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SciCheck’s COVID-19/Vaccination Project

Profesora irlandesa hace comentarios infundados sobre efectos a largo plazo de las vacunas ARNm


This article is available in both English and Español

Compendio SciCheck

Las vacunas de ARNm autorizadas para el uso contra el COVID-19 demostraron ser seguras y efectivas durante ensayos clínicos y fuera de ellos, en el mundo real. Una profesora en Irlanda sostiene erróneamente que no lo son, en un video viral que circula en las redes sociales, y que quienes se vacunen morirán en pocos años. 


Historia completa

Las vacunas de ARNm contra el COVID-19 son parte de un nuevo tipo de vacunas, pero su existencia está avalada por años de investigación, incluyendo ensayos clínicos. Si bien las vacunas fueron desarrolladas rápidamente en respuesta a la pandemia, han demostrado ser seguras y efectivas, no solamente en ensayos clínicos convencionales sino que también fuera de ellos, en el mundo real.

Las vacunas usan un ARN mensajero modificado para instruir a las células a producir proteínas pico, que a su vez desatan una respuesta inmune contra la proteína pico del SARS-CoV-2, el virus causante del COVID-19. Las células rápidamente desintegran el ARNm.

Pero a medida que las vacunas se distribuyen a lo largo del país, algunos han usado su novedad para difundir información errónea y comentarios infundados sobre su seguridad.

Un ejemplo es el video en internet que muestra a Dolores Cahill, una profesora en Irlanda que hasta hace poco dirigía el derechista Irish Freedom Party (Partido de la Libertad Irlandesa), afirmando sin fundamento que las vacunas de ARNm contra el COVID-19 causarán numerosas muertes durante los próximos años.

Cahill afirma específicamente que “cualquier persona mayor de 70 años que reciba una de esas vacunas de ARNm probablemente estará… tristemente morirá durante los próximos dos o tres años”.

“Y yo diría que cualquier persona que reciba la inyección ARNm, sin importar la edad, tendrá una expectativa de vida reducida, si usted tiene entre 30 y 40 años, morirá entre los próximos cinco o 10 años”, agrega Cahill, profesora de medicina en la University College Dublin, quien ha recibido críticas previas por difundir información errónea sobre el COVID-19.

No existe evidencia médica que fundamente tales afirmaciones.

Las dos vacunas de ARNm autorizadas en Estados Unidos, de Pfizer/BioNTech y Moderna, tuvieron una eficacia de al menos 94% en la fase 3 de los ensayos clínicos, lo cual significa que el riesgo aproximado de enfermarse se reduce en al menos 94% al estar vacunado. Un estudio de los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC, por sus siglas en inglés) publicado en marzo concluyó que fuera de los ensayos clínicos, en el mundo real, las dos vacunas mostraron una efectividad del 90% en la prevención de infecciones. (Para más información, lea nuestras notas SciCheck “Una guía a la vacuna contra el COVID-19 de Pfizer/BioNTech” y “Una guía a la vacuna contra el COVID-19 de Moderna”).

El video de Cahill ha sido publicado repetidamente y visto por decenas de miles de personas en Instagram, Twitter y Telegram y es atribuido a un grupo llamado “World Freedom Alliance” (Alianza por la Libertad Mundial) que Cahill ayudó a fundar en noviembre. En un video para anunciar la creación del grupo, un integrante se refirió al COVID-19 como un “engaño”; Cahill dijo que la organización “revelará la verdad sobre lo que está ocurriendo” para proteger las libertades.

El video que está circulando en internet proviene de una conferencia celebrada en Belfast en marzo. El video entero muestra a Cahill afirmando una seguidilla de falsedades, incluyendo que las vacunas “contienen nanopartículas y usted puede ser rastreado”. Las nanopartículas (una unidad de medida) a las que se refiere son nanopartículas lipídicas, un material que ayuda a proteger y transportar el ARNm a la célula; no son parte de una tecnología para rastrear personas.

A continuación abordaremos algunas de las afirmaciones infundadas que hace Cahill en el video viral.

Afirmación falsa sobre muertes futuras

No está claro en qué exactamente se basa Cahill para formular su azaroso e injustificado comentario de que las vacunas causarán la muerte a todos quienes las reciban en cuestión de años. Cahill no respondió a nuestras preguntas. 

Entretanto, Grant McFadden, director del Centro de Biodiseño para Inmunoterapia, Vacunas y Viroterapias en la Universidad Estatal de Arizona, nos dijo en un correo electrónico que “el historial de seguridad de las vacunas ARNm es excelente”.

McFadden dijo que si bien “aún no tenemos estadísticas a largo plazo en humanos”, “no hay razones científicas para predecir complicaciones en estas nuevas vacunas durante los próximos años”. Agregó que los “protocolos sanitarios estándares estipulan que esto será monitoreado cuidadosamente por años”.

En otro video difundido a comienzos de año, Cahill también predice numerosas muertes causadas por las vacunas ARNm luego de malinterpretar estudios antiguos sin relación alguna con la tecnología de ARNm.

En un caso, Cahill menciona un estudio de 2012 sobre las vacunas candidatas contra el SARS-CoV (el coronavirus causante del brote de SARS del 2003).

“Lo que ocurrió en esta investigación es que los animales utilizados como modelo se enfermaron mucho después de ser desafiados y algunos de ellos murieron”, señala Cahill.

Tal como explicamos en una nota previa, esas candidatas a vacunas contra el SARS-CoV no eran vacunas de ARNm, como Cahill sugiere. Si bien el estudio concluyó que las vacunas candidatas provocaron eosinofilia, un alto conteo de glóbulos blancos, a los ratones expuestos al virus vivo, los animales no murieron, tal como explicaron nuestros colegas verificadores de datos en la agencia Reuters.

Ese fenómeno, en el que una vacuna puede generar una enfermedad más severa ante un virus vivo, no se observó en los ensayos clínicos de animales ni con humanos para las vacunas contra el COVID-19 que recibieron autorización para uso de emergencia en Estados Unidos.

En el video previo Cahill también menciona el ensayo clínico de otra vacuna contra el virus respiratorio sincitial, o VRS. Ese ensayo clínico realizado durante la década de 1960 tampoco involucró vacunas ARNm, como ella sugiere.

“La mayoría de los niños que recibieron esta vacuna contra el VRS, que tenía el mismo problema, la mayoría de los niños experimentaron enfermedades severas con infección que provocaron una gran frecuencia de hospitalizaciones y dos de 35 niños murieron”, dijo. “Y la conclusión de esto fue que la enfermedad se agravó por la vacunación previa”.

“Lo que la gente necesita saber es que con estas vacunas ARN, después de estar vacunado, por el resto de su vida, usted tendrá más probabilidades de morir, como los niños en este estudio porque usted recibió la vacuna”, agregó.

Ese caso tuvo que ver con una vacuna candidata fabricada con formalina inactiva. Los investigadores concluyeron que ese diseño generó anticuerpos deficientes y que los niños que contrajeron VRS a pesar de estar vacunados, padecieron síntomas más severos que los normales. Dos niños que participaron en el estudio fallecieron a consecuencia de la enfermedad más severa; el ensayo se detuvo y ninguna vacuna contra el VRS ha sido aprobada.

Pero este tipo de fenómeno no se ha visto con las vacunas contra el COVID-19 que han recibido autorización para uso de emergencia en Estados Unidos.

“Ni la enfermedad del COVID-19 ni las nuevas vacunas contra el COVID-19 han mostrado evidencia de que causan” amplificación de la infección dependiente (AID), reporta el Centro para la Educación sobre Vacunas del Hospital Pediátrico de Filadelfia. “Las personas infectadas con SARS-CoV-2, el virus que causa el COVID-19, no están propensas a desarrollar AID ante exposiciones repetidas”.

Algunos científicos que advirtieron la posibilidad de que esto ocurriera mientras se concebía la vacuna contra el COVID-19, han dicho que estadísticas posteriores disiparon esos temores.

El doctor Peter Hotez, decano de la Escuela Nacional de Medicina Tropical de la Universidad de Medicina Baylor, nos dijo en un correo electrónico que él fue uno de los investigadores que advirtió sobre la necesidad de que los investigadores “estén alertas a la amplificación de la infección dependiente”, incluyendo una comparecencia ante la Cámara de Representantes en marzo de 2020 “a partir de nuestro trabajo sobre SARS 1 en modelos roedores la última década”.

“Pero a medida que nosotros y otros empezamos a hacer ensayos clínicos de vacunas contra SARS 2 con primates no humanos, [la AID] nunca se materializó”, dijo Hotez, también director del Centro para el Desarrollo de Vacunas del Hospital Pediátrico de Texas. “Es por eso que hacemos ensayos”.

Otras falsedades sobre riesgos

Muchas personas vacunadas sienten dolor en el sitio del pinchazo, fatiga, dolor muscular o dolor de cabeza, como hemos explicado. Estadísticas generadas en los ensayos clínicos de Pfizer/BioNTech y Moderna también muestran que los efectos secundarios incluyen dolor en las articulaciones, escalofríos y fiebre.

Muy pocas personas han tenido reacciones alérgicas severas después de recibir las vacunas en Estados Unidos. Es por eso que los CDC recomiendan que cualquier persona que haya experimentado previamente anafilaxia o haya tenido algún tipo de reacción alérgica inmediata a cualquier vacuna o inyección, sea observada durante media hora después de la vacunación. (La FDA también recomienda no vacunarse a quienes hayan tenido una reacción alérgica severa a una dosis previa de la vacuna de Pfizer o Moderna o alguno de los ingredientes de cualquiera de las vacunas).

En el video que circula en línea, Cahill sugiere sin evidencia que los vacunados “probablemente tendrán alergias, problemas neuro-cognitivos, inflamación e infertilidad, que por supuesto, es el principal problema”.

Ya hemos explicado previamente que no hay evidencia de que las vacunas contra el COVID-19 causan infertilidad. Si bien los ensayos clínicos no investigaron ese aspecto, los miles de participantes en los ensayos no han reportado la pérdida de fertilidad y no ha sido confirmado como un efecto secundario entre las millones de personas que han sido vacunadas.

Y en cuanto a los otros efectos secundarios, Hotez dijo que “hay cero evidencia para apoyar esas afirmaciones”.

“Tampoco existe siquiera un mecanismo verosímil, es solamente un galimatías anti-vacuna”, dijo.  

Las afirmaciones de Cahill sobre los supuestos efectos a largo plazo de las vacunas ARNm contra el COVID-19 no están fundamentadas en la ciencia, pero sí hay fundamentos para decir que el COVID-19 puede provocar afectaciones de largo plazo a la salud.

Hotez subrayó que algunas personas que contraen COVID-19 sufren de lo que se denomina afecciones posteriores al COVID y continúan reportando problemas de salud mucho tiempo después de haberse infectado. Investigadores han determinado que algunos de esos pacientes continúan experimentando problemas psiquiátricos o neurológicos en los meses posteriores a la infección. 

Traducido por Luis Alonso Lugo.

Nota del editor: El Proyecto de Vacunación/COVID-19 de SciCheck es posible gracias a una beca de la Robert Wood Johnson Foundation. La fundación no tiene control alguno sobre nuestras decisiones editoriales, y los puntos de vista expresados en nuestros artículos no reflejan necesariamente el punto de vista de la fundación. El objetivo del proyecto es aumentar el acceso a información precisa sobre el COVID-19 y las vacunas, y reducir el impacto de información errónea.