menos probable dado que el corazón de Hamlin comenzó a latir nuevamente. 

No hay ninguna prueba de que una miocarditis relacionada con la vacuna haya causado el paro de Hamlin. La miocarditis es un efecto secundario poco frecuente de las vacunas de ARNm contra el COVID-19, que suele ser leve. 

Según Chokshi, un historial previo de miocarditis, que puede ser causado por muchas cosas, puede provocar cicatrices en el corazón en un subgrupo de pacientes, lo que podría hacerlos más propensos a un ritmo cardíaco irregular. Pero eso es raro, y en general, un paciente tendría algunos síntomas de miocarditis primero, dijo Chokshi. Dijo que no era imposible, pero si “bastante improbable” que el paro de Hamlin se debiera a una miocarditis de cualquier tipo, y mucho menos a una miocarditis específicamente relacionada con la vacuna. 

Link dijo que la miocarditis relacionada con la vacuna era muy poco probable. Un examen en el hospital podría revelar más información, dijo. 

Chokshi dijo, de manera similar, que sería importante que los médicos realizaran pruebas para descartar causas preexistentes, incluyendo anomalías estructurales en el corazón. Las mutaciones genéticas también puede predisponer a personas a problemas de ritmo cardíaco. 

“Miocarditis por la vacuna es probablemente la última de la lista en este momento”, dijo, sobre posibles causas del paro cardíaco de Hamlin. “Esto no es algo sobre lo que la gente deba especular sobre las vacunas o nada parecido que esté causando este paro cardíaco”, dijo el Dr. Brian Sutterer, especialista en medicina física y rehabilitación, en un video de YouTube. “Hubo un claro contacto, un claro trauma, y creo que una clara razón de por qué, desafortunadamente, esto le ocurrió a Hamlin”.


Traducido por Catalina Jaramillo.

Nota del editor: El Proyecto de Vacunación/COVID-19 de SciCheck es posible gracias a una beca de la Robert Wood Johnson Foundation. La fundación no tiene control alguno sobre las decisiones editoriales de FactCheck.org, y los puntos de vista expresados en nuestros artículos no reflejan necesariamente el punto de vista de la fundación. El objetivo del proyecto es aumentar el acceso a información precisa sobre el COVID-19 y las vacunas, y reducir el impacto de información errónea.