Facebook Twitter Tumblr Close Skip to main content
A Project of The Annenberg Public Policy Center
SciCheck’s COVID-19/Vaccination Project

Una guía a la vacuna contra el COVID-19 de Moderna


This article is available in both English and Español

La vacuna de ARNm de Moderna es la segunda vacuna contra el COVID-19 en ser autorizada y aprobada para uso en Estados Unidos. Aquí repasamos los hechos básicos de la vacuna y damos un resumen de cómo funciona.

Resumen rápido

Nombre de vacuna: mRNA-1273, comercializada como Spikevax.

Tipo de diseño: ARNm

Número de dosis: dos dosis, con 28 días de diferencia, con una tercera dosis recomendada para ciertos individuos inmunodepresivos. Una tercera media dosis de “refuerzo” también se recomienda para todos los adultos, al igual que una cuarta dosis o segundo “refuerzo” para personas mayores de 50 años e inmunodeprimidos.

Eficacia: Un 93,2% de eficacia en prevenir el COVID-19 sintomático en adultos dos semanas o más después de recibir la segunda dosis.

Seguridad: Ningún problema grave de seguridad reportado salvo escasas reacciones alérgicas y una asociación poco frecuente con inflamación cardíaca. Las inyecciones, sin embargo, comúnmente generan reacciones en las personas que pueden incluir dolor en el lugar del pinchazo; fatiga; dolores de cabeza, músculos o articulaciones; y escalofríos. 

Dosis administradas: Hasta el 22 de mayo, más de 220 millones de dosis han sido administradas en Estados Unidos. Para la información más reciente, vea el Rastreador de datos del COVID  de los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC, por sus siglas en inglés).

Calendario de ejecución anticipado: Las primeras dosis fueron administradas comenzando el 21 de diciembre de 2020 para poblaciones priorizadas, según la autorización de uso de emergencia (EUA por sus siglas en inglés) de la Administración de Alimentos y Medicamentos (FDA por sus siglas en inglés) del 18 de diciembre.

Participación de la Operación Warp Speed (OWS): El gobierno estadounidense ha dedicado más de 4 mil millones de dólares al desarrollo, prueba y fabricación de la vacuna, más otros más de 8 mil millones de dólares en contratos de compra.

Consideraciones de almacenamiento: -20°C (-4°F) para almacenamiento de larga duración; después de descongelar, los viales de vacuna se pueden almacenar a temperaturas de refrigerador hasta 30 días.

A solo una semana de que la FDA autorizara la primera vacuna contra el COVID-19 para uso de emergencia, la agencia aprobó una segunda vacuna, de Moderna, la compañía de biotecnología de Cambridge, Massachusetts.

Al igual que su antecesora, la vacuna de Moderna también utiliza un diseño de ARNm, pero se diferencia en los detalles, incluyendo el número de días entre dosis, la cantidad de materia genética en cada inyección y las nanopartículas lipídicas precisas que envuelven y protegen el ARNm. Esa diferencia en la formulación del lípido se considera por la cual la vacuna de Moderna no requiere mantenerse a temperaturas tan frías como su antecesora, característica que debería facilitar su distribución.

Después de comunicar resultados provisionales alentadores de su ensayo de fase 3 el 16 de noviembre de 2020, Moderna anunció el 30 de noviembre que su vacuna tenía una eficacia de un 94.1% en prevenir la enfermedad en adultos. Ese mismo día, la compañía entregó su solicitud a la FDA para recibir una autorización de uso de emergencia.

El 17 de diciembre de 2020, un panel externo que asesoraba a la FDA confirmó en un voto de 20 contra 0, con una abstención, que los beneficios de la vacuna superan los riesgos y al día siguiente la agencia autorizó la vacuna para uso de emergencia en individuos de 18 años de edad o más.

En agosto 2020, la FDA actualizó la autorización de uso de emergencia para permitir una tercera dosis de la vacuna para ciertos individuos inmunodeprimidos.

La FDA también autorizó una tercera dosis de “refuerzo”, la cual contiene la mitad del ARNm que cada una de las dos primeras dosis, para personas no inmunodeprimidas al menos seis meses después de la segunda dosis. Luego de restringir inicialmente la elegibilidad para personas de 65 años de edad o más y adultos con alto riesgo, el 19 de noviembre de 2021, la agencia expandió el acceso a la dosis de refuerzo a todos los adultos. Un comité asesor de los CDC concluyó que cualquier persona de 50 años de edad o más o con factores de riesgo “debiera” recibir una, mientras que los adultos menores de 50 sin factores de riesgo “pueden” recibir una. 

Pero con las noticias de la variante ómicron, la cual se propaga muy rápidamente, los CDC comenzaron a recomendar refuerzos para todos los adultos el 29 de noviembre de 2021. El 7 de enero, la FDA acortó el intervalo para recibir refuerzos de Moderna, autorizándolos a los cinco meses de la serie inicial, en vez de seis. 

El 29 de marzo, usando datos de Israel como fundamento, la FDA y los CDC comenzaron a permitir que las personas inmunodeprimidas y las mayores de 50 años de edad recibieran un segundo refuerzo de ARNm cuatro meses o más después de la última dosis.  Citando un aumento constante de casos y un “aumento sustancial de hospitalizaciones para estadounidenses mayores”, los CDC dijeron el 19 de mayo que todas las personas mayores de 50 años y los inmunocomprometidos “deberían” recibir un segundo refuerzo.

El 31 de enero, 2022, la FDA le otorgó aprobación completa a la vacuna, para el uso en adultos para las dos primera dosis de la vacunación contra el COVID-19. Todas las dosis adicionales permanecen bajo autorización de uso de emergencia.

Aunque el Reino Unido fue el primer país en autorizar la vacuna de Pfizer/BioNTech, Estados Unidos fue el primero en autorizar el uso de la vacuna de Moderna, tras apoyo sustancial del gobierno para investigación, desarrollo y fabricación, y tras una colaboración con los Institutos Nacionales de Salud.

Preguntas y respuestas sobre Moderna

¿Qué contiene la vacuna y cómo funciona?

Al igual que con la mayoría de los otros diseños de vacunas contra el COVID-19, la vacuna de ARNm de Moderna funciona contra la proteína de la espícula del virus SARS-CoV-2, que se encuentra en la superficie del virus y que el virus emplea para entrar en las células.

La vacuna está hecha de ARN mensajero (ARNm) modificado que está envuelto en una mezcla especial de moléculas grasas conocidas como nanopartículas de lípidos. El ARNm provee instrucciones para que las células produzcan sus propias proteínas de la espícula, lo que provoca que el cuerpo genere anticuerpos protectores y que active otras células inmunes conocidas como células T. Los lípidos ayudan a introducir el ARN en las células y previenen que se degrade demasiado rápido.

Mientras que la vacuna de Pfizer/BioNTech incluye 30 microgramos de ARNm en cada dosis, la inyección de Moderna contiene 100 microgramos; las dos vacunas también usan una mezcla diferente de lípidos. Estas diferencias pueden explicar por qué la vacuna de Moderna parece producir más efectos secundarios que su competidor.

Como los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC por sus siglas en inglés) han explicado, no se puede contraer el COVID-19 por medio de este tipo de vacuna porque la vacuna no está hecha de un virus. Es más, dado que el ARNm de la vacuna no entra en el núcleo (la parte de la célula que almacena el ADN) “no afecta ni interactúa con el ADN de la persona”, al contrario de lo que dicen unos rumores online.

¿Cómo se desarrolló la vacuna?

La vacuna de Moderna se desarrolló en colaboración con los Institutos Nacionales de la Salud (NIH por sus siglas en inglés). Investigadores en el Centro de Investigación de Vacunas del Instituto Nacional de Alergias y Enfermedades Infecciosas ya trabajaban con científicos de Moderna en una vacuna experimental para proteger contra MERS, otra enfermedad causada por un coronavirus. Tan pronto como la secuencia genética del virus SARS-CoV-2 se hizo pública en enero de 2020, el equipo pudo utilizar ese conocimiento para diseñar una vacuna contra el COVID-19 que apuntaba contra la proteína de la espícula del virus.

Hacia mediados de marzo de 2020, los NIH empezaron a probar tres dosis diferentes de vacuna en un ensayo de fase 1 que involucraba a 45 adultos de 55 años de edad o menos. Dos dosis de la inoculación provocaron las respuestas inmunitarias esperadas, incluyendo la neutralización de reacciones de anticuerpos similares a las de personas recuperándose de COVID-19, sin suscitar graves preocupaciones de seguridad. El ensayo luego fue expandido para incluir a 40 adultos mayores.

La compañía inició un ensayo de fase 2 con 600 voluntarios en mayo de 2020 para confirmar la dosis y continuar evaluando la seguridad.

Mientras tanto, un estudio preclínico publicado en julio de 2020 demostró que monos vacunados que fueron expuestos al virus eliminaron rápidamente el patógeno de sus cuerpos. Un estudio publicado el mes siguiente halló que en ratones, la vacuna fue exitosa en prevenir infección en los pulmones y la nariz.

Un ensayo controlado aleatorio de fase 3 empezó a finales de julio de 2020 que incluía un poco más de 30.000 voluntarios de 99 sitios en Estados Unidos. La inscripción en el estudio fue retrasada en septiembre para aumentar la participación de minorías. Ya que el ensayo solo incluía a personas de 18 años de edad o más, Moderna empezó a inscribir a 3.000 jóvenes de hasta 12 años de edad en un ensayo combinado de fase 2/3 a mediados de diciembre y está probando además su vacuna en niños menores.

¿Qué tan eficaz es la vacuna?

En la actualización de los resultados de los ensayos presentados a la FDA para la aprobación completa, la vacuna de Moderna mostró 93,2% de eficacia en la prevención de enfermedad sintomática al menos dos semanas después de la segunda dosis en personas de 18 años de edad o más.

Como hemos explicado, eso significa que el riesgo de enfermarse de una persona vacunada está reducido por un 93% en comparación con el de una persona parecida que no está vacunada, aunque la verdadera efectividad de la vacuna afuera del ensayo podría ser más baja, y el ensayo fue realizado antes de que las variantes delta y ómicron se generalizaran. 

La cifra de eficacia está basada en la observación de 744 casos sintomáticos de COVID-19 en el grupo con placebo versus 55 en el grupo vacunado, con cerca de 14.000 participantes en cada grupo.

A fines de noviembre de 2020, Moderna informó que su vacuna era 94,1% efectiva en prevenir la enfermedad COVID-19. Esos resultados iniciales de los ensayos clínicos sirvieron como la base para que la FDA inicialmente le diera la autorización de uso de emergencia a la vacuna en diciembre de 2020.

La vacuna también protege contra casos graves de COVID-19. En el ensayo actualizado, 106 casos de COVID-19 graves ocurrieron en el grupo de placebo, comparado con dos en el grupo de la vacuna, mostrando una eficacia del 98,2%. 

Los ensayos no evaluaron si la vacuna previene la transmisión del SARS-CoV-2, pero otra evidencia sugiere que la vacunación sí reduce la propagación del virus, aunque no puede eliminarla.

No se sabe cuánto dura la protección de la vacuna. Para algunas personas inmunodeprimidas, las estadísticas sugieren que puede que dos dosis no sean suficientes y que esos individuos podrían beneficiarse de una dosis adicional o dos. 

Para las personas sanas, Moderna condujo un estudio adicional para evaluar la seguridad y eficacia de una tercera dosis de “refuerzo” de su vacuna. En septiembre de 2021, la compañía anunció que administrar la mitad de una dosis resulta en un aumento de anticuerpos neutralizantes, con efectos secundarios similares a la segunda dosis. 

El mismo mes, la FDA autorizó la dosis de refuerzo, administrada al menos seis meses después de la serie inicial de dos dosis, para los ancianos y otras poblaciones de alto riesgo. A mediados de noviembre de 2021, la FDA expandió la elegibilidad de la dosis de refuerzo a todos los adultos y, en noviembre, acortó el intervalo a cinco meses.

Durante el tiempo y contra la muy contagiosa variante delta, la vacuna de Moderna mantuvo un alto nivel de protección contra la enfermedad grave en personas saludables, aunque la protección contra la infección y la enfermedad leve bajó. 

En el caso de ómicron, que fue identificada por primera vez en el sur de África en noviembre de 2021, la vacuna es proporciona una peor protección contra la infección y la enfermedad leve. Pero aún proporciona una protección relativamente buena contra la enfermedad grave y los refuerzos aumentan esta protección. 

Un estudio de los CDC encontró que durante la ola de ómicron, los adultos que habían recibido dos dosis de las vacunas de Pfizer/BioNTech o de Moderna tuvieron un riesgo 79% menor de morir o de necesitar un respirador artificial si estaban hospitalizados con COVID-19, en comparación con adultos no vacunados. Los que habían recibido una dosis de refuerzo además tuvieron un riesgo 94% menor. 

Datos presentados el 6 de abril al comité asesor de las vacunas de la Administración de Alimentos y Medicamentos (FDA, por sus siglas en inglés) muestran que a los dos meses de las primeras dos dosis de una vacuna de ARNm, los adultos tenían un riesgo 71% menor de hospitalización con COVID-19 en comparación con los adultos no vacunados. El riesgo calló a 54% después de cuatro a seis meses, pero una dosis re refuerzo aumentó la protección a 88% (ver la diapositiva 25 del informe).

El 29 de marzo, la FDA y los CDC comenzaron a permitir que las personas inmunodeprimidas y las mayores de 50 años de edad recibieran un segundo refuerzo de ARNm, cuatro o más meses después de la dosis anterior. La decisión se basó en gran medida en datos provenientes de Israel, los cuales, si bien limitados, sugieren un aumento en la protección contra COVID-19 grave en personas mayores de 60 años de edad con una cuarta dosis de ARNm. 

¿Qué tan segura es la vacuna?

No se reportó ningún problema grave de seguridad durante los ensayos clínicos. Sin embargo, al igual que con la vacuna de Pfizer/BioNTech, los recipientes de esta vacuna con frecuencia han experimentado efectos secundarios temporales, que incluyen dolor en el sitio de inyección, hinchazón de los nódulos linfáticos en el brazo vacunado, cansancio, dolor de cabeza, dolor muscular o de las articulaciones y escalofríos.

Según el resumen de la FDA, es más probable que estas respuestas ocurran después de la segunda dosis y suelen ser más severas entre los adultos más jóvenes en comparación con los de 65 años de edad o más.

Aunque los expertos dicen que esto es una señal de que las inyecciones funcionan como deberían, estas reacciones pueden ser desagradables.

Reacciones adversas serias, que son las que ponen en riesgo la vida o dejan a uno inválido, ocurrieron en 1% de los participantes en ambos grupos, él de la vacuna y él del placebo en el ensayo de fase 3. La FDA consideró que solo tres eventos de este tipo fueron causados por la vacuna: un caso de náusea y vómitos descontrolados y dos casos de hinchazón facial; los dos ocurrieron en mujeres que habían recibido inyecciones cosméticas de rellenos dérmicos durante los últimos seis meses.

Se han reportado al menos unos pocos casos serios de reacciones alérgicas con la vacuna de Moderna, como sucede con cualquier vacuna. Estadísticas presentadas por el comité asesor de los CDC mostraron un índice de 4,9 casos de anafilaxia por millón de dosis administradas de la vacuna de Moderna, hasta el 31 de julio de 2021, el cual es un poco mayor a las 1 o 2 instancias por millón que ocurre con las otras vacunas. 

En este momento, las únicas personas que no debieran recibir la vacuna de Moderna según la FDA son quienes han tenido una reacción alérgica a una dosis anterior de la vacuna o a alguno de sus ingredientes. Los CDC recomiendan no recibir la vacuna si ha tenido alguna reacción alérgica al polietilenglicol, la vacuna tiene un tipo de polietilenglicol, o al polisorbato, que es similar. Los CDC también recomiendan consultar con su médico si alguna vez ha tenido una reacción alérgica inmediata a otras vacunas o terapias inyectables. 

La vacuna de Moderna también se ha asociado con un mayor riesgo de una infrecuente inflamación cardíaca en jóvenes. A fines de junio de 2021, el Comité Asesor sobre Prácticas de Vacunación de los CDC concluyó que hay una “probable asociación” entre las vacunas de ARNm contra el COVID-19 y la miocarditis, o la inflamación del músculo cardíaco, y la pericarditis, o inflamación de la capa exterior que recubre el corazón, en adolescentes y adultos jóvenes. 

De acuerdo a datos recogidos hasta agosto de 2021, la tasa de notificación más alta de cualquiera de las afecciones en los EE. UU. después de la vacunación con la vacuna Moderna fue de 56,3 casos por millón de dosis, en hombres de 18 a 24 años. Esa tasa fue ligeramente superior a la tasa de 52,4 casos por millón de dosis de la vacuna Pfizer/BioNTech.

Algunos datos indican que es probable que la vacuna de Moderna cause más casos infrecuentes de miocarditis o pericarditis que la vacuna de Pfizer/BioNTech.

Funcionarios de la salud han enfatizado que el potencial de casos de miocarditis y pericarditis relacionados con las vacunas son poco frecuentes y que los beneficios de la vacunación aún superan los riesgos. Los primeros estudios, dijo el comité, sugieren que estos casos de miocarditis son menos graves que los típicos. Los CDC también han dicho que la mayoría de los pacientes que recibieron atención “respondieron bien al tratamiento y al reposo y se sintieron mejor rápidamente”.

En el resumen de su aprobación, la FDA dijo que las tasa de reportes para miocarditis o pericarditis son mayores en hombres menores de 40 años de edad y más altos en hombres de 18 a 24 años de edad. “Aunque algunos casos notificados [de miocarditis o pericarditis asociados a la vacuna] necesitaron de cuidado intensivo”, dice le resumen de la FDA, “datos disponibles de seguimiento a corto plazo sugieren que la mayoría de los individuos han puesto fin a los síntomas con un manejo conservador”.

La agencia también condujo su propia evaluación de beneficio/riesgo y concluyó que incluso para los hombres con mayor riesgo y con una eficacia reducida contra la variante ómicron, los beneficios de la vacunación superan a los riesgos.

La FDA le exigió a Moderna conducir estudios adicionales para entender mejor los riesgos de las afecciones de inflamación cardíaca tras la vacunación. Los CDC también están realizando su propio seguimiento para investigar los potenciales efectos a largo tiempo.

Traducido por Jean Knight, Linda Grabner y Catalina Jaramillo.

Nota del editor: Este artículo se actualizará según sea necesario.

Nota del editor: El Proyecto de Vacunación/COVID-19 de SciCheck es posible gracias a una beca de la Robert Wood Johnson Foundation. La fundación no tiene control alguno sobre nuestras decisiones editoriales, y los puntos de vista expresados en nuestros artículos no reflejan necesariamente el punto de vista de la fundación. El objetivo del proyecto es aumentar el acceso a información precisa sobre el COVID-19 y las vacunas, y reducir el impacto de información errónea.