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A Project of The Annenberg Public Policy Center
SciCheck’s COVID-19/Vaccination Project

Vacunas benefician a aquellos que han tenido COVID-19, contrario a lo que dicen en redes


This article is available in both English and Español

Compendio SciCheck

No hay evidencia de que las vacunas le puedan causar daño a personas que han contraído el virus SARS-CoV-2 o la enfermedad COVID-19. Por el contrario, estudios recientes muestran que las vacunas aumentan significativamente la inmunidad de personas con una infección previa y sugieren que una dosis podría ser suficiente.

Historia completa

Actualización, 23 de agosto, 2021: El 23 de agosto la vacuna contra el COVID-19 de Pfizer/BioNTech, la cual estaba previamente autorizada por la Administración de Alimentos y Medicamentos de los Estados Unidos (FDA, por sus siglas en inglés) para el uso de emergencia, recibió aprobación completa por parte de la agencia, para personas mayores de 16 años de edad.

Actualización, 10 de febrero, 2022: El 31 de enero, la vacuna contra el COVID-19 de Moderna recibió aprobación completa de la FDA para personas de 18 años de edad y más.

Las vacunas contra el COVID-19 autorizadas en Estados Unidos han demostrado ser seguras y efectivas tanto en los ensayos clínicos como fuera de ellos, en el mundo real. Con más de 220 millones dosis administradas hasta ahora y ensayos clínicos con miles de participantes, no hay evidencia que muestre que vacunar a quienes con infecciones previas de SARS-CoV-2 pudiese ser riesgoso. 

Al contrario, creciente evidencia muestra que una dosis de la vacuna beneficia a aquellos individuos que se han recuperado de la infección, aumentando su respuesta inmunitaria y otorgándoles protección plena por un tiempo.  

“Nuestro estudio y varios otros muestran que hay un beneficio inmunológico… en personas con infecciones previas”, E. John Wherry, director del Instituto de Inmunología de la Universidad de Pensilvania, le dijo a FactCheck.org en una entrevista telefónica.   

Sin embargo, un número de publicaciones que circulan en redes sociales cuestionan la necesidad de vacunar a quienes ya se han recuperado del COVID-19, y una de ellas, publicada por la organización antivacunas de Robert F. Kennedy Jr., dice erróneamente que “potencialmente podrían causar daño, o incluso la muerte”. 

Científicos realizando investigación en torno a la pandemia dijeron a FactCheck.org que eso no es lo que la evidencia está mostrando. 

“No hay ninguna indicación de que la vacunación de personas que han contraído el COVID-19 resulte en un riesgo elevado de eventos adversos”, dijo Wherry. 

Wherry, el autor principal de uno de los estudios que analiza la respuesta inmunitaria a las vacunas de ARNm en individuos con y sin infecciones previas, dijo que hay variados niveles de anticuerpos, creados por el sistema inmunitario para identificar y neutralizar el virus, entre aquellos que se han recuperado de la enfermedad. Las vacunas, dijo, mejoraron la respuesta inmunitaria en personas con infecciones previas, elevando su nivel de anticuerpos neutralizantes. 

“Alguna gente, de hecho, tiene niveles de anticuerpos bastante bajos, insuficientes para neutralizar el virus, especialmente las variantes del virus. Cuando todos se vacunan, los niveles de anticuerpos y neutralizantes suben uniformemente, por lo que hay una mejora en al menos una de las medidas claves de la inmunidad seguido de una vacunación,” dijo Wherry. 

De acuerdo a las recomendaciones de los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC, por sus siglas en inglés) las personas que han contraído COVID-19 deben vacunarse de todas formas porque “los expertos todavía no saben por cuánto tiempo” estarán protegidos contra una nueva enfermedad. Quienes se han enfermado obtienen cierta protección al desarrollar la denominada inmunidad natural. Y aunque la evidencia disponible actualmente sugiere que las reinfecciones son poco comunes en los meses siguientes a la infección inicial, los CDC dicen que eso puede variar con el tiempo. 

“La información disponible sugiere que individuos con infecciones previas pueden estar en riesgo de COVID-19 (a saber, reinfección) y podrían beneficiarse con la vacunación. Es más, los datos sugieren que el perfil de seguridad de las vacunas contra el COVID-19 para quienes han contraído la infección es tan favorable como para quienes no la han contraído”, nos dijo una vocera de la Administración de Alimentos y Medicamentos de los Estados Unidos (FDA, por sus siglas en inglés) en un correo electrónico. 

Hasta ahora, los sistemas de vigilancia pasivos y activos creados para monitorear la seguridad de las vacunas contra el COVID-19 solo han encontrado eventos adversos muy poco frecuentes asociados a las vacunas. 

Muy pocas personas (2 a 5 personas en un millón de vacunados) han reportado un tipo grave de alergia llamado anafilaxia. Y los CDC y la FDA están estudiando un pequeño número de casos en los cuales personas sufrieron un tipo grave pero muy poco frecuente de coágulo de sangre junto con niveles bajos de plaquetas después de recibir la vacuna de Johnson & Johnson. Como resultado, las agencias recomendaron una pausa en el uso de este producto. Luego, el 23 de abril, un panel de consejeros de los CDC recomendó levantar la pausa

No hay evidencia de riesgo para quienes ya han contraído la infección

En una publicación en el blog The Defender, un sitio web de la organización de R.F.K. Jr. llamada Children’s Health Defense, una periodista freelance escribió que no hay evidencia científica que demuestre la necesidad de vacunar a personas que se han recuperado del COVID-19. “Hay un potencial riesgo de causar daño, incluida la muerte, al vacunar a aquellos que ya han sufrido la enfermedad o han contraído la infección recientemente”, dice la publicación.  

Pero investigadores científicos no concuerdan, incluida una investigadora citada por The Defender. 

La doctora Colleen Kelley, profesora asociada de medicina y epidemiología en la Escuela de Medicina de la Universidad de Emory y la investigadora principal de los ensayos de fase 3 de Moderna y Novavax en esa universidad, dice en el artículo de The Defender que las personas con infecciones previas sufren “efectos secundarios más graves” después de la vacunación. Sus comentarios provienen de un artículo publicado en HuffPost en marzo.

Kelley nos dijo en una entrevista telefónica que aunque es de esperar que haya efectos secundarios tolerables, éstos no siempre están presentes. En los ensayos de Moderna, dijo, “no pareció haber una tasa elevada de efectos secundarios entre las personas que ya tenían anticuerpos, cuando fueron vacunadas.”

“No hay evidencia alguna que demuestre que la vacuna le pueda causar algún daño a una persona que ya ha contraído COVID-19”, dijo Kelley.  

Las aseveraciones de The Defender se basan principalmente en declaraciones del doctor Hooman Noorchashm, ex profesor asistente de cirugía de la Escuela de Medicina de la Universidad de Pensilvania, quien ha estado alertando a oficiales de la salud, productores de vacunas y más recientemente a administradores de universidades sobre el potencial peligro de vacunar a personas que han contraído el nuevo coronavirus recientemente. 

Una enfermera llena una jeringa con la vacuna contra el COVID-19 de Moderna en San Antonio, Texas, el 29 de marzo. Foto por Sergio Flores/Getty Images.

Noorchashm ha expresado sus argumentos ampliamente, incluyendo entrevistas en el programa de FoxNews “Tucker Carlson Today” y el podcast de The Defender. Pero él mismo admite que sus declaraciones están basadas en “una ‘pronosticación’ que he realizado en la ausencia de clara ‘evidencia’ de que sea un riesgo material”. 

Basado en estudios anteriores, no relacionados a la pandemia del COVID-19, Noorchashm argumenta que antígenos del SARS-CoV-2 (la parte del virus que provoca la formación de anticuerpos) permanecen en los tejidos de alguien que ha contraído la infección por un tiempo después de que se ha recuperado. La vacuna, dice, reactiva la respuesta inmunitaria y la dirige a esos tejidos donde aún hay antígenos, tales como el tejido delgado que reviste interiormente el corazón y los vasos sanguíneos llamado endotelio, causando más inflamación y daño. 

“Más aún, cuando hay antígenos virales en el endotelio vascular u otras capas de los vasos sanguíneos, y especialmente en personas débiles de edad avanzada con enfermedades cardiovasculares, la respuesta inmunitaria que incita la vacuna, dirigida específicamente al antígeno, va a casi incuestionablemente dañar el endotelio vascular”, dijo Noorchashm en una carta enviada a funcionarios de la FDA y ejecutivos de Pfizer el 26 de enero. “Tal daño al endotelio vascular orquestado por la vacuna va a ciertamente causar la formación de un coágulo de sangre, con la posibilidad de complicaciones tromboembólicas mayores, al menos en algunos de estos pacientes”. 

En una conversación telefónica con FactCheck.org, Noorchashm explicó que todos los tratamientos médicos, incluyendo las vacunas, traen consigo algunas complicaciones. Y si esas complicaciones ocurren cuando un tratamiento es evitable – en este caso, dice, vacunar a quienes han contraído la infección recientemente – entonces eso podría ser perjudicial. 

Su recomendación es realizar pruebas de anticuerpos antes de vacunar a las personas y retrasar la vacunación cerca de ocho meses después de la infección. Él y su mujer, una doctora que falleció en 2017, lucharon por años para prohibir el uso de una herramienta quirúrgica utilizada para remover fibromas, luego de que el procedimiento extendiera un cáncer en el abdomen de ella.

El doctor Steven Varga, profesor de microbiología e inmunología en la Universidad de Iowa cuyo laboratorio estudia inmunopatologías en infecciones virales respiratorias, nos dijo que él no está al tanto de ninguna estadística científica que demuestre que antígenos virales del SARS-CoV-2 persistan por mucho tiempo después de que la infección se ha retirado. Y si permanecieran, dijo, probablemente no habría niveles suficientes para provocar una respuesta inmune tan robusta como para causar el daño que Noorchashm sugiere. 

“Generalmente, una vez que el virus se ha retirado, puede que una cantidad de antígeno viral permanezca en varios lugares, por lo que es posible que haya una porción en el endotelio”, dijo Varga. “De nuevo, no estoy al tanto de ningún estudio que haya demostrado que ese sea el caso. Pero incluso si hubiera una pequeña cantidad de antígeno viral, generalmente no debiera ser suficiente antígeno viral para inducir el tipo de daño que tendría que ocurrir para inducir un tipo de consecuencia más grave”.

La doctora Donna Farber, profesora de microbiología e inmunología de la Universidad de Columbia enfocada en memoria inmunitaria, nos dijo que la pronosticación de Noorchashm no es consistente con la estadística.

“Los datos muestran que el virus se retira de los pulmones, el virus se retira del tracto respiratorio superior. Y si no hay virus, no hay antígeno”, nos dijo en una entrevista telefónica Farber, quien recientemente publicó un estudio sobre la respuesta inmunitaria al COVID-19 en los pulmones

Farber agregó que la inmunidad protectora que otorga la vacuna, anticuerpos neutralizantes, no causan el tipo de daño que Noorchashm menciona. Eso podría ocurrir, dijo Farber como ejemplo, si hubiera virus escondido en células y luego se le da al paciente linfocitos T citotóxicos, un tipo de célula inmune que puede destruir células infectadas por un virus o cancerosas.

“Pero la posibilidad de que eso suceda con una vacuna, y con una vacuna que realmente está dirigiendo anticuerpos neutralizantes y no, ya sabe, el tipo de respuesta destructiva de los linfocitos T, es simplemente inconsistente con la ciencia”, dijo. 

Farber agregó que con la mayoría de los patógenos, nuestro sistema inmunitario requiere de exposiciones repetidas durante el tiempo para obtener protección. Es por eso que la gente se vacuna contra la influenza cada año, dijo, independientemente de si ha tenido exposición al virus o no. 

“El ver un antígeno una y otra vez no es perjudicial para usted. Es lo que hacemos todo el tiempo. Y es así como nuestro sistema inmunitario ha evolucionado. Y es así como genera su mejor memoria”, dijo. 

Beneficios de la vacuna en individuos con infecciones previas

Según el artículo de The Defender, el Comité Asesor sobre Prácticas de Vacunación de los CDC emitió un informe “que declara falsamente que un estudio de Pfizer prueba que la vacuna es altamente efectiva” para personas con infecciones previas.

The Defender reportó que el congresista republicano de Kentucky Thomas Massie “encontró que los estudios sobre las vacunas no mostraron beneficios para personas que han contraído el coronavirus y que la vacunación no cambia sus posibilidades de reinfección” por lo que le pidió a los CDC que arreglaran el error en el informe.

El 29 de enero los CDC agregaron un erratum en el informe, donde simplemente mencionaron que hallaron alta eficacia constante “en un análisis secundario que incluyó participantes con y sin evidencia de infecciones previas por SARS-CoV-2”. 

El informe muestra que en los ensayos clínicos de Pfizer-BioNTech la vacuna mostró un 94% de eficacia y “cuando usted mira a ambos grupos en conjunto, los datos sugieren que la vacuna funciona bien en ambos grupos”, nos dijo Kristen Nordlung, vocera de los CDC. Nordlung dijo que el informe también mostró que aquellos que ya han contraído COVID-19 aún pueden estar en riesgo de una reinfección y que la vacuna los puede beneficiar, y no perjudicar. 

Como hemos explicado, los estudios científicos sí muestran beneficios para quienes se han recuperado de la infección

Un reciente estudio publicado en la revista científica The Lancet Respiratory Medicine mostró que una infección previa por SARS-CoV-2 no protege completamente a algunos jóvenes de una reinfección. El estudio observó a más de 3.000 jóvenes saludables reclutados por los U.S. Marine Corps, de entre 18 y 20 años de edad, entre mayo y noviembre de 2020. El estudio halló que cerca del 10% de los participantes con una infección previa por SARS-CoV-2 se reinfectaron. En comparación, el 48% de aquellos sin infección previa, contrajeron la infección.

Otro estudio observacional fue realizado en Dinamarca utilizando estadísticas de aproximadamente 10 millones de pruebas de reacción en cadena de la polimerasa, o PCR por sus siglas en inglés, durante dos olas de coronavirus el año pasado: de marzo a mayo y de septiembre a diciembre de 2020. De acuerdo a su análisis, una infección previa otorgó cerca de 80-83% de protección contra una segunda infección en personas menores de 65 años de edad y de 47% para aquellos mayores de 65. 

Según un estudio de los CDC, las vacunas de Pfizer/BioNTech y de Moderna redujeron el riesgo de infección, en el mundo real (fuera de los ensayos clínicos), en un 90% dos semanas después de la segunda dosis.

Además, hay reportes que sugieren que puede que la vacuna, de hecho, esté ayudando a personas con infecciones previas y síntomas prolongados, lo que se ha llamado “COVID persistente”.

Al preguntarle al congresista Massie por estudios que sustenten sus declaraciones, su oficina nos envió una presentación de la FDA y un memo de la misma agencia revisando la eficacia y seguridad de la vacuna de Pfizer/BioNTech. Ambos documentos muestran alta eficacia de la vacuna en general y el segundo específicamente menciona que dado que los ensayos clínicos no incluyeron a muchas personas con infecciones previas “no hay suficientes datos disponibles para sacar conclusiones respecto a los beneficios en individuos con infecciones previas por SARS-CoV-2”.

John Kennedy, director de comunicaciones de Massie, nos dijo que el congresista no dijo si la vacuna puede ser peligrosa para aquellos con infecciones previas. De hecho, Kennedy dijo: “El congresista Massie cree que los ensayos de Pfizer y Moderna que comentó, no demostraron realmente altas tasas de reacciones adversas en aquellos con infecciones previas”.

Actualización, 10 de agosto: Un estudio retrospectivo de los CDC en Kentucky encontró que los residentes no vacunados que fueron infectados por el coronavirus en 2020 tuvieron un riesgo 2,34 veces mayor de volver a infectarse en mayo y junio de 2021, en comparación con quienes estaban completamente vacunados. En el Informe Semanal de Morbilidad y Mortalidad del 6 de agosto, los CDC concluyeron: “Para reducir sus posibilidades de infecciones futuras, se les debería ofrecer vacunas contra el COVID-19 a todas las personas elegibles, incluso a aquellas con infecciones anteriores de SARS-CoV-2”. 

El estudio de control de casos analizó a residentes adultos de Kentucky con pruebas de COVID-19 positivas confirmadas entre marzo y diciembre de 2020, de acuerdo a una base de datos estatal. Luego, identificó a casos-pacientes con un nuevo test positivo para COVID-19 entre el 1 de mayo y el 30 de junio de 2021. Un grupo de control incluyó a residentes que tuvieron infecciones en 2020 pero no volvieron a infectarse en el período entre mayo y junio. El estudio emparejó a 246 casos-pacientes con 492 individuos de control en una razón de 1:2 basado en edad, sexo y fecha del primer resultado positivo. Estadísticas de vacunación del Registro de Vacunación de Kentucky mostró que 20,3% de los casos-pacientes y 34,3% de los controles estaban completamente vacunados. 

“Los hallazgos de este estudio sugieren que entre las personas con infecciones previas, la vacunación completa se asoció con menores posibilidades de reinfección, y, a la inversa la no vacunación estuvo asociada con mayores posibilidades de reinfección”, los CDC dijeron. 

La agencia advirtió que el estudio se basó en un estado y en un período corto de reinfección, es decir, los “hallazgos no se pueden utilizar para inferir causalidad”, y que se necesitan estudios mayores. 

Vacunación después de una infección: ¿Cuánto tiempo esperar?

Aunque previamente los CDC recomendaron que aquellos que se estuvieran recuperando del COVID-19 esperaran 90 días antes de recibir una vacuna, la recomendación ahora solo aplica para quienes fueron tratados con anticuerpos monoclonales o plasma de convaleciente. 

“Si bien no hay un intervalo mínimo de tiempo recomendado entre infección y vacunación, la evidencia disponible sugiere que el riego de una reinfección por SARS-CoV-2 es baja en los meses siguientes a la infección inicial, pero puede aumentar a medida que pasa el tiempo debido a que la inmunidad disminuye”, dicen los CDC en su documento sobre las consideraciones clínicas para el uso de las vacunas. “Por consiguiente, mientras la disponibilidad de vacunas permanezca limitada, las personas con infecciones graves y documentadas por SARS-CoV-2 pueden optar por retrasar temporalmente su vacunación, si así lo desean, reconociendo que es posible que el riesgo de reinfección, y por lo tanto, la necesidad de vacunación, aumente a medida que pase tiempo desde la infección inicial”.

Los expertos entrevistados para este artículo concordaron que aquellos que se estén recuperando del COVID-19 o de una infección deben esperar entre tres semanas y 90 días para recibir una vacunación. Pero eso para asegurar una respuesta inmunitaria óptima, no porque pueda ser peligroso vacunarse antes.

“En general es bueno esperar un mes para que la respuesta inmunitaria baje un poquito y para que vuelva al punto base, porque si está en el punto base, su cuerpo va a responder mejor a las vacunas”, dijo Farber. 

Varga agregó que lo mejor es darle al sistema inmunitario un tiempo para que desarrolle células de memoria, las cuales van a mejorar su respuesta la próxima vez que el cuerpo vea el mismo antígeno.

“Usted obtendría una respuesta menor de anticuerpos y linfocitos T si se vacunara, ya sabe, muy poco después de recuperarse, versus, ya sabe, tres o cuatro semanas después”, dijo. 

Vacunación después de una infección: ¿Una o dos dosis?

La FDA emitió su autorización de uso de emergencia para las vacunas contra el COVID-19 de Pfizer/BioNTech y de Moderna basándose en la evidencia otorgada por ensayos clínicos que midieron eficacia y seguridad con dos dosis de vacunas. 

“Los individuos que han recibido una dosis de las vacunas contra el COVID-19 de Pfizer/BioNTech y de Moderna deben recibir una segunda dosis en el calendario establecido para completar su serie de vacunación”, dijo una vocera de la FDA. 

Pero un número de estudios recientes, incluyendo algunos que no han recibido evaluación de sus pares aún, muestran que puede que solo una dosis sea suficiente para proteger a aquellos con infecciones previas contra el SARS-CoV-2 y algunas de sus variantes. 

Uno de ellos, publicado por un equipo de la Escuela de Medicina Perelman de la Universidad de Pensilvania en Science Immunology, mostró que la primera dosis de la vacuna “elevó significativamente” la respuesta de anticuerpos y linfocitos B de memoria en individuos que se han recuperado de la infección, pero que una segunda dosis no aumentó “la circulación de anticuerpos, la medida de linfocitos neutralizantes o de linfocitos B de memoria específicos contra el antígeno”. 

El estudio fue relativamente pequeño (44 individuos sanos, incluyendo a 11 con infecciones previas por SARS-CoV-2), pero fue el primer estudio en observar los linfocitos B de memoria, los cuales otorgan inmunidad prolongada, además de los anticuerpos, los cuales proveen la respuesta inmediata. 

Otro estudio publicado en medRxiv, sin revisión de pares aún, por un equipo liderado por Florian Krammer y Viviana Simon de la Escuela de Medicina Icahn del Hospital Mount Sinai, reclutó a 109 participantes, incluyendo 41 con infecciones previas. El estudio mostró que la respuesta inmunitaria a la primera dosis de la vacuna en aquellos con infecciones previas fue igual, y a veces superior, a la respuesta a la segunda dosis en aquellos sin infecciones previas por SARS-CoV-2. 

Ninguno de estos ocho estudios describió efectos perjudiciales de la vacunación en participantes con una infección previa, ya sea en la primera o la segunda dosis. El estudio de Mount Sinai encontró que aquellos que ya habían contraído la infección mostraron una respuesta inmune mayor (dolor de brazo, fiebre, escalofríos, fatiga) con la primera dosis de la vacuna. Wherry, uno de los autores principales del estudio de Penn, dijo que en su estudio no observaron un aumento de la respuesta en la segunda dosis. 

“No vimos ningún daño con la segunda dosis, simplemente no vimos beneficios”, dijo Wherry. 

¿Es una dosis suficiente entonces? 

Puede ser, dijo el doctor Francis Collins, director de los Institutos Nacionales de Salud, si es que otros estudios apoyan estos hallazgos y los consejeros expertos de la FDA y los CDC están de acuerdo. Collins escribió en un blog que la política está siendo evaluada en Francia, y que si se aplica, podría extender la oferta global de vacunas y acelerar el proceso de vacunación. 

“Si bien se necesita mucha más investigación, y definitivamente no estoy sugiriendo un cambio en la recomendaciones actuales en este momento, estos hallazgos plantean la posibilidad de que puede que una dosis sea suficiente para alguien que ya ha contraído la infección por SARS-CoV-2 y ya ha generado anticuerpos contra el virus”, escribió. 

Una vocera de la FDA dijo que “en este momento se están desarrollando estudios para evaluar si una dosis es suficiente” para aquellos con infecciones previas.

Wherry dijo que se necesitan estudios más amplios, específicamente estudiando la protección. Hasta ahora, todos estos estudios han evaluado eventos inmunológicos, pero ninguno de ellos ha estudiado cuánta protección puede otorgarle una dosis a alguien en el mundo real.  

“Soy reacio a cambiar políticas basándose solamente en estadísticas inmunológicas. Me gustaría ver la eficacia real de una dosis versus dos dosis. Y eso es algo que va a ser difícil de hacer en el mundo real”, dijo Wherry.  

Traducido por Catalina Jaramillo.

Corrección, 30 de Junio: Corregimos el nombre de la revista Science Immunology. Originalmente la llamamos Science Immunologist.

Clarificación, 27 de abril: Aunque nada en el artículo indica que el Dr. Noorchashm es parte de un grupo antivacunas, el Dr. Noorchashm nos requirió agregar que él no se opone a la vacunación. Noorchashm dijo que recibió la vacuna contra el COVID-19. 

Nota del editor: El Proyecto de Vacunación/COVID-19 de SciCheck es posible gracias a una beca de la Robert Wood Johnson Foundation. La fundación no tiene control alguno sobre nuestras decisiones editoriales, y los puntos de vista expresados en nuestros artículos no reflejan necesariamente el punto de vista de la fundación. El objetivo del proyecto es aumentar el acceso a información precisa sobre el COVID-19 y las vacunas, y reducir el impacto de información errónea.