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SciCheck’s COVID-19/Vaccination Project

Mensaje en Instagram distorsiona documento de la FDA sobre supervisión de la seguridad de las vacunas


This article is available in both English and Español

Compendio SciCheck

Una presentación de la Administración de Alimentos y Medicamentos de los Estados Unidos (FDA, por sus siglas en inglés) sobre la supervisión de la seguridad de las vacunas contra el COVID-19 enumeró posibles reacciones adversas a monitorear. Pero una publicación en Instagram distorsiona el documento al afirmar falsamente que demuestra que las vacunas causan efectos secundarios perjudiciales, incluyendo la muerte.


Historia completa

Un popular mensaje publicado en Instagram cita un documento gubernamental para afirmar falsamente que funcionarios federales están al tanto de que las vacunas contra el COVID-19 causan la muerte y otros efectos secundarios peligrosos, “sin embargo no advierten” a la ciudadanía.

La imagen, compartida por cuentas de Instagram como “awaken_the_mind,” “the_truth_hunters” y “the_truth_hunters_2”, incluye un texto que dice en inglés: “DOCUMENTOS DE LA FDA: VACUNA ARNm CAUSA MUERTE + 21 EFECTOS SECUNDARIOS”. También señala que un “documento interno de la FDA  develó una revelación asombrosa” sobre supuestos efectos secundarios, tales como el síndrome Guillain-Barré, derrame cerebral, enfermedades autoinmunes e “incidentes relacionados a embarazo y el parto”.

Pero el mensaje está equivocado. La presentación de la FDA, la cual está disponible al público, no dice eso. Y como hemos reportado previamente, no existe evidencia de que las vacunas hayan causado deceso alguno. Los Centros para la Prevención y el Control de Enfermedades (CDC, por sus siglas en inglés) reportaron que hasta el 15 de marzo no habían hallado “evidencias de que la vacuna hubiera contribuido a las muertes de pacientes”.

“ARNm” se refiere a uno de los diseños de las vacunas contra el COVID-19. Las primeras dos vacunas aprobadas en Estados Unidos, una de Pfizer/BioNTech y otra de Moderna, usan ARN mensajero, o ARNm, para inducir a que las células produzcan proteínas pico. Eso desata una respuesta inmune contra la proteína pico del virus SARS-CoV-2, causante del COVID-19. (Para más información, lea nuestras notas en SciCheck, “Una guía a la vacuna contra el COVID-19 de Pfizer/BioNTech” y “Una guía a la vacuna contra el COVID-19 de Moderna”.)

La tercera vacuna aprobada en Estados Unidos, de una dosis y producida por Johnson & Johnson, tiene un diseño diferente y no emplea ARNm.

El vínculo incluido al final del mensaje de Instagram lleva a una presentación de Steve Anderson, director de la Oficina de Bioestadística y Epidemiología del Centro para la Evaluación e Investigación de los Productos Biológicos (CBER, por sus siglas en inglés), adscrito a la FDA. Anderson realizó la presentación el 30 de octubre durante una reunión del Comité Asesor sobre Prácticas de Vacunación  (ACIP por sus siglas en inglés), un comité que brinda a los CDC asesoría relacionada a las vacunas.

El reporte de Anderson enumeró diferentes maneras en las que CBER planea supervisar la seguridad de las vacunas. El gobierno emplea varios sistemas de notificación para ese fin.

Una lámina en la presentación de Anderson mostraba una “lista de posibles efectos adversos” que la FDA planeaba rastrear, la lista citada en el mensaje de Instagram. No se refería específicamente a las vacunas ARNm, como señala el mensaje en Instagram.

Y la presentación no dijo que existe información de que las vacunas estén causando esos problemas de salud, mucho menos que maten personas. Una página web de dudosa reputación publicó la misma equivocación en diciembre y fue desmentida por nuestros colegas en PolitiFact y en The Associated Press.

Un vocero de la FDA nos dijo que “el documento citado es una serie de láminas sobre cómo la FDA planea supervisar la seguridad de una potencial vacuna contra el COVID-19 una vez que reciba autorización” y notó que la misma información fue presentada durante una reunión del comité asesor de la FDA en octubre.

“No se conversó durante esa reunión sobre una vacuna específica contra el COVID-19, porque la reunión era para abordar en términos generales el criterio que la FDA podría adoptar al tomar decisiones sobre autorizaciones de uso de emergencia para una vacuna contra el COVID-19”, dijo el portavoz. “La lista de efectos adversos en la lámina 16 es una lista de posibles escenarios que la FDA podría monitorear cuando supervise la seguridad una vez que la vacuna haya sido autorizada”.

Daniel Salmon, director del Instituto para la Seguridad de las Vacunas en la Universidad Johns Hopkins, nos dijo en entrevista telefónica que es “desafortunado” que la lista (parte de un proceso preventivo de seguridad) sea tergiversada para sugerir erróneamente que las vacunas son peligrosas.

Hay una diferencia entre un informe sobre efectos adversos tras una vacunación y un efecto adverso causado por la vacuna, dijo Salmon. Funcionarios elaboran una lista de reacciones adversas a monitorear después de la vacunación con el objetivo de garantizar de manera proactiva que las vacunas son seguras. Expertos compilan la lista usando varios factores, como por ejemplo, monitorear síntomas asociados a  la evolución de la enfermedad contra la cual fue concebida la vacuna.

Al monitorear efectos adversos específicos a través de varios sistemas de notificación, el gobierno puede realizar análisis rápidos para determinar si algunas de las reacciones adversas observadas son más comunes de lo previsto, dijo Salmon. En otras palabras, los expertos pueden determinar si cualquier desenlace médico observado es consistente con lo que se podría esperar en un grupo demográfico específico.

“El mensaje aquí debería ser: el gobierno está siendo cuidadoso, está siendo precavido”, dijo.

Según los CDC, el monitoreo actual de las vacunas contra el COVID-19 es el “más exigente en la historia de los Estados Unidos”. Y en los meses transcurridos desde que esta información tergiversada comenzó a circular, decenas de millones de dosis de las vacunas contra el COVID-19 han sido aplicadas de manera segura en la nación.

Con más de 109 millones de dosis aplicadas en Estados Unidos al 15 de marzo, según los CDC, el Sistema para Reportar Reacciones Adversas a las Vacunas (VAERS, por sus siglas en inglés) recibió 1.913 reportes de decesos ocurridos después de que alguien se vacunó. Como hemos explicado previamente, los reportes de muertes recibidos por VAERS no necesariamente significan que la vacuna causó un efecto adverso porque cualquier persona puede presentar un reporte independientemente de que la vacunación haya contribuido o no a un evento específico.

Médicos adscritos a los CDC y a la FDA revisaron la información relacionada a cada deceso registrado por el VAERS. Y los CDC reportaron el 15 de marzo: “Después de una revisión de la información clínica disponible, incluidos los certificados de defunción, los datos de autopsias y los registros médicos, no se encontró ninguna evidencia de que la vacunación haya contribuido con la muerte de los pacientes”.

Muchas de las personas que han recibido las vacunas han experimentado efectos secundarios leves, tales como dolor en el sitio del pinchazo, dolor de cabeza, escalofríos y fiebre, reportaron los CDC. Una “cantidad reducida de personas ha tenido una reacción alérgica grave (llamada ‘anafilaxia’) después de vacunarse, pero esto es muy poco frecuente. Si sucede, los proveedores de los centros de vacunación tienen medicamentos disponibles para tratar de manera inmediata y efectiva la reacción”.

Traducido por Luis Alonso Lugo.

Actualización, 14 de abril: Los CDC y la FDA anunciaron que recomendaron una “pausa en el uso” de la vacuna de Johnson & Johnson mientras las agencias investigaran seis casos reportados de “un tipo raro y severo de trombos o coágulos de sangre” entre los 7,2 millones de individuos que habían recibido la vacuna en EE.UU. al 12 de abril. Uno de los casos fue fatal. Para más información, lea “Los hechos tras la ‘pausa’ recomendada para la vacuna de Johnson & Johnson”.

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